Diario Vasco

Dos décadas de hermandad de Arrates

Arrates. Ante el altar de la Virgen posaron Arrates de distintas generaciones en una jornada de hermandad.
Arrates. Ante el altar de la Virgen posaron Arrates de distintas generaciones en una jornada de hermandad. / FOTOS: MIKEL ASKASIBAR
  • Cuatro Arrates subieron por el camino de los Pasos de la Virgen, reabierto con motivo de su primer encuentro en el año 1997

  • El pasado domingo se cumplió la vigésima edición del encuentro de las mujeres que llevan ese nombre

La Patrona de los eibarreses tiene la virtud de atraer a los creyentes y de saber tocar el corazón de muchos vecinos que no lo son. Sin embargo hay un colectivo de mujeres que tienen un vínculo especial con la Virgen que se guarda en el Santuario. Son aquellas que llevan el nombre de Arrate, mujeres de Eibar y de otras localidades que tienen un vínculo especial con su 'tocaya'. Desde hace dos décadas celebran una jornada de hermandad y la del domingo no fue una excepción.

El día arrancó con las montañeras del grupo dispuestas a recorrer el camino de los Pasos de la Virgen. Fueron cuatro que decidieron recorrer a pie un camino muy simbólico. Precisamente ese paso se reabrió en 1997 con motivo de la primera reunión de las Arrates. «Recuerdo que uno de los operarios de Debemen, con los brazos llenos de arañazos de todas las zarzas que habían quitado me dijo 'como dejéis que se cierre este camino...'», recuerda Arrate Valenciaga.

Tras la subida el grupo se fue incrementando para el hamaiketako. Las Arrates llegaron en su mayoría de distintos puntos de Eibar pero también hubo una habitual que llegó desde Burgos con su familia. También hubo dos niñas que se sumaron al grupo, toda una alegría en unos tiempos en los que encontrar el nombre de Arrate entre las recién nacidas es poco frecuente.

A pesar de las buenas intenciones la edición número 20 del encuentro de las Arrates no tuvo fastos especiales y siguió el guión de los años anteriores. «No hemos tenido tiempo de preparar nada diferente, pero ya estamos pensando que la edición número 25 tiene que ser especial» avanzan. De la primera edición queda un legado, la recuperación del camino de los Pasos de la Virgen, y en esa línea Valenciaga señala un nuevo objetivo. «Tenemos que conseguir que la fuente de Zestero recupere el techo que tenía. No es un trabajo excesivo y es algo que tenemos que conseguir».

Lo que no están dispuestas a cambiar es el ambiente que viven en una jornada que esperan con especial cariño. La armonía que respira el grupo sirve para conjuntar a las habituales y abrirse a las que se quieran incorporar. De hecho cada año anuncian su fiesta como abierta a todo el mundo. Los juegos populares sirven para rejuvenecer a estas mujeres, y es que después de dos décadas de encuentros ya se puede decir que las Arrates son 'veinteañeras'.