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La estética más industrial de José Zugasti se despliega hoy en Portalea

Montaje. El escultor José Zugasti, en Portalea, con el fotógrafo Patxi Laskaray, que participa también en la exposición.
Montaje. El escultor José Zugasti, en Portalea, con el fotógrafo Patxi Laskaray, que participa también en la exposición. / FÉLIX MORQUECHO
  • El escultor hace un repaso a su carrera a través de las obras que más le conectan con Eibar

Los más jóvenes no recordarán que el Ayuntamiento de Eibar vivió el cambio del siglo XX al XXI en plena reforma. Justo antes de aquella obra, José Zugasti (Eibar, 1952) exponía su trabajo en el patio de la Casa Consistorial. Ahora vuelve con una muestra antológica, una selección de las obras que ha ido produciendo en distintas etapas y que están marcadas por el Eibar industrial. Pintura, vídeo y sobre todo la escultura de José Zugasti aparecen en una exposición que se inaugura esta tarde (19.00 horas). «Es algo especial, esto para mí es como el Guggenheim» apunta el autor. «Dentro de mis exposiciones es de lo mejor».

Este verano José Zugasti presentó una exposición en Biarritz pero tenía claro que la de Eibar iba a ser completamente diferente. «Aquella hablaba mucho sobre el mar, las formas y el color, pero ésta en cambio tiene una estética industrial que ha ido surgiendo de mis recuerdos de infancia». El escultor ha ido recogiendo obras de distintas etapas, desde los años 80, piezas que desarrolló en diferentes momentos en las que aparecen referencias no conscientes al paisaje urbano eibarrés de décadas atrás. «No son obras que he hecho pensando en Eibar. En un momento dado te gustan los materiales, las estructuras... Hay una estética industrial que son recuerdos que han quedado de la infancia y de la adolescencia, que son etapas que te marcan. Es algo que aparece y desaparece como el Guadiana a lo largo de mi obra».

Zugasti dejó Eibar a los 17 años para estudiar Bellas Artes en Madrid y a su regreso se afincó primero en Lekeitio y después en Donostia. Por eso reconoce un punto de vista diferente de la ciudad. «Es curioso cómo idealizas Eibar desde fuera, casi más que los que estáis aquí en el día a día» apunta. Por eso la exposición presenta una estética industrial a través de reflejos de la arquitectura desnuda y de las estructuras presentes en los antiguos edificios fabriles.

El título de la exposición no es casual. En él el autor decidió poner en primer lugar un término tan eibarrés como 'Biharra' y lo toma tanto en su acepción de trabajo como en la que indica necesidad. De ahí que 'arimakoa/del alma' sea una continuación que une el trabajo a la necesidad interior de las personas.

A la hora de explicar los contenidos Zugasti detalla que la exposición hace un recorrido por distintas etapas de su obra. «Yo vengo de la pintura y en el año 1980 me empiezo a complicar haciendo paredes, reflejo de los muros de las fábricas o del recuerdo de ir en el autobús de 'La bergaresa' rozando casi las paredes» apunta como metáfora del desgaste del ser humano. «Luego rompo los muros y quedan solo las líneas, las formas, y me parece que puedo expresar mejor la fragilidad, la inestabilidad humana. Después viene una etapa de convulsión en la que casi desaparece la figura».

Una obra con sentido

Desde el año 2010 la calle Egogain acoge una escultura de José Zugasti, en una zona próxima a donde estuvo el antiguo puente de 'Kakalardokua'. 'Formen dantza' es su título y esta escultura tiene su reflejo en la exposición a través de un vídeo y una pieza que muestra el concepto de las piezas danzando. A la hora de crear obra pública, Zugasti remarca la importancia de acoplarse al espacio, algo que tuvo en cuenta más aún si cabe en este caso. «Es una idea que me obsesionaba. Eibar es una ciudad sin mucho espacio y por eso quería colocar una escultura transparente, por donde la gente pudiera circular cómodamente. Es una pieza muy eibarresa. Nunca se puede decir que una obra es la mejor pero para mí, la veo conceptualmente como una obra con sentido».

Además del trabajo de Zugasti la exposición presenta también las fotografías de Patxi Laskaray. «Me parece un fotógrafo muy especial. Él ha ido varias veces a mi taller y ha fotografiado esa idea que tenemos de 'biharra', esa estética, y lo ha hecho en mi taller. Es una forma de mostrar qué hay detrás de las obras». Además, en algunos casos se han confrontado estas imágenes con fotografías antiguas del Archivo Municipal de Eibar.

El alambre y los tubos llenan ya la totalidad de la sala de exposiciones de Portalea, una antigua fábrica convertida en casa de cultura que recupera por unos días el olor a taladrina de la estética fabril.

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