Diario Vasco
El exalcalde Antxon Iraolagoitia falleció el  viernes.
El exalcalde Antxon Iraolagoitia falleció el viernes. / FÉLIX MORQUECHO

Un gran alcalde, clave para el desarrollo de Eibar

  • Antxon Iraolagoitia jugó un papel imprescindible en la puesta en marcha del polideportivo y de la presa de Aixola

Será difícil olvidar a una gran persona y gran alcalde que nos dejó el pasado viernes. Este era Antxon Maria Iraolagoitia. Su carácter afable le llevó a granjearse la amistad y el cariño de todos los eibarreses. Y bajo su mando, como alcalde, se comenzaron a gestar proyectos importantes que después han contado con una significativa repercusión en la historia de la ciudad.

Accedió a la alcaldía de Eibar el 13 de abril de 1973, en unos tiempos muy convulsos en la política. Desde el primer día, constató las necesidades que tenían los eibarreses. De hecho, el exalcalde Mikel Larrañaga, primer regidor en la democracia instaurada, apuntaba que «Antxon comprendió que todo Eibar quería tener con un pabellón de deportes. En un partido Arrate contra el Calpisa, celebrado en una atiborrada de espectadores plaza de Unzaga, todo el público comenzó a gritar, como si se tratara de un clamor popular: Queremos un pabellón».

En vista de la situación, Iraolagoitia se puso manos a la obras y marchó a Madrid en búsqueda de financiación para la construcción del polideportivo de Ipurua. Llevó a cabo la compra de los terrenos de Santaiñes y realizó todo un amplio número de gestiones para la elaboración de un proyecto, que después trabajaron los siguientes responsables municipales, Eguía, Landa y Larrañaga, hasta que se consiguió cortar la cinta de la inauguración un 2 de noviembre de 1982, después de muchos años de problemas de financiación. Desde entonces el equipo de balonmano de la Juventud Deportiva Arrate jugó allí todos sus partidos, incluso a nivel europeo.

Otra de las grandes acciones que llevó a cabo Iraolagoitia fue llevar a cabo las primeras gestiones para dotar a Eibar de unas reservas de agua. La llegada de la inmigración desembocó en un aumento de la población eibarresa hasta los 47.000 habitantes, en su época de alcalde, con lo que las restricciones de agua eran un serio problema. La fuente de abastecimiento principal era el manantial de Sagar-erreka situado en la vecina localidad de Soraluze y su captación y conducciones databan del año 1928.

Con la llegada de la democracia, la Diputación Foral de Gipuzkoa optó por la construcción de una presa que asegurara el suministro. El 14 de junio de 1978 comenzaron las obras y finalizaron el 31 de diciembre de 1981.

Las gaupasas

Asimismo, el exalcalde Larrañaga destacaba también «la cercanía con los jóvenes que le llevaban a atender todo tipo de peticiones que le cursaban». De hecho, en vísperas de fiestas un hostelero solicitó al alcalde Iraolagoitia una ampliación de los horarios hasta las 3.00 de la mañana. Seguidamente, Iraolagoitia le contestó que «podían tener más tiempo abiertos los bares y a partir de ahí surgieron las gaupasas», cuentan los más cercanos al fallecido. Así, Eibar comenzó a ser pionera también en el ambiente nocturno hasta conseguir atraer a cientos de jóvenes de otros municipios que veían el movimiento de la noche que no tenían en sus localidades.

Gran pelotazale y aficionado taurino, jugó también un papel muy importante en la conservación de la plaza de toros dentro de las Normas Subsidiarias y después en la elaboración del Plan General. También apoyó la celebración de las grandes corridas de toros en el coso eibarrés. Por este motivo, la Peña Taurina Pedrucho Eibarresa, de la que fue presidente, le tributó un merecido homenaje, en 2011.

Fundó una empresa, Proquimín, dedicada a la distribución de productos químicos. Su funeral fue un extenso homenaje público que le tributaron los eibarreses.

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