Del picadero Ormazarreta al centro de la plaza

Mariano Fernández con el gallo que protagonizará el juego de hoy. /
Mariano Fernández con el gallo que protagonizará el juego de hoy.

Legazpi celebrará hoy el tradicional juego del gallo, a las siete de la tarde | El animal procederá del establecimiento de caballos de Marian Lasa y Mariano Fernández

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

Legazpi volverá a celebrar hoy, a las 19.00 horas, su tradicional juego del gallo en la plaza Euskal Herria, en cuyo suelo y como símbolo de la historia local, hay dibujado un gallo sobre el que esta tarde se colocará el animal. Al igual que en los últimos años, el gallo procederá del picadero Ormazarreta, al que regresará al término de la jornada. El juego viene representándose durante siglos y de manera ininterrumpida en nuestra localidad. De hecho, se trata de la única muestra festiva que se mantiene de la octava del Corpus, antes rodeada de alardes, cohetes, bailes y otros tantos festejos que han ido desapareciendo con el paso del tiempo.

Los orígenes del juego del gallo no están del todo claros. Hay quienes lo relacionan con el 'Antzar jokoa', juego del ganso celebrado en Lekeitio. Creen que procedía de Europa y que fue extendiéndose por nuestros pueblos en el siglo XVIII. Otros en cambio, defienden que la tradición es mucho más antigua, quedando su pista perdida en el tiempo. De una u otra forma, el juego que tanta popularidad tuvo entre los siglos XVIII y XIX ha dejado de realizarse en casi todas las plazas, siendo Legazpi una de las pocas que mantiene viva la tradición, si no es la única. No obstante, la suerte del gallo ha cambiado mucho con el transcurso de los años. Durante siglos, el animal había sido metido en una caja, que llevaba un agujero en la parte de arriba, por el que sobresalía su cabeza. Hasta el mismo era trazado un recorrido en el suelo en forma de zig zag a base de cuerda. Los participantes debían avanzar por ese pasillo con los ojos vendados y una espada en la espalda. Eran guiados por la gente de alrededor, pero despistados por los txistularis que les acompañaban tocando la melodía del 'Tranka tranka'. Si se salían del pasillo, quedaban descalificados, pero si conseguían llegar hasta el gallo, tenían que cortarle el cuello con la espada de un solo golpe. Aquel que lo conseguía, se llevaba el animal a casa como premio.

Actualmente, el gallo sigue siendo el centro de la fiesta, pero sale indemne del juego. Basta con que los participantes lleguen hasta el ave sin salirse del pasillo trazado y hagan un simbólico circulo a su alrededor con la espada para llevarse el premio del ganador, consistente en 20 euros. En esa tarea, contarán con la ayuda de los txistularis de Goiz Deia, encargados de guiarles al son del 'Tranka tranka', pieza que únicamente interpretan este día.

Aquellos legazpiarras mayores de 12 años que lo deseen, tendrán una nueva oportunidad de probar suerte en el juego de esta tarde. Deberán presentarse 15 minutos antes de las siete en la plaza y dar su nombre a los municipales, que elaborarán la lista de participantes en función del orden de llegada.

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