El Pleno da luz verde al 'Código ético y de buen gobierno' por unanimidad

Votación del nuevo código ético, con el respaldo de todo el abanico político del Ayuntamiento de Legazpi./  LIMIA
Votación del nuevo código ético, con el respaldo de todo el abanico político del Ayuntamiento de Legazpi. / LIMIA

Implicará la constitución de una comisión, como órgano garante que analizará los posibles incumplimientos

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

El Pleno ordinario del miércoles alumbró el primer 'Código ético y de buen gobierno de los cargos públicos municipales del Ayuntamiento de Legazpi'.

Todos los grupos políticos dieron su voto a favor de este instrumento, cuya finalidad «es establecer los principios, valores y normas de conducta que deberán ser observadas y promovidas por los cargos públicos municipales en el ejercicio de sus funciones y actividades tanto públicas como privadas siempre que estas puedan revertir en la imagen del consistorio», explicó la alcaldesa, Koldobike Olabide.

De la mano de dicho código y con la misma unanimidad, la Corporación Municipal aprobó a su vez el 'Sistema de integridad institucional del Ayuntamiento', que establece la infraestructura que guarecerá a todos los códigos éticos que nazcan en el seno municipal. «El presente es el segundo código ético que aprobamos, el primero fue el 'Código ético del gobierno municipal', cada uno de estos códigos se desarrollará en el marco del 'Sistema de integridad institucional', dentro del que se prevé la creación de futuros códigos éticos tanto para los empleados públicos, como para las empresas contratadas por el Ayuntamiento, los grupos, entidades y asociaciones locales que trabajan con el consistorio y reciben sus subvenciones», anticipó Olabide.

«Cada código contará con su comisión ética, que será el órgano de garantía que recibirá las consultas, problemas, dilemas, quejas o denuncias y procederá a dar respuesta a las mismas a través de un informe o recomendación, según cada caso, esta comisión se conformará aplicando los principios de geometría variable, en base a quién sea el público objetivo del código, las comisiones se adaptarán al colectivo al que se esté aplicando», apuntó.

«El código que hoy aprobamos ha sido elaborado de acuerdo con lo establecido en el artículo 35.3 de la Ley 2/2016 del 7 de abril de Instituciones Locales de Euskadi, su comisión ética estará integrada por la Alcaldía en la presidencia, un portavoz de cada grupo político municipal como vocal, otro vocal representante de la Comisión Ética Institucional del sector público de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el secretario municipal, este último con voz, pero sin voto», informó.

«Cabe reseñar que estos códigos éticos son voluntarios y su adhesión también», hizo hincapié la alcaldesa. Explicó que en caso de que se observara la existencia de alguna conducta que conllevara el incumplimiento del código ético por parte del cargo público adherido al mismo, la comisión, tras una audiencia previa con el afectado, dictará una resolución, calificando el grado de incumplimiento, en caso de que finalmente se haya dado, en una escala de que irá de relevancia menor, a relevante o muy relevante, teniendo cada cual una reprobación distinta. «Sin embargo, quien tendrá que ejecutar las resolución de la comisión es la persona afectada, los dictámenes de la comisión siempre serán propuestas o recomendaciones, será el interpelado el que tendrá que decidir qué hacer con ello», señaló Koldobike Olabide.

«Llevarlo a la realidad»

El voto a favor de Irabazi y EH Bildu estuvo acompañado de una llamada a hacer realidad los contenidos del papel. «Este código recoge muchos de los valores que defiende Irabazi, la ética, la transparencia, la participación ciudadana... nosotros nacimos con esos valores, son nuestras raíces», expuso Alberto Bezunartea, poniendo énfasis y leyendo textualmente algunos de los apartados del código relacionados con la honestidad, la ejemplaridad, el respeto mutuo, la integridad... «Sin embargo, no deja de ser una ironía del destino que yo, en mayo, fuera insultado públicamente a través de un medio de comunicación, precisamente por defender unas contrataciones éticas», recriminó. «Cuando en abril se nos respondió que el proyecto de la segunda fase de Kale Nagusia había sido adjudicado a determinada empresa 'porque parecía que era una buena empresa', consideramos que este no era un criterio muy objetivo, que había sido una contratación poco ética y transparente, aunque fuera legal, pensamos que no había sido todo lo correcta que debía de ser, precisamente, defendimos los criterios que se recogen en el código y como respuesta, yo sufrí un linchamiento público, espero que a partir de la aprobación de este código ético esas situaciones no se vuelvan a reproducir», expuso.

Desde EH Bildu, Ana Martín habló de la necesidad de dar un mayor desarrollo a los contenidos del código, a fin de llevar a la realidad la ética, la transparencia y el resto de preceptos que figuran en el mismo. «Todavía no tenemos claro si las decisiones de la comisión ética se tomarán por unanimidad o por mayoría, cómo se estipulará si un incumplimiento es de carácter leve o grave, ni en qué casos se hará público el infractor...», citó entre los aspectos a concretar.

Desde el PSE-EE, Roberto Alonso reafirmó el apoyo de los socialistas al nuevo marco ético. «Asumimos e impulsamos la tarea de extender la cultura democrática del servicio público fundamentado en las buenas prácticas y en el ejercicio de las virtudes cívicas de honestidad, transparencia, respeto y responsabilidad», indicó. «Entendemos a su vez, que ese compromiso ético tiene que extenderse no solo a los cargos públicos, sino también a empleados públicos municipales, perceptores de subvenciones y proveedores y contratistas, por tanto, estamos de acuerdo que, en primer lugar, se apruebe el 'Sistema de Integridad', que posteriormente dará cobertura a los respectivos códigos éticos, tanto Óscar como yo procederemos a su firma en cuanto nos sea posible», añadió Alonso.

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