Realismo «puro y duro», de Janariz

Exposición. Javier Merino, 'Janariz', junto al cuadro 'Sol (Madrid)' que expone en la casa de cultura Zelai Arizti. /  M.F.
Exposición. Javier Merino, 'Janariz', junto al cuadro 'Sol (Madrid)' que expone en la casa de cultura Zelai Arizti. / M.F.

El zumarragarra Javier Merino inaugura hoy, a las 19.00, su exposición 'Pinceladas de realidad' en la casa de cultura

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

Javier Merino inaugura hoy, a las 19.00 horas, una exposición que bajo el título 'Pinceladas de realidad' lleva a la casa de cultura Zelai Arizti una veintena de cuadros de «realismo puro y duro, pintura fotográfica; cojo situaciones de la vida, de la calle... y las plasmo en ese momento».

El zumarragarra firma como Janariz, «es el apellido de mi abuela Braulia, que toda la vida vivió en casa con nosotros. Yo antes hacía música y firmaba con mi nombre. Al empezar a pintar, para no mezclar una cosa con la otra, utilicé este ¡seudónimo como un recuerdo a mi abuela», explica.

Quienes se acerquen a disfrutar de la exposición, se encontrarán con escenas que suceden en la madrileña Puerta del Sol, en un bar barcelonés, en una playa del Mediterráneo o en un campo de Castilla y otras, en lugares más cercanos, caso de la estación de Zumarraga o la ferretería Urdangarin, sita en la calle Soraluze. «Ese cuadro me llevó muchísimo tiempo. Es de un día de Santa Lucía y quise plasmarlo todo, hasta los detalles de las cestas, las pegatinas de la puerta o los cubos del interior del establecimiento. Y sobre todo, los dos aitonas mirando...». Janariz siempre busca que en sus cuadros haya «vida, acción, que me sugiera algo lo que estoy pintando».

Óleo y color

El zumarragarra apuesta por el óleo para sus obras. «Es lo último que probé y es lo que más me gusta. He trabajado mucho con lápiz, acrílico, gouache, acuarela... No quería meterme en el óleo hasta afianzarme. El acrílico me gusta, pero seca muy rápido y cuesta mucho retocar. El óleo, por el contrario, te permite todo. Puedes pasar un trapo, la espátula, retocar con el dedo... Para mí es lo mejor. Además, en cuanto al color, se pueden sacar unas mezclas bestiales». En este aspecto, Janariz apuesta por los tonos vivos. «La vida es color», afirma. «Ya vivimos en un lugar bastante triste por la climatología... Me gusta el color».

El artista pinta desde que era pequeño. «Vivíamos en Ipintza y éramos vecinos del pintor Vaqueriza. Fue él quien nos metió a mi hermano y a mí en la pintura. Después, nos cambiamos de casa, pero continuamos aprendiendo con él. He pasado temporadas sin pintar, pero me gusta mucho».

Las obras que cuelgan de las paredes de la casa de cultura son «de los últimos tres años, la mayoría de ellas, aunque también hay algunas que tienen más de una década». Cabe señalar que, prácticamente todas, están a la venta.

El proceso

Merino ha incluido en la exposición un cuadro en el que se pueden apreciar todas las fases por las que pasa una obra antes de estar finalizada. «Siempre inicio el proceso de la misma manera, cualquier escena de la vida cotidiana que me llame la atención la reflejo en una foto. Una vez decidido el tamaño del cuadro, cuadriculo el lienzo, lo dibujo, le doy color, pero solo mancharlo. En la segunda etapa se podría decir que ya hay partes acabadas, terminando con una tercera parte detallando todo y finalizando el cuadro», explica. La exposición permanecerá abierta al público hasta el día 20.

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