Muestra de Víctor Goikoetxea en Urretxu

Víctor Goikoetxea. Hizo un alto en las tareas de montaje de la exposición ayer para sacarse una fotografía junto a una de sus obras.
Víctor Goikoetxea. Hizo un alto en las tareas de montaje de la exposición ayer para sacarse una fotografía junto a una de sus obras. / F.J.A.

La exposición 'Mundo Mejor' se inaugura esta tarde en la sala Lizarazu y podremos disfrutarla hasta el 24 de este mes. Es la primera vez que el artista expone parte de su trabajo y de su obra en su localidad de origen

F.J.A.URRETXU.

Aunque la muestra coincide con una exposición suya en estos días en la galería Vetus Art en Donostia, Víctor Goikoetxea aceptó con agrado la invitación y la oportunidad de mostrar su obra en su localidad natal.

Para esta exposición ha hecho una selección cuidada de obras que pasan por una variedad que va desde el dibujo figurativo, la pintura, composiciones que le han servido para experimentar con materiales nuevos, e incluso un boceto de la obra que ha realizado el pasado año en el túnel peatonal de Miramar con motivo de la capitalidad cultural de San Sebastian.

Hablando con Víctor Goikoetxea, destacamos de sus palabras especialmente su proximidad a la hora de explicar cómo entender el arte. Desde esa simplicidad nos explica que «la obra tiene que llegar al máximo posible de personas, el espectador no tiene por qué ser un experto; ¡una obra o te gusta o no te gusta y ya está!». Sin embargo la descripción de lo que es ser artista es otra: «Una buena técnica la puede adquirir cualquiera, es cuestión de tiempo y de preparación, lo difícil es la creatividad personal, hacer que tu trabajo sea único y te defina sólo con verlo».

Tiene una actitud abierta en cuanto a los materiales y cualquier propuesta que le permita desarrollar esa creatividad. Víctor Goikoetxea en su trayectoria ha dejado huella pública en diferentes puntos de Euskal Herria: como en la Casa Torre de Santurtzi; en diferentes proyectos en Hernani, localidad en la que reside y donde tiene su estudio, o en Donostia, donde junto al proyecto del túnel de Miramar está su intervención en la recuperación del salón de plenos del Ayuntamiento. En éste ha trabajado recientemente para devolverle a ese espacio la esencia que tuviera en sus orígenes, cuando era una sala de baile del antiguo Casino donostiarra.

Su proceso formativo y su producción le han llevado a viajar por el mundo y en esa actitud se mantiene también a la hora de plantearse dónde exponer su trabajo: París, Suiza, Holanda, Barcelona, Chicago, Italia... «Hoy en día los mecenas de arte ya no existen, y no se puede depender únicamente de la promoción pública; de manera que el artista es el que tiene que moverse y buscarse el día a día donde sea». Eso sí, a cada proyecto y a cada propuesta le otorga un tiempo, un estudio y una dedicación que le son imprescindibles, porque «cada obra tiene su espacio y es lo que le confiere identidad propia».

La exposición

De entre todos los trabajos de la exposición en Lizarazu, llaman la atención significativamente dos puertas de madera de tamaño considerable. Víctor nos explicó que se trata de las hojas del portalón de entrada del palacio Lili en Zestoa. Ahora hace unos diez años, durante las labores de recuperación del edificio decidieron desecharlas y él las aprovechó para hacer una obra mixta de fotografía y pintura a partir de una imagen de Pascual Marín.

Igualmente destaca un biombo en tonos blancos, crudos y grises en el que juega con los volúmenes, y el movimiento a partir de una escalera. Así como varias pinturas de técnica realista, y obras de color azul en materiales diversos... son elementos muy diferentes que nos ayudan a entender la versatilidad de su obra, en la que figuran también murales de grandes dimensiones.

Mundo Mejor

Esta exposición le ha servido de alguna manera para reconciliarse con su pasado. Según él mismo nos explicó, se marchó muy joven, con la idea de que quería ir más allá de la realidad dura del Urretxu de aquel entonces. Sin embargo, no por ello ha dejado en el olvido sus inicios: mantiene perfecto el recuerdo de la vida dura que suponía para su aita trabajar en Orbegozo; así como muchos pasajes de infancia y adolescencia con su cuadrilla y amigos, con los que aún mantiene relación; y en su memoria de los colores perduran el gris y el negro del suelo de escoria de la cuesta a su barrio de Mundo Mejor. No se ha olvidado tampoco de las mezclas de tintes y líquidos en la empresa de 'Pinturas Anduzu', donde empezó a trabajar con 14 años.

Se fue de Urretxu y montó su propia empresa con éxito, pero estaba siempre en él su inquietud creativa. Un buen día decidió dejarlo todo, y del aprendizaje autodidacta (que el considera un atraso) apostó por la formación que recibiría primeramente en el Instituto Superior de París y que luego le llevó desde el Instituto Superior de Pintura Decorativa en aquella ciudad, a multitud de cursos universitarios y de formación en Bretaña... y en definitiva a un proceso de aprendizaje que todavía no da por concluido.

Su vuelta a Urretxu le ha hecho volver a rememorar esos tiempos y a establecer una comparativa de la evolución del pueblo que también ha podido constatar en otros lugares. Es precisamente la constatación de ese cambio la que considera pudiera ser la temática de un trabajo. Eso, en el caso hipotético de que algún día le pidieran realizar una obra para Urretxu.

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