Diario Vasco
Laskurain en el concierto presentación de DBOS.
Laskurain en el concierto presentación de DBOS. / MORQUECHO

José Miguel Laskurain (Director de orquesta y orfeón): «Queremos que la Orquesta sea un lugar para educar, para aprender y para desarrollarse»

  • Tras su estreno, la Orquesta DBOS afronta nuevos conciertos y el Orfeón de Debabarrena se expondrá al público este curso

José Miguel Laskurain no ha desaprovechado el tiempo que lleva como director ya que en pocos meses se ha encargado de pone en pie dos formaciones. Por una parte Debabarrenako Orkestra Sinfonikoa, DBOS, que se estrenó con dos conciertos en Eibar y Elgoibar en el primer semestre de este año. Por otra parte está el Orfeón de Debabarrena, que ha comenzado sus ensayos pero aún no se ha presentado ante el público. El curso que arranca será importante para ambas formaciones. Hablamos de ello y algún tema más con su director.

-La actividad musical no frena en verano, al menos para el director.

-En el mundo de la música no dejas de aprender nunca, y siempre hay algún detalle, alguna cosa distinta y formas de dirigir diferentes, y sigues aprendiendo.

-En Huelva si no me equivoco.

-Sí, allí está la escuela donde yo he estudiado y este verano nos hemos juntado cerca de cien directores de orquesta de todo el mundo. Nosotros mismos, como instrumentistas, formamos una orquesta que se llama OIDO (Orquesta internacional de directores de orquesta), que es la única que hay de este tipo. Ahí tocamos nosotros los instrumentos y nos auto-dirigimos. Eso ayuda a poner en práctica lo que hemos aprendido y aquello que cada uno de nosotros tenemos de peculiar.

-Acercándonos al Bajo Deba, DBOS sí que se ha tomado un descanso.

-Después de terminar los dos conciertos de estreno que hicimos en Eibar y Elgoibar, hicimos un primer ensayo para meter una obra de cierto nivel como es la 40 Sinfonía de Mozart. Quería ver cómo respondía la gente, cómo se oía... y la verdad es que el resultado fue fantástico. Hicimos un ensayo en la Escuela de Música de Elgoibar y, para ser un primer ensayo de contacto, sonó muy bien. Con la llegada del verano paramos y quedamos para septiembre de cara a los próximos conciertos.

-¿Hay fechas a la vista?

-Sí, tenemos una fecha en Eibar el 25 de noviembre pero tenemos un problema de coincidencia con otro concierto de la Banda de Elgoibar. Quiero ver si podemos cambiar de fecha para que todo el mundo pueda participar. A partir de ahí queremos buscar otra fecha para ofrecer ese mismo concierto en Elgoibar, y me gustaría también hacerlo en Ermua y en Deba. Eso está verde aún pero el planteamiento es que nos vea y nos escuche todo el mundo.

-¿Extender la orquesta al resto de poblaciones del Bajo Deba?

-Sí, y lo queremos hacer con un concierto que va a ser muy especial.

-¿Por qué?

-Porque vamos a mezclar distintas cosas. El concierto tendrá tres partes y en la primera se estrenará el Orfeón de Debabarrena. Interpretarán cinco o seis piezas directamente a capela para que se vea qué es lo que estamos haciendo. Los propios integrantes del Orfeón que llevan unos cuantos meses trabajando verán qué es eso de enfrentarse al público directamente, y además en un sitio como el Coliseo donde se oye absolutamente todo.

-¿Y en la segunda parte?

-Ahí irá la 40 Sinfonía de Mozart con la Orquesta. Y ya en una tercera parte queremos integrar a las escuelas de música. El planteamiento es que todos los instrumentistas de la escuela del sitio donde vamos a hacer el concierto, que quieran, toquen con nosotros conjuntamente cuatro o cinco obras, incluyendo al Orfeón y a un coro de niños o jóvenes que pueda haber en esa escuela. Con ello queremos que los chavales que están estudiando un instrumento vean un referente y en un futuro puedan dar el paso de entrar, porque tienen que saber que tienen un sitio donde tocar que hasta ahora no había.

