Santa Lucía, tan grande como siempre

Uno de los preciosos ejemplares que fueron merecedores de premio en el concurso caballar relincha en la avenida Urdaneta. /
Uno de los preciosos ejemplares que fueron merecedores de premio en el concurso caballar relincha en la avenida Urdaneta.

Los zumarragarras disfrutaron de la feria, algunos desde dentro. «Para nosotros en una cita imprescindible. De aquí sacamos la mitad del trabajo de todo el año», dice Diana Janeiro

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

Santa Lucía lució ayer tan grande como siempre. Los zumarragarras disfrutaron de la feria, de sus mercados, del ganado, de la música, del deporte, del ambiente... y también hubo quien la vivió desde dentro, como Diana Janeiro, de la fontanería Janeiro.

La joven estaba al frente de un stand sobre energías renovables, ubicado en el patio de La Salle Legazpi ikastetxea, en el que se mostraban «cocinas y estufas de leña y pellet y placas de energía solar. Las cocinas son como las de la abuela de toda la vida, de leña, pero están conectadas a internet y las puedes encender desde el móvil», explicó.

La zumarragarra es habitual de la feria. «Estamos todos los años, más a modo de exhibición que de venta, porque son productos que no se compran aquí en un momento, pero la gente se para, mira, pregunta... y de aquí sacamos la mitad del trabajo de todo el año». Además, «traemos tarjetas, catálogos, vienen clientes a visitarnos... La feria es imprescindible para nosotros».

Otros que también vivieron la feria desde dentro fueron Koldo Cadierno y Marisa Cid. Ambos compartían puesto en la trinchera de Renfe, donde se ubicaron un buen número de artesanos. Cadierno puso a la venta «pinturas sobre material reciclado, aguadas». El zumarragarra lleva «unos cuantos años» participando en la feria, aunque entiende que «hay un exceso de puestos, es un poco mareante. La artesanía se diluye entre tanto puesto».

«Me pongo aquí para ver pasar a la gente. Me gusta más la feria de artesanía que se celebrará el domingo. También me doy cuenta que el mío es un producto limitado, pero no me preocupa», sostiene. Junto a él Marisa Cid vendía bloques de hojas. «Es material reciclado del hospital. Los tacos son un comprobante de una máquina del hospital, que van directamente a la basura». Ella pinta el envoltorio y lo convierte en un taco de hojas listo para utilizar. «Me da pavor todo lo que se tira. Con un poco de imaginación se pueden hacer maravillas», dice. «No se puede gastar tanta materia prima como gastamos. La Agenda 21 no sirve si no estamos todos nosotros en la Agenda 21 cada día».

«La venta está floja»

También detrás de un puesto vivió ayer la feria Luis Miguel Fonseca, comercial de hostelería. El de Zumarraga vendía aceite de Córdoba, vino de La Rioja, miel extremeña y pintxos de queso y jamón, en la plaza de Euskadi. «Mi objetivo principal es dar a conocer los productos que llevamos y tener un punto de encuentro con clientes. No obstante, la venta está floja. La venta de producto para llevar está muy parada, la gente mira, pero no compra». Fonseca conoce la feria desde hace veinte años y en este tiempo «ha cambiado mucho la forma de comprar. Ahora la gente viene a pasar el día, no tienen ganas de andar con la bolsa por ahí».

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