Urrate y Díez alcanzan la cima del monte Nun, en el Himalaya

Lugar de veneración. Parada obligada, donde los visitantes de esta montaña solicitan bendición.
Lugar de veneración. Parada obligada, donde los visitantes de esta montaña solicitan bendición. / U.D.

Este verano perdurará en sus vivencias tras alcanzar uno de los retos más difíciles en el '7.000 olvidado'

F.J.A. URRETXU.

El monte Nun es el pico más alto del Himalaya indio (7.135 m). Está situado cerca del Valle Suru, a mas de 200 km al Este de Srinagar, capital de Cachemira. La primera vez que alguien logró pisar su cima fue en 1953. Un equipo formado por alpinistas franceses e indios lo lograron por la arista Oeste, ruta más accesible.

Es aquí donde arranca hoy este relato lleno de coraje, técnica y capacidad de sacrificio de los que han hecho gala el pasado mes de agosto dos vecinos, Xabi Urrate (Urretxu) y Mikel Díez (Zumarraga), lo que les ha llevado a alcanzar la cima del monte Nun, conocido como 'el 7.000 olvidado'.

El día clave

Aunque partieron el día 1 desde Loiu, cargados de ilusión tras 8 meses de entrenamiento diario, tanto físico como mental, vamos a fijar nuestra atención en el día 14 de agosto. Tras una jornada llena de dificultades que puso a prueba su condición física, técnica de escalada y entereza mental, llegaron al campo 2 (6.000m). Arrecia el mal tiempo y quedan atrapados en una pequeña terraza de arista con apenas 90 cm de suelo, donde clavan literalmente su tienda. Lo que tenía que ser una parada para reponer fuerzas en la ascensión ponía en peligro no solo la expedición, también sus vidas, colgados en una arista con un precipicio de mas de mil metros por ambos lados, con un viento que alcanzaba los 100 km/h... Las horas se hacían interminables y así transcurrieron dos días. La comida prevista se les estaba acabando y los ánimos pasaron por una mezcla de decepción, temor a un accidente y tener que afrontar la decisión de seguir subiendo o empezar a descender. Xabi y Mikel se miraban sin hablar pero sabían que estaban ante una encrucijada.

'El 7.000 olvidado'

La expedición había sido calculada muchos meses antes cuidando todos los detalles. La agencia india Shikktar, más a la medida de sus recursos económicos, les llevó en vuelo regular desde Deli a Lehe, cubriendo los costes de traslado desde esta localidad hasta el campamento base, pasando por Karli y Tangol. Y la aproximación fue más difícil de lo previsto, aunque un golpe de suerte les puso en el buen camino al coincidir con una expedición india (4 clientes, 2 porteadores, 2 sherpas de altura) con la que compartieron el permiso de ascensión.

Se unieron de manera efectiva en el campo 1, donde dos clientes indios abandonaron y uno de sus sherpas, que conocía el camino, se quedó con Urrate y Díez.

Tuvieron que avanzar cubriendo etapas de aclimatación, ascenso y descenso del campo 1 al campo base y luego del campo 1 al campo 2.

Xabi y Mikel reflexionaban sobre el porqué de la denominación de 'el 7000 olvidado'. Ahora lo entienden muy bien... Mucha dificultad en aproximación, tiempo y esfuerzo debido a la falta de infraestructuras desde el Himalaya indio; incomunicación total con el exterior, pues el ejército indio no permite las comunicaciones por vía satélite; el servicio de helicóptero solo puede ser del ejército indio y en caso de emergencia, desde que se enteran, tardan al menos 4 días.

El riesgo que asumen quienes desean ascender a este 7.000 es muy elevado y desanima a los alpinistas, que buscan otras cimas con mejor cobertura desde otros países. Son al menos 20 días intensos, incomunicados, en condiciones solo aptas para gente muy preparada y no puedes estar mal ni un solo día.

La gran decisión

Habíamos dejado a nuestros protagonistas en una difícil encrucijada... tres días con una climatología adversa y sin comida (de prestado de sus compañeros indios) al llegar al campo 2 donde quedaron atrapados a la espera de que el tiempo mejorara.

El 16 de agosto amaneció limpio, levantaron campamento con rapidez y decidieron subir al campo 3 (6.500 m.) no sin arriesgar la vida en un paso de pala con riesgo de aludes. Llegaron sobre el mediodía y entre todos montaron el campo 3, eso les permitió disponer de unas horas de descanso para hidratarse y comer algo para atacar la cumbre.

Como las condiciones eran buenas, pasada la medianoche iniciaron el ataque a la cima. Durante la ascensión a la cumbre, los dos indios abandonaron debido al fuerte frío con congelaciones. Xabi y Mikel avanzaban con lentitud, el problema no eran las fuerzas, era que el viento gélido les bloqueaba el cuerpo. Golpeaban manos y piernas contra el hielo y bajo el plumífero y cuando sentían los dedos se ponían en marcha. Nunca antes habían pasado tanto frío...

Finalmente, sobre las 7.30 h. con los primeros rayos de sol del día 17 de agosto, Xabi, Mikel y el sherpa indio Nima alcanzan la cima del Nun.

Emoción a raudales, muchas sensaciones que se agolpan en la cabeza, pero no hay tiempo para mucho más, los aparatos no quieren funcionar por que el frío tan intenso los ha congelado, se toman imágenes para el recuerdo y con celeridad emprenden el descenso atacados con el constante viento gélido que les acompañó hasta el campo 3. Allí el sherpa Nima les confiesa que había subido a esta cima en 16 ocasiones, al Lotse una, al Everest cara norte otra y una ruta normal y que nunca había sufrido tanto frío.

Lo primero que Xabi y Mikel hacen en el campo 3 es soltarse las botas, quitar los calcetines y mirar sus pies en busca de congelaciones... pero hay suerte, los pies no están negros.

El 17 de agosto supuso un día de relax al pie de una cima a la que miraban orgullosos. Quedaban tramos de bajada muy peligrosos, pero las pilas las llevaban cargadas a tope tras haber conseguido el objetivo y esa energía les iba a traer a casa.

Palmarés y objetivos

Xabi Urrate, a sus 52 años, acumula en sus piernas la cima del Cho Oyu (8.200m.), Aconcagua, Alpes, Mont Blanc, Cervino... Mikel Díez a sus 36 años ya sabe lo que son los Andes, Chopi, Kantengri, Alpes....

Han formado un buen equipo y aunque ahora no quieren hablar de proyectos, si en el futuro hubiese alguno sería en Nepal, a por un 8.000. Además Mikel tiene claro que el objetivo siguiente es en diciembre, mes en el que su pareja (también alpinista) le va a hacer aitatxo por vez primera, y ya está entrenando para esa tarea.

Ambos alpinistas reconocen que en esta expedición han recibido un trato muy bueno de la gente de la India, de los sherpas de altura que les facilitaron las cuerdas fijas, no teniendo que emplear su propio material.

Igualmente, reconocen que la expedición ha sido posible gracias a la comprensión y apoyo de familiares, amigos y la inestimable ayuda económica de Construcciones Urrate, Garmendia Tejas y Aluminios Alemán. Sin olvidar el asesoramiento físico y deportivo de Santi Pérez.

Con todo el soporte gráfico y documental pretenden realizar un audiovisual en el que se narrará esta apasionante aventura, llevada a cabo al filo de lo imposible. Puede ser que estuviera listo para la semana de montaña de Ostadar, aunque no se puede precisar en estos momentos. Zorionak a ambos.

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