Las cuadrillas tomaron las calles pese al agua

Qué sería de Urretxu sin sus tradiciones. Algunas cuadrillas se vienen reuniendo bajo la casa natal de Iparragirre y tienen su 'momentico' cantando al bardo./FOTOGRAFÍAS AGUADO
Qué sería de Urretxu sin sus tradiciones. Algunas cuadrillas se vienen reuniendo bajo la casa natal de Iparragirre y tienen su 'momentico' cantando al bardo. / FOTOGRAFÍAS AGUADO

La lluvia deslució la jornada pero no bajó los ánimos de las cuadrillas que demostraron ganas y diversión

FCO. JAVIER AGUADO GOÑIURRETXU.

Tras una noche muy larga en la que las romerías, tanto de Gernikako Arbola, como la de las txosnas, fueron muy concurridas, la mañana del lunes abrió con el Dia de las Cuadrillas, y con todo el agua que afortunadamente no cayó el domingo en la Euskal Jaia.

Los primeros en disfrutar de la fiesta fueron los jóvenes que tuvieron que hacer uso del plan B, acudiendo al interior del polideportivo Aldiri donde se instaló el parque de hinchables y donde tuvieron lugar las carreras de motos de plástico a puro pedal (de pie) y los patinetes. Mucha expectación no solo de los jóvenes sino de los acompañantes que hicieron su trabajo en los boxes. Al final todos se lo pasaron bien y los campeones gozaron de sus trofeos que fueron entregados, nada más y nada menos que por la plana mayor del Ayuntamiento con el alcalde urretxuarra a la cabeza.

Vaquillas y pesaje

La nota destacable fue la gran participación a todos los niveles pese a la climatología adversa

Al mismo tiempo en plaza de Barrenkale con San Martín se soltaron vaquillas con bonitos juegos de estrategia. Muchos lances y muchas risas que fueron seguidos por un gran número de espectadores.

Apenas hubo tiempo para salir corriendo hacia Gernikako Arbola, donde este año la organización decidió dar luz y taquígrafo al pesaje de las cuadrillas que se venía haciendo discretamente en el frontón Ederrena. Lo cierto es que algunos momentos si fueron de foto.

Uno de ellos, el más esperado por los informativos, fue el momento en que para entrara en peso, los participantes optaron por quitarse la ropa y algunos pasaron verdadero frío. Pesaje, sellado de manos y foto a cada equipo, para evitar la picaresca que se detectó en algunas ediciones con el cambio de concursantes.

Al mediodia

El poteo e ir y venir de cuadrillas con los encargos de la comida y la bebida puso animación al centro del casco urbano, que notó tristemente una calle Iparragirre casi desangelada, pero donde tuvo lugar una tradición que ya alcanza 15 años.

Miembros de la sociedad Etxe Azpi la comenzaron, acudiendo bajo la casa natal de Iparragirre y tras repartir la letra de la canción , se entonó la música del bardo universal más presente que nunca en las fiestas. Este año como en los últimnos, se sumó Zubio Ondo y un buen número de vecinos, que desean mantener viva esta tradición.

Llegada la hora de comer todos dejaron las calles para ocupar las mesas puestas para la ocasión en Ederrena y bajo carpa en Gernikako Arbola.

La tarde trajo la sokatira entre cuadrillas que este año fue para la compuesta por los amigos de APV-BP. Pese al suelo mojado fue todo un espectáculo seguido por una plaza que aguantó el tipo.

Desde luego excelente labor de los hombres del herri kirolak que demostraron oficio y saber estar ante las cuadrillas en estado eufórico y jocoso.

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