Diario Vasco
Iñaki Akizu asegura que «las puertas están abiertas».
Iñaki Akizu asegura que «las puertas están abiertas». / AGUADO

Iñaki Akizu: «Encrucijada en la Parroquia de Urretxu»

Va a hacer ya tres años que la comunidad parroquial en Urretxu experimentó cambios de relevancia dando pasos de reorganización ante la necesidad de adecuarse a los tiempos actuales.

Desde entonces, cuatro pasionistas son los responsables de la parroquia, uno de ellos ya jubilado... Jesús María Iturrioz, natural de Legorreta, Koldo Larrañaga, de Azkoitia e Iñaki Akizu, de Arrasate, son los que recibieron del obispo autorización para ostentar el cargo pastoral en toda la parroquia, además de Aizpurutxo, Aginaga, Gabiria y Aztiria.

Este cambio acarreó su reubicación en la casa parroquial ubicada en calle Iparragirre, abandonando físicamente la residencia de Pagoeta donde se encontraban.

También en este tiempo hemos visto partir el último reducto de las Hijas de la Caridad. Actualmente el área de Pagoeta avanza con la modificación urbanística de la zona que se verá en pocos meses ampliada y reestructurados los edificios con otros usos como el de la Ikastola. Apenas el edificio de la iglesia seguirá recordando que allí permaneció muy activa una comunidad religiosa, con seminario incluido, desde el que partieron una vez formados cientos, miles de jóvenes por todo el Mundo.

Tiempos de cambios en una sociedad que mira hacia otra parte, que maneja comportamientos y forma de pensar distintas, valores y pensamientos de nuevo cuño, son como una apisonadora.

Estos hombres se quedaron para mantener la llama encendida y asistir a una comunidad cada vez más escasa, poco practicante. Hoy les acercamos un poco de la realidad que viven desde su fe.

-¿Cuál es el trabajo pastoral que llevan a cabo?

-Es sencillo. En las parroquias pequeñas además de los oficios, la dedicación es hacia los enfermos, la gente mayor y los problemas de la comunidad. En las grandes hay algo más en cuanto a catequesis infantil, culto, Cáritas...

-Vamos por partes, ¿en qué consiste la catequesis?

-La cuestión es cómo se vive y entiende la fe. Antes, y aún todavía, los cristianos entienden la fe como un asentimiento de verdades. Esto nos lleva a entender la catequesis como doctrina a aprender y muchos lo siguen haciendo así. En cambio hoy día la fe es una actitud, confianza, seguimiento a Jesús y eso nos implica, nos lleva a entender la fe como una manera de vivir. El problema está en que los padres que nos traen a sus hijos lo entienden así y desean desentenderse dejándolo en manos de la parroquia. Somos muy conscientes del cambio de época. Entendemos de forma diferente a la persona, sus relaciones, el entorno, la relación en pareja, la sexualidad, los valores han cambiado profundamente. ¿Si la fe es vida, cómo respondemos a esta vida que va surgiendo desde la fe? El problema serio es este. Si es así, uno tiene que vivir para ofrecerla y muchos padres no se la cuestionan y no tienen qué ofrecer».

-¿Respecto al Culto?

-Antes el católico se identificaba como tal acudiendo a misa. ¿Hoy con qué? Quien está en algo tiene que identificarse de alguna manera. No es algo teórico, es práctica de vida en el día a día. Antes eran los sacramentos los que nos hacían miembros de una comunidad: bautismo, Primera Comunión, Confirmación, enlaces matrimoniales... Antes el Domingo era el Día del Señor y hoy es el Día del Descanso... las cosas han cambiado. Tenemos que replantearnos la vida de fe y ponernos en marcha. Es cierto que en la Iglesia nos encontramos con formas de ver y de vivir diferentes. Algunos se aferran a la doctrina tradicional y otros quieren vivirla en búsqueda. Pero el seguimiento a Jesús no puedes vivirlo en solitario, sino en comunidad.

