Un 'antipasto' de morcilla, el mejor pintxo

Bidezar. Koldo Ruiz y Hind El Jaouhari con el 'Antipaso', premio al mejor pintxo. /  IÑAKI
Bidezar. Koldo Ruiz y Hind El Jaouhari con el 'Antipaso', premio al mejor pintxo. / IÑAKI

El bocado más original ha sido el 'Chocolate con churros' a base de crema de morcilla y puré de calabaza, del IburretaEl timbal elaborado en el bar Bidezar ha ganado el concurso celebrado el fin de semana

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

'Antipasto' significa aperitivo en italiano, un entrante servido antes de los platos principales. Ese aperitivo es el que ha hecho que el bar Bidezar haya recibido el premio al mejor pintxo en el concurso celebrado el pasado fin de semana. El 'Antipasto' del Bidezar es un timbal en el que no falta la morcilla, ingrediente obligado. El otro premio del certamen, el que se otorga al pintxo más original, ha recaído en el bar Iburreta que ha presentado un 'Chocolate con churros', elaborado con crema de morcilla y puré de calabacín. Han sido doce los bares de Zumarraga que han participado en el XV Concurso de Pintxos de la localidad. El jurado encargado de valorarlos ha estado integrado por los cocineros Bixen Egiguren (Etxe Berri), Juanma Hurtado (Kabia) y Josu Landa (Argindegi ostatua Ezkio).

El 'Antipasto' del Bidezar es «un timbal con tres capas. Lleva una base de pollo encebollado; otra de calabacín con corte de spaguetti, aliñado con aceite de albahaca y encima, morcilla desmigada», explica Koldo Ruiz, autor de la elaboración. El pintxo se completa con «bechamel, una rodajita de rábano para darle color y cápsulas de aceite de albahaca. Por último, unas semillitas de amapola que le dan un toque elegante, bonito», continúa. Además, el timbal lleva como acompañamiento «mermelada de cebolla. La idea era comerlo todo junto, mezclarlo como se hace con la pasta», indica.

Ruiz apostó por «que se apreciasen muchos sabores en la boca. La inspiración la obtuve en la semifinal del Concurso de Pintxos de Gipuzkoa, celebrada en el Kursaal. Fuimos a verlo y tuve la oportunidad de probar uno de los pintxos. Lo que me transmitió fue eso, un montón de sabores y me vine con la idea», explica. De hecho, en el timbal «la morcilla no mataba el sabor del resto de ingredientes».

El Bidezar sirvió «unas 650» unidades de 'Antipasto', un pintxo que «tenía mucho trabajo. Hemos estado tres personas en la cocina. Íbamos montando los timbales, dejando los detalles para última hora. Los pintxos tardaban 45 segundos en salir de la cocina».

En el Bidezar ven la iniciativa del concurso «de forma muy positiva, hace que se mueva la gente. Este año hemos notado que ha habido más gente que otras veces. El viernes, a las seis y media de la tarde ya había personas esperando».

Calabazas de la huerta

La elaboración del bar Iburreta se servía en taza. El 'Chocolate con churros' que mereció a tenor del jurado el premio al pintxo más original, era una crema de morcilla que lleva morcilla de verdura, un poco de morcilla de arroz, cebolla, calabacín y un poquito de tomillo y laurel. Por encima, para darle un toque divertido, pusimos unos peta-zetas», explica Jordi Mancera, cocinero del Iburreta. La tacita con la crema de morcilla, que por su color se asemeja la chocolate, iba acompañada de un par de originales churros. «Los ingredientes de la masa eran harina, agua, puré de calabaza y levadura. Después lo freímos y debajo, simulando el azúcar, llevaban pimienta rosa».

El origen del pintxo que presentó el Iburreta está en la calabaza. «En el bar tenemos una pequeña huerta. Echamos unas semillas y nos salieron un montón de calabazas. Decidimos que las aprovecharíamos para el concurso. Hicimos algunas pruebas y nos salió el churro. Entonces nos faltaba el 'chocolate' para lo que el color de la morcilla nos iba de maravilla». En el Iburreta sirivieron «unos quinientos pintxos, la mayoría el viernes por la tarde».

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