Los debarras se quitan el pañuelo rojo hasta el año que viene

Josu le quitó el pañuelo al santo patrón.
Josu le quitó el pañuelo al santo patrón.

Josu se encargó de retirar el pañuelo de la efigie de San Roke

ANDER SALEGI DEBA.

Se acabaron los San Rokes, lo hicieron el viernes a medianoche. Un par de minutos después de las doce de la noche fue cuando Josu Azkoitia volvió a subir las escaleras en dirección a la efigie que hace cinco días adornó con un pañuelo rojo y un cascabel. Tras cinco días de fiesta, la efigie de San Roke y su perro, fiel compañero, vuelven a lucir los cuellos desnudos. La fiesta y el buen ambiente estuvieron presentes hasta el último instante. La calle Portu volvió a acoger un acto muy emotivo, hace cinco días todo era alegría por dar inicio a las fiestas patronales, pero el viernes algunos vecinos mostraban tristeza por el final de éstas.

Los miembros de la sociedad Ozio-Bide, con una vestimenta diferente a la del día 14, se encargaron de amenizar con sus tambores y panderetas las últimas horas de los San Rokes. Camisa blanca, pandereta en mano y tambor en cintura desfilaron por las calles del municipio haciendo sonar las piezas de los compositores Raimundo Sarriegi y Pablo Sorozabal. La Banda de Música no quiso perderse la oportunidad de crear ambiente en los últimos momentos de fiestas y por ello acompañaron a los tamborreros por el casco urbano. Tras un pasacalle, ambos grupos llegaron al escenario final a los pies de la efigie de San Roke donde se colocaron para tocar las ultimas melodías de fiestas. En ese lugar aguardaba un público que a pesar de la lluvia no quiso perderse un momento tan especial.

Era la medianoche pasada cuando una vez más Josu Azkoitia, el encargado de colocar el pañuelo, subió las escaleras en dirección la efigie. Primero retiró el pañuelo del cuello al santo, lo dobló curioso, curioso, y lo guardó en el bolsillo hasta el año que viene, acto seguido le tocó el turno al fiel compañero del santo, al que le fue retirado el cascabel. Con la labor hecha, Josu volvió a gritar 'Gora San Roke! Gora Deba!'. En ese instante la gente que asistió a Portu kalea se retiró el pañuelo del cuello para, con él en mano, bailar la 'Marcha de Deba' y despedir de esta manera las fiestas patronales del municipio. Ahora los debarras ya se han puesto con la cuenta atrás y tan solo les quedan 358 días para volver a disfrutar de los San Rokes.

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