Diario Vasco

Orbea hace de la bicicleta eléctrica su «eje estratégico de crecimiento»

Un operario de la empresa Orbea trabajando con una bicicleta
Un operario de la empresa Orbea trabajando con una bicicleta / FÉLIX MORQUECHO
  • Los beneficios para el medio ambiente, su práctica deportiva y un cambio en la movilidad le hacen ganar popularidad

  • Están produciendo 32 bicicletas al día y esto ha supuesto incrementar la plantilla

Hay una vieja canción, en Eibar, que dice que tras la fabricación de armas, bicicletas y máquinas de coser algún día los eibarreses llegarían a producir el automóvil («egiten da bizikleta, josteko makiña, laster egingo degu automobila», decía el estribillo). De momento, no se fabrican automóviles, pero la firma Orbea, surgida en Eibar en 1840, sí se está centrando, con mucho éxito, en la producción de la bicicleta eléctrica, como última innovación. Hasta un total de 32 bicicletas al día están saliendo, en estos momentos, de las instalaciones de Mallabia, con unas altas posibilidades de ser el vehículo del futuro. Estos datos positivos les han permitido generar 20 puestos de trabajo adicionales, la gran mayoría de empleo local para sus instalaciones de Mallabia.

El cambio de costumbres y el deseo de mucha gente de mantener una práctica deportiva que con la bicicleta convencional no va a poder seguir teniendo, son dos de los aspectos más valorados hacia su compra. Según incide su director gerente, Jon Fernádez, «la bicicleta eléctrica es una de las soluciones que va a marcar tendencia desde la aparición de las bicis de montaña, MTB, en los 90 o las de carbono en el 2000. La bicicleta de montaña ya supuso la entrada de nuevos proveedores, y eso mismo va a provocar la eléctrica; además de la llegada de nuevos públicos, y va a posibilitar alargar la práctica deportiva para todas aquellas personas que no puedan hacerlo con la bicicleta habitual».

En un principio, Orbea entendió que la bicicleta eléctrica era una nueva categoría de vehículo, pero más tarde concluyeron que estaban ante una nueva tecnología que se incorporaba a la industria y que acabaría por afectar al resto de bicicletas de montaña o a las mismas convencionales.

Un cambio en el transporte

De inmediato, desde Orbea comprendieron que este nuevo instrumento eléctrico iba a cambiar la manera de entender incluso el transporte. Su fácil movilidad, su carácter no contaminante, la posibilidad de hacer ejercicio físico y convertirse en diversión hace que su popularidad vaya creciendo también. «Esto se va a manifestar en la ciudad, con los límites de velocidad en franca reducción. De ahí, que un coche o una moto llegarán a ir a la misma velocidad y en igualdad de condiciones que una bicicleta eléctrica. Además es más sana, más barata, menos contaminante y más duradera que cualquiera de los otros dos elementos», apunta Fernández.

En lo que respecta a la montaña también los motores de asistencia eléctrica abren todo un abanico de posibilidades actuales y de nuevos usuarios, en donde aquello de llegar el último en las excursiones desaparece por completo. «Es decir, los actuales aficionados pueden beneficiarse de poder hacer los recorridos que hacían antes en menos tiempo, básicamente porque se reduce el tiempo que empleaban en las cuestas, y podrá haber nuevos usuarios que se podrán acercar a la bici después de mucho tiempo sin haberla tocado. Es decir, usuarios que montaban en bicicleta en el pasado pueden recuperar la afición sin un gran esfuerzo, con un objetivo de conseguir un mayor disfrutey ocio», señala Fernández.

También el cambio va a venir a nivel industrial. «Vuelve a modificarse todo lo que vimos con la bicicleta de montaña, a nivel de proveedores. Por eso hemos visto que nos teníamos que subirmos a este 'carro» argumenta el director gerente de Orbea.

El peso y el precio

Los materiales son nuevos, una vez que requiere un motor eléctrico de 250 watios, con un diseño eficiente y atractivo que siempre ha caracterizado a Orbea.

El peso puede ser otro de los handicaps, dado que alcanza los 19-20 kilos, pero como toda innovación se prevé que se produzcan reducciones. «Las baterías y otros materiales cambiarán, como los avances que se dan en los teléfonos móviles. Y pensamos que cerca podrá estar sobre un peso de 12 ó 13 kilos». Su precio oscila entre los 2.000 euros a 3.500 euros que, con los avances tecnológicos, a corto plazo «pueden ser menores también».

Todo ello hace que la bicicleta eléctrica se esté consolidando como uno de los «ejes estratégicos de crecimiento» de la cooperativa, habiendo cumplido ya en el pasado mes de junio el plan de ventas realizado para la totalidad del año. Se prevé que se fabriquen 6.000 unidades al año, «pero de ser el 5 % de la fabricación estamos seguros que vamos a pasar en cuatro años a que se convierta en un cuarto de nuestra fabricación». Bélgica, Holanda, Austria o Alemania son los países que mas 'tirán' de su compra. Por Alemania circulan 2,5 millones de bicis eléctricas.

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