Los nuevos actos vandálicos colman la paciencia de todos

Premeditado. Vertido que obligó a cerrar el servicio. / AYUNTAMIENTO
Premeditado. Vertido que obligó a cerrar el servicio. / AYUNTAMIENTO

El equipo de gobierno sale al paso tras la última gamberrada en las piscinas, que tendrá un alto coste

FCO JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Con la llegada de las vacaciones los escolares ganan en presencia en los distintos ámbitos y espacios del casco urbano. Muchos de ellos, la mayoría, gustan de encontrarse y disfrutar del tiempo libre, realizando actividades afines a sus gustos. Es cierto que le dan vida y sentido a muchos espacios y actividades. Este año, los actos de vandalismo y delincuencia en distintas áreas de la localidad se han ido sucediendo y por una cosa o por otra se han ido solapando como travesuras propias de la edad (que pagamos todos). Rotura de cristales en ventanales del centro escolar, asalto y robo de material de oficina, vertidos de basuras indiscriminados delate del comercio local, ataque y avería sistemática del ascensor de la plaza Gernikako Arbola, asalto con nocturnidad a las dependencias de las piscinas municipales...

Nota del Ayuntamiento

Parece ser que la paciencia de los responsables municipales empieza a estar más que al límite por estas conductas incívicas y abusivas, que tienen un coste para las arcas municipales, es decir para la caja común que costeamos bastantes vecinos.

En esta línea, el ayuntamiento acaba de emitir una nota de prensa sobre la última gamberrada ocurrida en la piscina municipal la noche del 9 de agosto y consiguiente cierre el día 10.

En la nota, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Urretxu muestra su rechazo y repulsa ante la última gamberrada llevada a cabo esta pasada noche en las piscinas municipales. «Echar cuatro botes de pintura -explican-, dentro del vaso de la piscina obligando al cierre de la misma sólo se les puede ocurrir a unos necios». «Es una pena -continúan diciendo en la nota-, que determinadas personas se diviertan con estas acciones inaceptables. Y todo ello se suma, lamentablemente, a varias roturas de mobiliario urbano, que también están siendo bastante frecuentes».

«Las cámaras de vigilancia de la piscina -concluyen-, que hasta ahora se han limitado a captar furtivos baños nocturnos, se encargarán de que a estos gamberros la broma no les salga gratis».

Así pues, es posible que la actuación de determinadas personas de foma vandálica en el casco urbano, sean filmadas por cámaras de seguridad, y tengan que afrontar ante la sociedad en que viven, el costo de los materiales que rompen y si son menores, lo tendrán que costear sus tutores. Oficiosamente, los servicios municipales parecen estar sobre la pista de los responsables de estas conductas vandálicas y se busca la manera de conseguir que quien genere un gasto público, lo pague.

Aunque tampoco parece tener conexión con lo anterior, también se han dedicado a verter basura por el suelo, delante de ciertos establecimientos. Noches locas, en las que al parecer algunos operan a sus anchas e impunemente.

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