Adiós al diseñador del nuevo Eibar

Hermenegildo Bracons se encargó durante diez años de los proyectos urbanísticos./FÉLIX MORQUECHO
Hermenegildo Bracons se encargó durante diez años de los proyectos urbanísticos. / FÉLIX MORQUECHO

Proyectó más de 2.296 viviendas para un Eibar en el que se prevía que iba a tener 56.000 habitantes. El arquitecto Hermenegildo Bracons, autor del Plan General del 59, murió la pasada semana en Gasteiz

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

El arquitecto que transformo la villa de Eibar, en fase de reconstrucción a una nueva ciudad, Hermenegildo Bracons, falleció la pasada semana en Gasteiz. A Bracons le tocó una tarea harto dífícil. Eibar había quedado arrasada durante la Guerra Civil, con una destrucción que derribó un porcentaje altísimo de los edificios que existían antes de la contienda. La reconstrucción de la villa, impulsada por los planes para las Regiones Devastadas puestos en marcha por el gobierno de Franco posibilitó la reurbanización del municipio y su reconstrucción integral.

Para ese papel, el Ayuntamiento contrató al joven arquitecto barcelonés Bracons, que desempeñó su labor desde 1957 a 1968. Las construcciones que encargó no pudieron hacerse de manera sencilla, pero sí se puede decir que el entramado urbano actual es el resultado de su reconstrucción tras la Guerra Civil, sumado a todo lo edificado en la época del desarrollismo de los años 60, y unido al proceso de transformación que está viviendo la localidad en los últimos años.

Un plan de 2.296 viviendas

Bracons se encargó del planeamiento urbanístico eibarrés que era ejecutado mediante unos Planes Parciales que desarrollaban su Plan General. El primer Plan se diseñó para una ciudad de cerca de 36.000 habitantes, pero se preveía que la población ascendiese a los 56.000.

Para hacer frente a esta demanda de viviendas, Bracons diseñó un plan de creación de hasta 2.296 viviendas, desde la trasera del actual polideportivo hasta la Universidad Laboral. Fue el proyecto más importante que impulsó dentro del Plan General. Su coste de urbanización ascendía a 43 millones de pesetas y el valor de los terrenos era sólo 2,7 millones de pesetas. Pese a todo su esfuerzo, se destinaron todos los terrenos para la construcción de la autopista A-8. «Después de quedar eliminada la construcción de viviendas en Otaola, recomendé que la construcción se hiciera a partir del alto de Isasi. Teníamos una inmobiliaria municipal, Imesa, que encargaba las obras». Es así, bajo su mando, cuando se lleva a cabo la construcción de cuatro torres en Romualdo Galdós, «pero en el proyecto inicial eran ocho. No se hicieron cuatro más porque se requería expropiar a muchos propietarios. A mí me ordenaron en el Ayuntamiento que en Eibar no se expropiara a nadie, y por ello, no se afrontaron dichas cuatro torres más. La vivienda más barata valía 96.000 pesetas y 120.000 las caras. Eran subvencionadas y se daba dinero a fondo perdido incluso. Toda la vivienda que se construyó en Eibar era de protección oficial», decía Bracons.

No obstante, sus planes se vinieron abajo cuando comenzó el desarrollo urbano de Ermua. «Aquello era la ciudad sin ley. Se hacían viviendas sin control y poco margen tenía el constructor para hacer frente a viviendas en Eibar porque un Plan General marca muchas pautas de acción». También es Brancos el artífice de la reforma de la plaza de toros. «Hicimos una reforma, con el arreglo de graderíos».

En el Eibar de finales de los cincuenta y sesenta se creó también un parque de bomberos voluntarios que se reunían en las cercanías de la plaza del Mercado. «Se tocaba la sirena y todos iban allí para salir a apagar el incendio. Así se trabajaba, y no como ahora», comentaba.

La Universidad Laboral

Uno de los proyectos que contó con especial transcendencia fue la construcción de la Universidad Laboral que tantísimos ingenieros ha dado a lo largo de todo el país, «una construcción de época, aunque también existían terrenos para construir viviendas de protección oficial. Al final se decidió construir la propia Universidad Laboral, en lugar de más casas».

En la época de Bracons se procedió a la reforma la construcción del campo de Ipurua, con una buena perspectiva urbanística reservando toda la llanura para polideportivo, piscina y campo de fútbol.

Comenta también la construcción de un proyecto de escuelas en Amaña. «Me encargaron construir dos bloques de viviendas y unas escuelas. El propietario de los terrenos, Miguel Gallastegui, nos dijo que no podíamos avanzar con la obra porque había caído en aquella zona una bomba. Los artificieros no detectaron nada, con lo que iniciamos la obra, con la suerte que una excavadora extrajo la bomba sin explotar. El maquinista de la excavadora salió corriendo y llamamos de inmediato a los artificieros para que la extrajeran. Aunque las obras se aplazaron se pudo hacer frente a la obra». Bajo su dirección técnica vivió los sinsabores de las inundaciones de 1959. «Tuvo muchas repercusiones este siniestro», decía Brancons en una entrevista publicada en nuestro periódico en 2010.

Nacido en Barcelona el 21 de mayo de 1923, cursó estudios universitarios en la escuela superior de Arquitectura de la capital catalana obteniendo el título de Arquitecto en septiembre de 1950. El día 5 de octubre de 1957 tomó posesión de la plaza de Arquitecto Municipal de Eibar mediante concurso de méritos, plaza que ocupó durante 11 años. Es el autor del Plan General de Ordenación de 1959, así como del desarrollo del mismo en planes parciales y proyectos de reparcelación, labor que posteriormente le sirvió de base para la obtención del doctorado en el año 1968. En ese año, marchó de la ciudad, para residir en Gazteiz. Con motivo del fallecimiento de Ramón Martiarena, arquitecto de Eibar, en 1947. Bracons escribió, en la revista Eibar, que «a Martiarena se le debe el Eibar arquitectural como la Casa Sindical, el barrio de Amaña, Urki o Ubitxa».

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