¿Te atreves a pensar por ti mismo?

Café filosófico. Participantes en una de las sesiones celebradas el año pasado en julio. /  PEÑA
Café filosófico. Participantes en una de las sesiones celebradas el año pasado en julio. / PEÑA

Pello Biain organiza la segunda edición de los cafés filosóficos de verano | Arrancarán el viernes, a las 18.00 horas, en la casa de cultura Zelai Arizti

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

Tras la buena aceptación que obtuvieron el año pasado, Pello Biain ha organizado la segunda edición de los cafés filosóficos de verano. Este año en lugar de tres sesiones serán seis, la mitad en junio y la otra mitad, en julio. La primera tendrá lugar este viernes, día 8, a partir de las 18.00 horas. Las dos siguientes se celebrarán los días 15 y 22, a la misma hora. Las sesiones de julio se desarrollarán los miércoles 4, 11 y 18, a las 19.00 horas. «¿Te atreves a pensar por ti mismo?» es la pregunta que plantea Biain.

Desde hace unos años, «la filosofía o, mejor dicho, la práctica filosófica está resurgiendo a través de distintas modalidades como el asesoramiento filosófico, la filosofía para niños o los cafés filosóficos», explica el zumarragarra. En todos estos formatos se intenta «recuperar el sentido originario de la filosofía como una invitación a pensar por uno mismo, a analizar y cuestionar las ideas y creencias que nos constituyen. Se trata de recuperar aquel espíritu crítico nacido en la antigua Grecia junto a la democracia».

Un diálogo

El café filosófico es un diálogo en el que se propone un tema o pregunta. «Este diálogo está guiado por un moderador que cuida de que se respeten unas normas muy sencillas», indica Biain. Estas normas garantizan que el diálogo «discurra despacio, pues pensar requiere controlar la impulsividad por hablar y se parece más al ajedrez que al pin-pon, por lo que después de cada intervención se deja un silencio. Las normas ayudan también a que el diálogo discurra de forma ordenada para evitar la confusión y mezcla de temas, y que se haga con cierto rigor, y para ello se pide, por ejemplo, hablar claro, alto y despacio para articular bien los pensamientos, dotar de argumentos a tu opinión, explicar una idea confusa, definir un término ambiguo, hacer consciente el propio pensamiento y las actitudes que van apareciendo, manifestar cuál es el propósito antes de hablar».

Por último, el diálogo transcurre de forma «respetuosa y, para ello, hay que pedir la palabra para poder hablar, no se puede pedir la palabra cuando alguien está hablando (pues eso significa que te estás escuchando más a ti que a él), y cuando se quiera rebatir a alguien, hay que resumir lo que ha dicho para asegurarnos de que le hemos escuchado y entendido».

«Una especie de exploración»

El café filosófico es una especie de «exploración en la que nos vamos abriendo camino entre las ideas que van saliendo. Es un foro real donde nos sentamos en círculo y nos miramos para pensar en grupo, donde los participantes discrepan intentando convertir la discrepancia en entendimiento en los dos sentidos de la palabra: entendernos y colaborar». Para ello es muy importante «no identificarnos excesivamente con nuestras ideas y considerarlas hipótesis que son sometidas a prueba en el diálogo, así como eliminar el miedo a la crítica y al error».

El café filosófico está «al alcance de cualquiera» y responde a «una necesidad humana y a una necesidad de una sociedad democrática: crear un lugar donde podamos preguntarnos por qué somos como somos y por qué hacemos lo que hacemos, crear un foro donde podamos dudar y cuestionarnos nuestras propias ideas, un lugar donde crear vínculos a través del diálogo y donde respire el espíritu crítico para la formación de ciudadanos librepensadores. Todo un atractivo y apasionante reto».

Actividad gratuita

Los cafés filosóficos están abiertos a todas las personas interesadas. La actividad, que se desarrollará en castellano, es gratuita. Más información llamando al número de teléfono 943 723 510 o a través de kulturetxea@zumarraga.eus

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