Juan Sagastizabal muestra desde hoy su labor pictórica

Sagastizabal. El pintor, en el montaje de una de sus exposiciones realizadas recientemente./
Sagastizabal. El pintor, en el montaje de una de sus exposiciones realizadas recientemente.

Bernardo Atxaga estará presente esta tarde en la inauguración de la muestra en la sala Juan de Lizarazu

FCO JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

La sala de exposiciones Juan de Lizarazu, ubicada en plena calle Labeaga, vivirá mañana a las 19.00 horas un acontecimiento cultural de primer orden. Sobre las paredes de la sala de exposiciones colgará sus cuadros el pintor Juan Sagastizabal(Eibar 1952), que mostrará lo más reciente de su labor artística y que viene acompañada de la introducción literaria del escritor Bernardo Atxaga. Ambos creadores estarán en la presentación, lo que imprime un aliciente especial al acto.

La muestra 'Bertako Natura Arrotza- Un Mundo escondido', permanecerá abierta hasta el 27 de mayo, de martes a domingo de 17.30 a 20.30 horas.

Juan Sagastizabal reside desde hace años en Gazteiz, donde trabaja. Cursó estudios de arquitectura durante un año en Valladolid para matricularse posteriormente en la Escuela de Aparejadores de Burgos. Trabajó como profesor en el Centro de Diseño del Ayuntamiento de Vitoria. Pintor autodidacta, habiendo participado a principios de los 80 en la Asociación de Artistas Alaveses, cuyos integrantes tenían por costumbre exponer en el Café Morgan, donde en 1984 efectuó su primera aparición individual.

Repetiría experiencia en diversas colectivas de artistas alaveses: en Vitoria, Miranda de Ebro, Baracaldo, Bilbao y Zaragoza. Con 'Coordenada', en 1985, exhibió su obra en la sala San Prudencio con otras quince firmas artísticas más, estando incluido igualmente en la muestra 'La generación de los 80. Pintura del Museo de Bellas Artes de Álava', que pudo verse en el Museo San Telmo de San Sebastián en 1987.

Unos meses antes celebró su segunda comparecencia individual en la sala Independencia de la Caja Provincial de Álava con 'Sujeto-Objeto', figurando en la colectiva de Gernika con motivo de la conmemoración del 50 aniversario del bombardeo de la villa.

Asimismo con el tríptico Sourirecounaire recibió un accésit en el Gure Artea de 1986, sección de pintura. También es uno de los artistas seleccionados en 'Orman', colectiva que inaugura la programación de la sala Amárica en mayo de 1989. Dos años después, en la misma sala vitoriana se incluye su trabajo dentro de la 'Colección Pública', hallándose representado, pues, en los fondos del Museo de Bellas Artes de Álava. Esta colectiva será itinerada al año siguiente, en 1992, al Palacio de Armas de la Ciudadela, de Pamplona, y a la Casa del Cordón de Burgos.

En 1993 la sala Amárica acogió su tercera exposición individual con 'Bebé pirata', muestra que marca un verdadero punto de inflexión en su trayectoria, hasta la actualidad. Si hasta entonces Sagastizabal es un pintor que milita en la problemática del arte abstracto, desde ahora se adscribe a la corriente figurativa.

Abierta esta vía figurativa en sus quehaceres pictóricos, persistirá más adelante en la temática infantil. Ofrecerá ya en la sala Luis de Ajuria (1998) una nueva exposición individual que será la continuación renovada de la serie 'Bebé pirata'.

Lo que vamos a poder ver maneja procedimientos técnicos tradicionales y estética expresionista. La obra de este pintor que insiste ahora con una serie de cuadros muy ilustrativos, temática ya presente, aunque quizá no tan desarrollada como ahora, a principios de la década de los noventa.

Palabras de Atxaga

De él dice el escritor Bernardo Atxaga que « la primera impresión es la de que estamos frente a un mundo vegetal extraordinariamente intenso, como si perteneciera a la naturaleza de lugares de ensueño o de pesadilla, a una geografía que bien podría haber sido descrita por la literatura fantástica. Pero nos acercamos mas y distinguimos de pronto un insecto, una serpiente o un ratón muerto, y la ventana, el cuadro se transforma: hay vida en ese mundo vegetal, vida y muerte, ojos y antenas que vigilan, corazones, corazoncitos, que ya no laten, y la conciencia de ese , del movimiento implícito, nos hace pensar los que hemos visto,..».

Ataxaga, en su presentación, concluye reflexionando sobre «toda obra artística, sea un cuadro, un libro o una composición musical, es un instrumento, maravilloso artefacto que nos lleva a dar una vuelta por dentro de nosotros mismos. Así las pinturas de Juan Sagastizabal».

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