Diario Vasco
Ramoncín llega «con ganas de dar un gran concierto».
Ramoncín llega «con ganas de dar un gran concierto».

Ramoncín (músico): «Ir a Euskadi y tocar en un frontón es algo que mola, es lo suyo»

  • El frontón Astelena acoge hoy un concierto con Ramoncín y su banda, 'Los eléctricos del diablo'

La ciudad vive ya las vísperas de las fiestas de San Andrés y las noches se abren a disfrutar del ambiente y la música. Los aficionados al rock tienen una cita hoy a las 23.00 horas en el frontón Astelena. Ramoncín se subirá al escenario con su banda dispuesto a ofrecer un concierto cargado de rock, el que le llevó al éxito desde finales de los años 70. Casi cuatro décadas después se reivindica y promete «rock de verdad». Entradas en taquilla desde una hora antes a 15 euros.

-¿En qué momento le pilla este concierto en Eibar?

-Llega en un momento maravilloso. Nunca he dejado de tocar pero es cierto que llevamos los últimos dos años con una banda engrasadísima. Venimos de tocar varios conciertos seguidos hace unos pocos días y creo que es un momento ideal. Tenemos un repertorio muy amplio y vamos con ganas de dar un gran concierto.

-'Cuando el diablo canta' es un disco que cumple cinco años. ¿Sus temas son los que centrarán el concierto?

-Es mi último disco de estudio y forma parte del concierto, pero como todos los demás. Sobre el escenario se puede escuchar una canción que es de hace veinte años y otra del último disco, pero eso no importa, lo que cuenta es cómo están las canciones en este momento. Tenemos un repertorio muy grande y luego yo me asomo, veo y decido si metemos una cosa, si sacamos otra. He grabado casi 200 pero al final se reduce a las que han sobrevivido y se han quedado en la cabeza de la gente. Es un tema muy complejo y al mismo tiempo muy divertido, porque tú mismo montas una canción que hace tiempo que no haces, sales, la tocas y ves la reacción de la gente, ves si sigue viva. Pero vamos, que en el concierto 'Cuando el diablo canta' es tan importante como 'Miedo a soñar' o como 'Arañando la ciudad'.

-Ramoncín es la voz y la cara, pero ¿de qué grupo se acompaña?

-Para mí las bandas siempre han sido muy importantes. Me he asegurado siempre de tener muy buenas bandas durante mucho tiempo, que ninguno tuviera la sensación de ser un mercenario contratado, porque no es así. Durante muchísimos años llevaba una banda pero en el año 92 llegó un momento en que no podíamos dar más de sí, no éramos hermanos de sangre, veías que cada uno seguía un camino; ese fue uno de los motivos que me llevaron a parar. Otra gente que se ha ido incorporando desde entonces ha ido ocupando los lugares que les corresponden en el grupo, y ahora, los que yo llamo 'Los eléctricos del diablo' no tienen comparación, creo que es el grupo más compacto y más potente que se puede ver. Yo digo que lo que hacemos lo hacemos mejor que nadie, pero eso hay que verlo.

-Haber cosechado éxitos siendo muy joven es una plataforma de lanzamiento, pero años después ¿qué tal sienta que el público siga reclamando aquellos temas? ¿Ha llegado a renegar de temas como 'Hormigón, mujeres y alcohol'?