-Háblenos de Cáritas.

-Es la acogida al necesitado, sin preguntarle de dónde viene, quién es... con unos criterios de ayuda para facilitar su salida de la pobreza. La experiencia ha ido trazando unos requisitos muy básicos para que la ayuda sea realmente efectiva (estar empadronado por ejemplo). No hay que confundir la caridad con la limosna a la puerta de las iglesias o en la calle, que se da con muy buena voluntad, eso no se niega. La caridad tiene que ser afectiva y efectiva y para ello ha de tener sentido y seguimiento. Hay que ir a solucionar la situación del necesitado para deje de estarlo verdaderamente.

-¿Ya no va la gente a misa?

-La gente que acude a misa es en general mayor de 60 años, igual que el personal voluntario que ayuda en el mantenimiento y las tareas diarias que ronda una media de 70 años. Así las cosas el futuro de la parroquia es incierto y no sabemos lo que nos deparará. El futuro está en crear una comunidad que quiera vivir la fe desde esta nueva visión de la sociedad. Los cambios requieren reflexión, encuentro, oración.

-¿Se pide el bautismo?

-Ya no. Registramos unos doce al año. Ahí topamos igualmente con el problema... si los padres, padrinos y familiares no se comprometen a vivir su fe y acompañar en ello a los hijos, el bautismo no resuelve nada.

-Arranca un años más de catequesis, ¿Cómo la afrontan?

- Tanto la educación como la metodología y formas de hacer han cambiado. Entendemos a las personas de otra manera, las ciencias nos han ayudado mucho y la catequesis no la podemos entender hoy día como adoctrinamiento. El verbo mágico es acompañar, no enseñar. Se acompaña cuando uno es capaz de ofrecer lo que vive.

-¿Qué les diría a los padres?

-Volvemos al verbo acompañar. A la hora de educar a sus hijos e hijas, son los primeros interesados en estar ahí, en que vivan unos valores, una fe, para que sean personas responsables, creyentes y lo harán si tienen su ejemplo. En la parroquia se sostiene todo gracias a los voluntarios de la comunidad parroquial, desde el órgano y coro hasta quien apaga las velas... No se trata de pensar qué me aporta a mi, se trata de que pueda yo aportar a la comunidad. Todos podemos aportar mucho en la comunidad en que vivimos, hace falta compromiso.

-¿Ya no se hacen confirmaciones?

-Que más quisiéramos que responder a los jóvenes en su búsqueda, pero necesitamos monitores, catequistas, gente que quiera acompañarles en esta búsqueda. Si surge voluntariado no le quede duda de que estaremos para apoyar.

-¿Colabora la gente con la Parroquia?

-Tenemos una cuota familiar. Hay muchas personas que aunque no son practicantes, colaboran económicamente, cosa que es de agradecer y hace que se puedan seguir prestando servicios gratuitamente. Además está todo el voluntariado: servicios de limpieza y mantenimiento, oficios, contabilidad, catequistas... Y, por supuesto, aprovecho para decir que las puertas están abiertas, igual que nuestros brazos, para quienes quieran venir a colaborar.

-¿Cuál es el problema de mayor calado en la parroquia?

-Nos acucian la falta de voluntariado y la avanzada edad de quienes ahora están ayudando. No vemos llegar el relevo generacional. El futuro inmediato va a ser de otra manera. Solo si somos capaces de crear una comunidad habrá iglesia en Urretxu; si no es así nos extinguiremos. Toda esta situación actual es una oportunidad para reencontrarse con la palabra de Dios y la vida ejemplar de Jesucristo en el Evangelio.

-¿Cómo ve el futuro de los católicos en Urretxu?

-Está en las manos de todos. Si somos capaces de crear una comunidad que lo afronte y responda desde la fe y el seguimiento de los problemas que plantea nuestra vida en común, desde Jesús.

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