Diario Vasco
Yurrebaso. También apoyó el deporte rural de los años 50.
Yurrebaso. También apoyó el deporte rural de los años 50.

En recuerdo de Ramón Yurrebaso, 'el aizkolari eléctrico' de Urretxu

  • Su cualidad de aizkolari nato y su arraigo en la localidad y en la comarca no solo se circunscribió a su época de retos y exhibiciones, también durante su vida ya más reposada supo granjearse el cariño de cuantos le rodeaban

Nos ha dejado un vecino muy querido y apreciado, sobre todo por la generación de la postguerra, porque su excelente forma física, su cualidad de aizkolari nato y su arraigo en la localidad y en la comarca no solo se circunscribió a su época de retos y exhibiciones, también durante su vida ya más reposada supo granjearse el cariño de cuantos le rodeaban. Nos referimos a Ramón Yurrebaso.

De esto ha quedado constancia en el funeral, que ha supuesto una multitudinaria manifestación de duelo y apoyo hacia la familia Yurrebaso.

Su potente forma física, la de un verdadero atleta, le granjeó el éxito en el deporte de la aizkora. Tanto que en 1953, en Pamplona, se hizo acreedor nada más y nada menos que a un premio de 5.000 pesetas. Este fue, además de un deporte que amó toda su vida, un recurso para un chico de familia numerosa, criado a los pies del Ferrocarril del Urola donde sus aitas estaban ligados.

Eran tiempos en los que las apuestas, los retos y las exhibiciones tenían un poder de convocatoria extraordinario. La plaza Iparragirre de Urretxu con su plaza de toros portátil y un albero improvisado fue lugar para bastantes retos y apuestas.

Corría el año 1959, hace ya 57 años, y con motivo de la Feria de Santa Lutzi tuvo lugar una prueba de aizkolaris que levantó gran expectación. En la prueba se enfrentaron el vizcaíno 'Chato de Ceanuri' y el urretxuarra Ramón Yurrebaso. El trabajo era el corte de ocho troncos de 54 pulgadas. Ramón Yurrebaso jugaba en casa y era todo un ídolo en la comarca. En aquella ocasión otorgó un minuto de ventaja a su contrincante, que le venció con un trabajo en 21 minutos y 4 segundos. El de Urretxu necesitó 23 minutos y 5 segundos.

En otra ocasión, en la plaza de toros de Tolosa, las crónicas detallaban que «faltaba un mes pero ya se había despertado gran expectación entre los aficionados por el desafío anunciado entre Yurrebaso y 'Chiquito de Arruiz'. Incluso los que generalmente se mantenían al margen de estas cuestiones deportivas, se habían sentido atraídos por la sugestiva prueba».

Uno tenía que cortar troncos, el otro tenía que correr tropecientas vueltas al ruedo del coso taurino y los técnicos vaticinaban que el aizkolari por lo menos sacaría cinco minutos al korrikalari.

«En el Goierri el ambiente estaba caldeado y desde Navarra y desde toda Gipuzkoa la demanda de entradas superaba las posibilidades del coso tolosarra. Cuatro troncos de 54 pulgadas y otros cuatro de 45 sería la primera tarea a desarrollar, además de correr ocho kilómetros, es decir, ochenta vueltas al ruedo».

José María Goñi entrevistaba a Yurrebaso en EL DIARIO VASCO y el guipuzcoano prometía que ésta «será la primera y última vez que concurra a una apuesta pedestre». Luego, más morbo al espectáculo que venía gestándose desde hacia dos años. «Empezamos a hablar del asunto y siempre que nos veíamos lo tratábamos, hasta que ha habido ocasión de hacer la apuesta».

Fuerte entrenamiento y tres kilos menos de peso para estar en condiciones, porque cualquiera sabía a qué troncos debía enfrentarse. «Si los eligiera yo, sería una ventaja para mí, pero como los dispondrá mi contrincante...».

Y llegó el gran día. El 17 de abril. Más de cinco mil personas abarrotando la plaza y el korrilakari Juan Cruz Azpiroz y el aizkolari Ramón Yurrebaso pasando a la historia con su singular desafío. Lo contaba Bordari, también en EL DIARIO VASCO: «Magnífico triunfo de 'Chiquito de Arruiz' sobre Yurrebaso. Maderos: Chiquito 749 golpes en 18:48 y Yurrebaso, 676 golpes en 15:18; Cross: Chiquito 29:32 y Yurrebaso 33:29. Totales: Chiquito, 48:29; Yurrebaso 48:48'».

A la vuelta del mes de noviembre llega la feria de Santa Lutzi, en la que tanto disfrutó e hizo disfrutar a los amantes del deporte rural, a los que representó como un urretxuarra del que se sintieron orgullosos. Seguro que su recuerdo será ensalzado como se merece.

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