Diario Vasco

Pepe Viyuela (Actor): «El fondo del conflicto no es muy gracioso para ninguno de los cuatro»

Protagonistas. Pepe Viyuela, Susana Hernández, Elena González y José Luis Alcobendas, los intérpretes de Mármol.
Protagonistas. Pepe Viyuela, Susana Hernández, Elena González y José Luis Alcobendas, los intérpretes de Mármol. / :: MOISÉS FERNÁNDEZ ACOSTA
  • El Teatro Coliseo acoge mañana 'Mármol', una comedia amarga sobre el conflicto entre los anhelos y la realidad

Mármol' es el título de la obra que llega mañana al Teatro Coliseo. La compañía El Vodevil regresa con un trabajo que estrenó en febrero y que no habla de la fría piedra sino de asuntos ligados a la naturaleza de las personas. Pepe Viyuela encabeza un reparto de garantías y da un avance de lo que presentan ante el público.

-¿En qué momento llega 'Mármol' a Eibar?

-Llevamos ya un tiempo con ella y podemos decir que está curtida. Durante el verano ha habido un periodo de sequía pero desde septiembre ya estamos de nuevo con la obra, y además llega en un momento previo a la entrada en el Centro Dramático Nacional, ¡o sea que más nos vale tener la función perfectamente engrasada! Aunque yo creo que todavía le falta un punto de rodaje porque a las obras de teatro les pasa como a las personas, hasta que no llegamos a los 20 no podemos decir que somos adultos.

-¿Es una historia contemporánea?

-Sí, pero a la vez es muy universal y muy atemporal. Trata de un tema que se nos ha presentado a los seres humanos a lo largo de toda la historia. Es el conflicto entre lo que anhelamos y lo que vivimos realmente, aquello que deseamos tener y lo que tenemos. ¿Cuánto estamos dispuestos a apostar por aquello que queremos? O si no estamos dispuestos a apostar nada veremos si eso es criticable. ¿Es censurable no aspirar a nada en la vida y querer sencillamente vivir tranquilo sin ninguna aspiración? No es sencillo, yo creo que plantea muchos debates.

-¿Qué se puede contar de lo que nos cuenta?

-La trama se establece a través de una relación entre dos parejas. Son dos parejas con una posición acomodadísima, con buen trabajo, buenas casas, matrimonios que se llevan bien, con hijos sanos y estupendos... y de pronto surgen los sueños y el deseo, y uno de los hombres sueña con la mujer del amigo. A partir de ahí aparecen una serie de problemas que deberían ser absurdos porque lo que aparece en los sueños no debería afectar, en principio, a la realidad. Pero nos damos cuenta de que es precisamente lo que más afecta. El mundo de los sueños, los anhelos y las aspiraciones de cada uno es lo que conforma nuestra felicidad.

-He leído que se trata de una «comedia amarga». ¿Es un tipo de teatro atractivo para el actor?

-Muchísimo, porque son unos personajes cotidianos pero a la vez muy complejos. Son unos seres humanos muy bien retratados por parte de la autora. Muchas veces nosotros nos parecemos muy vulgares a nosotros mismos, pero realmente todos y cada uno de nosotros somos muy complicados, muy laberínticos, tenemos muchas facetas. En el teatro a veces los personajes se escriben de una cara o se escriben de perfil, pero aquí hay muchas aristas, tienen muchos lados que contemplar. Por eso de cara a la interpretación hay aspectos que nos ha costado, vemos que un personaje se puede contradecir con lo que ha hecho o dicho antes, pero es que vivimos inmersos en las contradicciones, todos las padecemos y todos las disfrutamos.

-¿Qué tal está llegando esta obra al público?

-Yo me estoy dando cuenta de que al estar yo en el reparto hay mucha gente que va con la idea preconcebida de que se va a reír muchísimo, y no es una función para ello. Es una comedia en la que el fondo que subyace en el conflicto no es muy gracioso para ninguno de los cuatro personajes, y yo creo que tampoco para ninguno de nosotros como espectadores, porque nos sentimos interpelados por esa cuestión. Creo que hay una clara diferencia entre el inicio de la función y la parte que va más allá de la mitad. Para entonces la gente se ha enganchado con el tono de la función y empieza a disfrutarla de otra manera. No es una comedia de situación, tiene una hondura y un peso en algunos momentos que hace que aunque te estés riendo por dentro sientas un pellizco un poco doloroso.

-Quedamos avisados.

-Se trata de aclarar, porque hay gente que llega pensando en reírse mucho. No es algo frívolo, es una comedia de siempre, contemporánea, con tintes amargos, una obra que a los amantes del teatro les va a gustar muchísimo... y a los que no lo son aún puede que les enganche.

-Ya actuó hace dos años en Eibar con 'El baile'.

-Sí, me acuerdo sobre todo de la buena acogida. Es un teatro que deja buen sabor por el equipo, se nota que es un teatro con una programación constante y eso lleva a encontrarte con un público entendido, con un criterio formado. Se nota durante la función, en los aplausos y también en los comentarios que te hacen después.

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