-Es que era un crío, todos éramos unos críos. Mi primer disco salió en 1978, pronto hará 40 años. Todos los jóvenes de menos de 40 no habían nacido cuando había grabado un tema como 'Noche de cinco horas', 'Rock & roll duduá' o 'Marica de terciopelo'. Tener éxito joven es la propia historia del rock. Está plagada de grupos de gente joven que cuando han grabado su cuarto o quinto disco, a veces ni siquiera eso, se deshacen los grupos, se apartan los solistas y dedican sus vidas a otra cosa. Luego estamos unos locos que mantenemos una posición razonable en nuestra carrera. Es como una gráfica de las que aparece en un cómic al pie de la cama de un hospital, picos hacia arriba y hacia abajo, pero tú tienes que trazar una línea por el medio que es la que marca tu carrera. A mí, tener mucho éxito siendo muy joven creo que no me afectó demasiado, creo que era ya una persona formada y preparada. Lo que sí ocurrió fue que me cansé, grabar discos seguidos uno detrás de otro fue una cosa tremenda. 'Hormigón, mujeres y alcohol' es una canción que incluso dentro de 40 años, cuando yo no esté aquí, la pondrán en algún sitio y alguien la cantará. Eso es algo muy difícil de conseguir y yo lo he conseguido. Pero la gente también canta 'Como un susurro', 'Al límite', 'La chica de la puerta 16', 'Miedo a soñar'... Yo creo que las canciones tienen esa vida si además tú haces que la tengan, además de la apropiación que la gente hace de ellas, como es lógico. Me cuesta más trabajo cantar algunas canciones que dicen cosas que ahora ya no tienen sentido, o que están basadas en alguien que hace tiempo que no forma parte de tu vida o en experiencias que el tiempo ha borrado, pero no reniego de ellas.

-Usted ha compaginado su carrera musical con otras actividades. ¿Ha sido algo necesario para oxigenarse?

-Oxigenarse es necesario para todo en la vida, es fundamental. Yo grabé entre 1978 y 1990 ocho discos de estudio, uno en directo y tres o cuatro 'grandes éxitos' que no eran cualquiera, que venían con nuevas versiones, con algún single, alguna banda sonora de película, la música de una obra de teatro... Por eso llegó un momento en el año 92 cuando decidí parar, en el que pensaba que lo podía dejar perfectamente, que había hecho una carrera de 12 o 13 discos y que está muy bien. A veces alguien dice que ha grabado 40 discos y puedes preguntar, ¿de esos cuántos han merecido la pena?, o si simplemente ¿se han hecho para salir de gira y que la compañía esté contenta...? ¿para llenar el frigorífico? Yo creo que eso es un error. ¿Un disco cada año?, ¡qué locura es esa!

-Es en donde se vio usted.

-Ocho o nueve discos en diez años, ni yo mismo sé cómo lo conseguí, había años con dos discos, nada más salir uno ya estaba grabando otro que iba justo después. Yo creo que eso es una locura. A mí me vino muy bien parar porque me gusta mucho escribir y me apetecía hacer mi diccionario de jergas. Tuve un momento en la tele muy divertido con historias como el Lingo que me apetecía mucho. Gané una libertad que me permitía hacer otra cosa y sobre todo no hacía música por obligación, algo que ha seguido siempre así en mi vida. Nunca he hecho música por obligación, y ahora todo lo que estamos haciendo son cosas que estoy haciendo porque me apetece.

-A lo largo de su carrera ha actuado en escenarios de todo tipo. Esta vez viene a Eibar para cantar en un frontón centenario. ¿Es la primera vez?

-Ya he cantado en más frontones. La primera vez fue en el año 78, no recuerdo dónde fue pero me llamó mucho la atención por la disposición de la grada y del escenario. Pero sonaba muy bien y ahí estrené 'Blues para un camello' en la gira de mi primer disco, una canción que luego entró en el segundo 'Barriobajero'. Luego he tocado en más frontones y tengo un recuerdo muy curioso de ellos. Ir a Euskadi y tocar en un frontón es algo normal, y es algo que mola, es lo suyo. Tocar en el Astelena en Eibar tiene algo que a mí me gusta, que me apetece mucho. Cuando empezábamos yo he llegado a tocar hasta en un almacén de melones, hasta en sitios donde no había ni conexión de luz. Hoy en día hay unos sitios que están mejor que otros, pero en el Astelena tendremos un equipo de sonido y luces espectacular, yo creo que va a ser fabuloso.

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