El ganchillo no tiene edad

Joven. Oier Fernández, haciendo ganchillo./
Joven. Oier Fernández, haciendo ganchillo.

Más de un centenar de personas participaron el sábado en la jornada 'Josiz' | En su segunda edición quiso ser un encuentro intergeneracional, celebrándose en el centro sociosanitario Argixao

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

A sus 98 años maneja las agujas con gran destreza. Tiene entre manos «una chaquetita de bebé rosa y blanca» que está tejiendo para «estar entretenida». Rosario Barbero, usuaria del centro de Día, es una de las más de cien personas que el sábado participaron en la segunda edición de 'Josiz'. Organizada por Julita mertzeria en el marco del Día mundial de tejer en público, la actividad se celebró con un encuentro intergeneracional en el centro sociosanitario Argixao. «Nos parecía bonito que hubiera un acercamiento entre las personas que residen en el centro y otras de diferentes edades y queríamos que las labores fuesen el hilo conductor», explica Nerea Mendizabal, responsable de Julita.

A Rosario le «encantan» las labores, pero también «leer y hacer crucigramas». Ha cosido «toda la vida» y participa en el taller de costura que los voluntarios desarrollan en el centro Argixao. «Cuando Irene me dijo que iba a haber este encuentro le dije que me apuntase».

«Ella se apunta a todo», afirma Irene Bareño. La monitora psicóloga del centro explica que han acogido la iniciativa con «mucha ilusión. Es una forma muy bonita de integrarnos». Asimismo, indica que «la respuesta ha sido muy buena. Llevamos quince días preparando la jornada». De hecho, habían adornado el centro con labores propias y otras piezas que habían recogido en la mercería Julita.

Además, tenían un reto. «Nos hemos propuesto tejer una cuerda tan larga que sirva para unir el centro Argixao con el centro del pueblo. Tendrá una longitud de más de un kilómetro», explica Nerea Mendizabal. Muchas de las personas de Argixao aprovecharon la tarde del sábado para hacer que esa cuerda sea lo más larga posible.

Mari Carmen Viedma es otra de las personas que tomó parte en 'Josiz'. Ella es aficionada a «todas las manualidades. Existe la idea de que lo de hacer punto y ganchillo se está perdiendo y si estás metida un poco en este mundo te das cuenta de que no, que cada vez es más la gente que hace labores y gente de todas la edades», sostiene.

«Es un hobby»

Una de las más jóvenes que el sábado se acercó al centro Argixao fue Idoia Lanberri. A sus dieciocho años recien cumplidos le gusta hacer labores. De hecho, ha aprendido a «bordar, hacer ganchillo y punto, pulseras de macramé... Para mí es un hobby», afirma. «Ahora estoy de vacaciones, pero cuando estoy estudiando también me cojo un ratito para hacer algo porque me relaja», añade.

Otro joven que participó en 'Josiz' fue Oier Fernández. A sus dieciséis años tiene «una marca, que es 'Amama'. Empecé haciendo collares cuya base era el ganchillo», explica. No es tan habitual ver a un chico joven con una labor entre las manos. Él conoció este mundo a través de su abuela. «La amama empezó con artrosis en las manos y se agobiaba mucho. Yo le dije que me enseñase para poder ayudarle. Por eso le puse 'Amama' a mi marca, porque empecé con ella». Oier explica que dentro de las labores «hay un montón de opciones, no solo las de coser con aguja finita. Empiezas a mirar en internet y te das cuenta que hay mucha variedad».

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