Pasionistas en Urretxu

Primera piedra. Feligreses y autoridades, en el rito religioso del año 1951.
Primera piedra. Feligreses y autoridades, en el rito religioso del año 1951.

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Hace 64 años de un importante acontecimiento religioso que vivieron Urretxu y su comarca. El 3 de octubre de 1953 se procedió al traslado del Santísimo desde la Parroquia de San Martín de Tours, hasta la de Nuestra Señora de Lourdes en Pagoeta.

Tras la legislatura anterior se venía tejiendo un acuerdo urbanístico que desencadena lo que este mes de agosto concluirá con la firma de las escrituras de compraventa entre la orden Pasionista y el Ayuntamiento de Urretxu. Una firma que da carpetazo a un pasado brillante y entrañable de la comunidad religiosa en nuestra villa, que cambia a otro formato más reducido y tememos que efímero.

Seguro que tendremos ocasión de regresar sobre el asunto una vez que se hayan rubricado los documentos. Lo que ya es sabido es que la orden se queda con el templo y algunos espacios para su uso personal, pasando el resto a manos municipales y a su vez a la ocupación de la actual renovación de los espacios de una Ikastola que se verá ampliada notablemente.

Aunque en 1951 se procedía a la instalación de la primera piedra, fue el 3 de octubre de 1953 cuando culminó todo con la inauguración oficial. No obstante aquello era, de alguna manera, el regreso de una orden que vio interrumpida su actividad debido a los avatares de la Guerra Civil. De hecho, el edificio que tuvieron que abandonar se empleó como hospital de retaguardia del frente de combate en Bergara y Elgeta.

En 1952, una treintena de obreros trabajaban ya intensamente simultaneando las obras de la iglesia y del teologado en la zona donde se ubicada el caserío de Pagoeta. En diferentes equipos se trabajaba en la construcción de la torre, embovedado y decorado de la iglesia y acomodado e instalaciones de las celdas y dependencias.

Los hermanos carpinteros dejaron constancia de su laboriosidad y su arte en toda la obra de madera, de forma destacable en la sillería del nuevo coro, que a la postre sería de los más logrados de la Congregación por sus proporciones y funcionalidad. El día 13 de enero se instala una cruz aureolada, de acero brillante e inoxidable, que corona el último pináculo del templo erigido a Nuestra Señora de Lourdes.

Traslado y bendición

Era el día 3 de octubre de 1953 y todo estaba a punto, en especial la familia pasionista. Primero se procedió al ritual acto de bendición de la iglesia en la que estuvo el reverendo Padre General de la Congregación, Malcolm Lavalle, acompañado de su Cons. P. Ignacio Iguarán; Mons. Elías Olázar, C.P. obispo y vicario apostólico de Yurimaguas (Perú); y el vicario provincial de Gipuzkoa P. Luis Irizar (de Ormaiztegi), con sus consultores Serafín y Bernardo.

Asimismo, muchos superiores y religiosos relacionados con la casa: los provinciales de Castilla (P. Ángel) y de Aragón (P. Inocencio); el teologado en pleno con 42 estudiantes y el Colegio Apostólico de Gabiria con todos sus profesores. Tras la bendición realizada por R.G. Malcolm Lavalle, se organizó el solemnísimo acto del traslado del Santísimo Sacramento bajo palio y custodiado por autoridades locales y religiosas, desde San Martin de Tours, para entronizarlo el nuevo Templo ya bendecido.

Estaba entrada la tarde y en la plaza Iparragirre se había congregado una multitud entre la que se podía distinguir a los cofrades de la Pasión con su estandarte y los colegios de niños y niñas de Villarreal y Zumarraga con sus maestros. El párroco don Nicolás Madinabeitia fue el encargado de porta consigo el Sagrado Copón, bajo palio y escoltado por autoridades civiles, religiosas y militares. El recorrido por las calles Iparragirre, Labeaga e Ipeñarrieta, permaneció totalmente iluminado con reflectores y ambientado por piadosos cánticos al misterio eucarístico.

Llegados al pie del nuevo templo, la comitiva fue recibida por el reverendo padre general y Excmo. P. Mons. Olázar. Este momento crucial contó con una selecta música de polifonía religiosa que desgranaron los estudiantes pasionistas, completados por el Coro de Tiples de Gabiria y Padres Cantores. El programa interpretó música de R. Casimiri y de Iruarrizaga. Al día siguiente culminaron las fiestas inaugurales y muy de madrugada el P. Vicario provincial, Luis Irizar, que era natural de Villarreal, tuvo el honor y privilegio de celebrar la primera misa en la iglesia bendecida.

Hasta las 11 se sucedieron otras misas de cofrades. A esa hora comenzó la primera misa solemne en la que intervino el P. General, asistido por los provinciales de España.

En el presbiterio ocupaban situales de honor: Mons. Elías Olázar y el M.R.P. Iguarán, coms. General, el arcipreste de Bergara, Don Ceferino Oñatibia y el párroco de Villarreal, señor Madinabeitia. Mons. Olázar fue quien, en la función vespertina, dio la triple bendición eucarística.

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