Diario Vasco

La gran familia de Wenceslao Orbea

Juntos. Los vecinos de Wenceslao Orbea pusieron el comedor en la calle con una participación de más de 80 personas.
Juntos. Los vecinos de Wenceslao Orbea pusieron el comedor en la calle con una participación de más de 80 personas. / FOTOS: F. MORQUECHO

Una vez al año los vecinos de la calle Wenceslao Orbea hacen equipo y salen dispuestos a celebrar una fiesta en la puerta de casa. Es un encuentro en familia al que se pueden acercar los amigos, pero el ambiente sigue siendo tan cercano que todos se conocen. Ayer se celebraba la quinta edición. Ya había hasta quien otorgaba poderes divinos al santo que no lo es (que Wenceslao Orbea fue abogado y político) y le agradecía el sol que calentaba a media mañana.

El día arrancó con la colaboración de los vecinos y vecinas más manitas. Con sus obras se celebró una exposición de trabajos artísticos en la que se pudo ver algo de dibujo y pintura y bastantes tallas en madera. Después llegó el momento de los juegos infantiles aunque a muchos se les pegaron las sábanas. «Luego hay hinchables y seguro que algunos vienen más tarde» apuntaban desde la organización. Los encargados de que todo saliera adelante se afanaban en colocar cada cosa en su sitio y en agradecer por activa y por pasiva la colaboración de los patrocinadores. Los premios de los distintos concursos no eran para menos.

La hora de comer fue el momento de encuentro más popular. Después de que el Dúo Amanecer ofreciese tres piezas de calentamiento todos se dirigieron a las mesas situadas en un soportal, en la punta más extrema de esta calle de Amaña. 'San Wenceslao' se había portado a primera hora pero no era cuestión de pedirle demasiado. La comida popular reunió a más de 80 comensales. En la mayoría de los casos acudieron las familias enteras porque el comedor de cada casa se trasladó ayer a la calle. «Pues a la tarde es cuando más ambiente hay» advertía uno de los vecinos. Amén.

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