Diario Vasco

¿Pero y si un día internet cae?...

Sede. La estación de Arrate sigue a pleno rendimiento y los mapas de las paredes permiten situar los contactos.
Sede. La estación de Arrate sigue a pleno rendimiento y los mapas de las paredes permiten situar los contactos. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
  • La Asociación de Radioaficionados Ciudad de Eibar lleva tres décadas con una actividad que no cesa

Uno se mete la mano al bolsillo y se encuentra un aparato que le ofrece conexión por teléfono o internet con cualquier lugar del mundo. Eso no ha sido siempre así, pero hay redes de comunicaciones que nacieron antes. Bien lo saben los radioaficionados, un colectivo que se mantiene vivo. Saben lo importante que ha sido su labor en momentos determinados y su curiosidad les lleva a mantener activos sus equipos. ARCE es la Asociación de Radioaficionados Ciudad de Eibar, un colectivo que se fundó en 1988 aunque ya operaba con anterioridad. El mundo ha dado un vuelco en estas tres décadas, pero ellos se mantienen fieles a las ondas.

El pasado sábado la sociedad Otarra acogía la asamblea anual de ARCE. Una comida entre amigos servía de escenario para poner al día las cuentas y recordar los inicios de esta actividad en Eibar. «El primer estudio se colocó en el qyuntamiento, y también llegó allí la primera parabólica de Eibar» recuerda Jesús Mari Aguirre. Bien lo sabe ya que él era entonces alcalde de la ciudad, y desde aquellos años adepto a la radioafición. Todo el grupo rememora con claridad las inundaciones de 1983 a las que estuvo muy ligado el inicio de esta actividad en Eibar. «¿Te acuerdas de aquella mujer agarrada a los barrotes? Se pudo conseguir que llegara ayuda y se salvó» recuerdan. Las situaciones de emergencia son la cara más seria de esta actividad, y es algo que se mantiene a pesar de que hoy en día haya otro tipo de comunicaciones. «¿Y si un día internet cae?» preguntan. «Si se da una situación de emergencia sabemos que tenemos que ir a Arrate. Somos autónomos en energía, en equipamiento y en transmisión» recuerdan. De hecho hay frecuencias que se mantienen reservadas para emergencias. «Todos utilizamos el móvil, whatsapp o facebook, pero mantenemos la radio» remarcan.

De Brasil a Yugoslavia

La asociación eibarresa ha llegado a contar con más de un centenar de integrantes, y hoy en día aún son unos 50. La estación de radio con que cuenta ARCE se sitúa en Arrate, y no es casual. La altitud tiene su importancia y la orografía eibarresa no es la más favorable para la propagación de las ondas. Por ese motivo subir a Arrate multiplica las posibilidades de comunicación. Años atrás ha habido eibarreses que han conseguido contactar con familiares en Brasil o Mali gracias a los radioaficionados. «Más duros eran los contactos con la antigua Yugoslavia, a la hora a la que los francotiradores paraban para comer» recuerdan.

En los años 80 se popularizó la radioafición y se llegaron a organizar sesiones de 24 horas en la plaza de Unzaga. «En una de ellas nos contestó un hombre desde Alemania, en un mal castellano, preguntando si seguía existiendo la calle Bidebarrieta, porque había estado trabajando en Eibar en 1952».

A diferencia de otras formas de comunicación ser radioaficionado requiere una preparación, e incluso aprobar un examen con materias como electricidad, nomenclaturas y reglamentos. Con ello se consigue que todas las personas que utilizan los equipos comunes los mantengan en buenas condiciones. «Tenemos un equipo antiguo también que nos sirve para demostraciones. Esta semana vienen de Armeria Eskola para verlo» apuntan.

Al margen de los conocimientos técnicos, ser radioaficionado requiere curiosidad por saber quién está al otro lado, a quién se puede encontrar uno a través de las ondas. «La onda corta es como salir a pescar, a ver qué te encuentras» apuntan. Algunos lo hacen desde casa y dependiendo de la hora el alcance de las ondas varía. Pero no dejan de subir a la atalaya de Arrate para desde allí contactar con el mundo en plena era digital. «CQ40 desde Eibar...».

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