Diario Vasco

El Orfeón, una fiesta bien acompañada

Cantera. El Orfeón de Debabarrena y los músicos de la Orquesta estuvieron acompañados en la recta final por la juventud de la Escuela de Música.
Cantera. El Orfeón de Debabarrena y los músicos de la Orquesta estuvieron acompañados en la recta final por la juventud de la Escuela de Música. / FOTOS FÉLIX MORQUECHO
  • El concierto de estreno del Orfeón de Debabarrena consiguió emocionar al público del Coliseo

No es fácil poner en pie un proyecto partiendo desde cero, ni en el terreno de la música ni en ningún otro. Hace un año el Orfeón de Debabarrena no era más que una idea en la cabeza de su director José Miguel Laskurain. Lanzó la propuesta a todo el Bajo Deba y un grupo de aficionados a la música y al canto cogieron el guante. Ese reto subía el viernes su primer escalón, ofrecía su concierto de presentación en el Teatro Coliseo, toda una fiesta musical en la que estuvieron bien acompañados para conseguir el fin último de la música, emocionar.

Un auditorio prácticamente lleno fue testigo del estreno del Orfeón de Debabarrena. Dos de sus integrantes explicaron el recorrido de un grupo que aún tiene que crecer. Sobran ganas y afición pero falta número, y por eso el grupo está en campaña permanente. El concierto es un acto más de marketing para atraer a aquellos que quieran sumar. El programa escogido para el estreno incluyó sobre todo obras de autores guipuzcoanos contemporáneos.

Después de la aplaudida actuación del Orfeón en solitario entró en escena DBOS, la Orquesta Sinfónica de Debabarrena. Era su segundo concierto en Eibar y se enfrentaron a uno de los compositores más reconocidos, «Mozart es mucho Mozart» señalaba una de las intérpretes entre bambalinas.

La Orquesta y el Orfeón son dos proyectos independientes que tienen en común a su director, José Miguel Laskurain. Músicos y cantores se conjuntaron para seguir el concierto pero no estuvieron solos. Alumnos de la escuela de música Juan Bautista Gisasola, tanto con instrumentos como con voces, salieron al escenario para la recta final del concierto. 'Musikatu bizi- tza', una obra de Garazi Zabaleta con arreglo de Xabier Zabala, sirvió para emocionar al auditorio y poner al público a dar palmas, porque la música es fiesta.

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