Diario Vasco

Más empleo, más tiempo libre, más formación,....

Julen Bollain al argumento de que mucha gente dejaría de trabajar con una renta básica universal al tener asegurados unos recursos responde que, «es una las grandes falacias en torno a la Renta Básica Incondicional. No está comprobado empíricamente además. Es, simplemente, hablar por hablar. En estudios que se han realizado en lugares tan dispares como India, Namibia o Alaska, países o regiones del primer y del tercer mundo, demuestran, de hecho, lo contrario. En otro estudio, en una encuesta con más de 10.000 personas que se hizo en los 28 países de la Unión Europea, las personas cuando respondían a la pregunta de si dejarían su trabajo por una renta básica, sólo el 4% contestaba afirmativamente. Sin embargo, cuando les preguntaban cuál era el mayor miedo que les daba la implementación de la Renta Básica, el 40% decía que el mayor temor era que la gente dejase de trabajar. Se percibe esa dicotomía en la gente: cuando te preguntan personalmente sobre si dejarías el trabajo por la renta, dices que no lo dejarías; pero cuando te preguntan por los otros, temes que ellos sí dejen de trabajar. A raíz de esto, es de destacar que en las tres encuestas más grandes que se han hecho hasta ahora, una en Cataluña, otra en la Universidad del País Vasco y esta que comento en todo Europa, se repite la misma respuesta al respecto, y es que solo entre el 3,5% y 4% de la ciudadanía dejaría de trabajar. Lo que sí pasaría es que alrededor de un 20% de la ciudadanía reduciría su jornada, permitiendo con esto crear más empleo y permitir que todos seamos más libres para disponer de tiempo para nuestro ocio, cuidados a nuestros mayores o a nuestros menores, un 64% de los más de 3.000 estudiantes encuestados en la UPV prolongarían su formación siendo esto crucial para el desarrollo de una sociedad, etc». Bollain asegura que «la renta básica incondicional aumentaría la libertad de buena parte de la población. La ciudadanía sería libre de hacer lo que realmente quisiera en su itinerario personal. Los empresarios quieren vivir en un país donde la riqueza está redistribuida, donde la demanda agregada crezca, y así tener un mercado robusto para poder vender sus productos, por lo que esta iniciativa también sería beneficiosa para las pymes, motor de la economía de Euskadi».

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