Irimogaine se desarrolló el domingo a lo largo de todo el casco urbano con una participación de 270 personas

Salida. Por la mañana, Casas dio las instrucciones momentos antes de tomar la salida. / IRIMOGAINE

FJAG URRETXU.

El domingo se desarrolló en Urretxu y faldas de Irimo la 'rogaine' de orientación, Irimogaine, que ya cumple su segunda edición. Iñaki Casas, alma mater del certamen, confirma que fueron 270 los participantes que disfrutaron recorriendo un mapa que abarcó prácticamente la totalidad del municipio de Urretxu.

La participación fue muy variada y de distinto nivel: desde familias con niños, parejas, cuadrillas, hasta verdaderos atletas de alto nivel del mundo de la orientación venidos de toda Euskadi, La Rioja, Madrid, Cantabria, Burgos, Francia...

Estrategia y habilidad

Este año, la salida y la llegada se encontraban en el casco urbano después de que el primer año se ubicara en la explanada de Santa Bárbara. Así, todos ellos partieron de la plaza Iparragirre corriendo a por los mapas, y desde este punto, cada uno con su estrategia y habilidad emprendieron la aventura de encontrar las balizas escondidas tanto en la zona urbana, como en los bosques del monte Irimo. Casas, especialista y enamorado de esta disciplina, se mostraba satisfecho afirmando que «a pesar de que la meteorología no ayudó, los bosques lucieron espectaculares cubiertos de niebla, lo que dio un plus a la jornada de orientación».

Lo cierto es que la climatología resultó no adversa porque según se entienda los elementos naturales pueden ser un plus para todos igual, pero no dejó de deslucir la belleza de una prueba que se presta a ser accesibles para todas las edades.

Al finalizar todos disfrutaron de un buen avituallamiento en el frontón Ederrena, donde las sonrisas de los participantes pusieron nota a la bonita jornada vivida.

Ahora serán otras las pruebas a las que irán acudiendo, pero la mirada en la tercera edición ya está puesta para 2018, confiando en que haga mejor tiempo.

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