-¿Cómo va de número la Orquesta?

-Estamos en 36 y confiamos en que estos conciertos lleguen a más gente y haya quien se pueda animar. Lo que si estamos viendo es que hay una edad, antes de que los chavales empiecen a estudiar en la universidad, entre 14 y 18 años, en la que a nivel musical no saben dónde meterse. Queremos ser un gancho.

-¿Qué sensación les dejaron los primeros conciertos de la Orquesta?

-La sensación fue muy grata. Después de los dos conciertos hicimos una cena para celebrar que hemos creado algo. Pusimos un karaoke y no veas cómo participaba la gente, mayores o jóvenes, daba igual, allí cantaba todo el mundo. Eso te da una sensación de que la gente está contenta con el resultado, está a gusto. En el propio concierto la gente estaba muy enchufada, se veía antes de empezar. Y después, era como cuando acaba un partido y la gente está muy motivada, esa era la sensación.

-¿Pero cuesta arrastrar el público hasta el auditorio?

-¿Sabes lo que pasa? Yo no soy muy partidario de la idea de un concierto como tal. Si quiero oír la 40 Sinfonía de Mozart me puedo comprar un CD, que se oye perfectamente y grabado por la Orquesta Sinfónica de Viena, y no hay más. Por eso, lo que tenemos que ofrecer a la gente que viene a los conciertos es una experiencia, que se sienta partícipe y que se de cuenta de que hay un valor añadido en lo que está viendo. De ahí el hecho de que hiciéramos la 'silla musical', la gente saliera al escenario, etcétera.

-¿Qué me cuenta del Orfeón?

-Ahora mismo somos 28 personas, y en su mayoría siguen siendo mujeres. Ha habido gente que ha venido, ha probado y se ha marchado, hay gente nueva... ha habido bastante movimiento en todo este ciclo. Hemos sacado una serie de partituras para ver cómo se desenvuelve la gente con obras que en algunos casos son complicadas. Hay que tener en cuenta que así como en la Orquesta la gente sabe leer música, en el Orfeón no es así. Entonces, mediante sistemas de apoyo tienes que preparar la partitura para que lo repitan y se lo aprendan prácticamente de memoria. Tras ese trabajo ingrato ver cómo reacciona la gente está siendo algo satisfactorio. Hace poco he mandado un mensaje a los integrantes con las partituras, y la respuesta ha sido alucinante, las ganas que tienen de empezar y de ponerse las pilas.

-Pero siguen las puertas abiertas.

-Sí, claro, tanto con un colectivo como con el otro. Con la Orquesta ocurre que tenemos un sitio focalizado que es la escuela de música de donde tenemos que intentar pescar. En el Orfeón esa pesca la podemos hacer en el pueblo, en la comarca, pueden venir de cualquier sitio. Es algo mucho más abierto.

-Queda algo lejos pero en el mes de junio dirigió su última Tamborrada de San Juan. ¿Tiene que ver con el tiempo que le ocupan estos proyectos?

-No, en principio no tiene que ver. No soy partidario de permanecer en todos los colectivos en los que participe 'per saecula saeculorum'. No es que te quemes, pero pierdes ideas. Creo que hasta aquí llego con la tamborrada y ahora espero que llegue otra persona y que aporte lo que pueda aportar. Yo pensaba en completar unos diez años, cumplí nueve en junio y el año que viene me gustaría poder entregar el bastón de mando en Unzaga y que mi sustituto siga adelante.

-¿Algo más que añadir?

-Estamos con un proyecto posterior al concierto de la Orquesta. Hay un compañero, Iñigo Zearsolo, que está en la orquesta y está estudiando Dirección. Por eso la idea es que el siguiente concierto que hagamos, en torno a primavera del año que viene, lo dirija él. Queremos que la Orquesta sea un lugar para educar, para aprender y para desarrollarse, y no solo a nivel de instrumentistas sino también en la dirección.