Diario Vasco

Servicios que nunca pudieron instalarse

El Ayuntamiento y el Gobierno vasco formalizaron, en el año 2007, la permuta de dos propiedades públicas: el teatro Coliseo y el edificio de los antiguos juzgados de Bittor Sarasketa, tras un proceso que duró más de una década de negociaciones, valoraciones y acuerdos. El Ayuntamiento pasó a ser propietario del teatro Coliseo, que estaba en manos del Gobierno Vasco. Y esta institución se quedó con el edificio y la parcela de los antiguos juzgados de Bittor Sarasketa. Aunque el deseo municipal era que el edificio de los juzgados pasase a contar con una amplia utilización de servicios, desde su cierre no ha contado con ningún uso. Hay que recordar que la formalización de los trámites se inició con la complicada operación a varias bandas que se inició en la década de los noventa para trasladar el banco de pruebas a Azitain, construir el palacio de justicia en Txantxa Zelai y recuperar el teatro Coliseo.

En todo ese proceso, una de las opciones que se barajó inicialmente, fue que, dada la centralidad geográfica de Eibar, se podían instalar servicios educativos y deportivos del Gobierno Vasco. El Consistorio pretendía adoptar la misma medida que tomó con el Palacio Markeskua de cederlo a la Universidad Vasca de Verano (UEU), con tan positivos resultados. Desde el Ayuntamiento se veía con buenos ojos esta posibilidad, pero en vista que el edificio carece de ocupación se pretende dotarlo hora una iniciativa de carácter municipal.

Con toda esta indefinición el edificio de los juzgados ha permanecido sin ningún uso, pese a que, con los años, su deterioro ha sido progresivo y hasta se llegó a hablar de la existencia de 'okupas' que hicieron reforzar su control por parte de la Policía Municipal. Ahora que el Gobierno Vasco ha dado el último paso desfavorable a cualquier uso autonómico, con el proceso participativo abierto -al como se ha hecho con Errebal y Matxaria-, se podrá clarificar mejor su futuro.