«En unos minutos la calle estaba inundada, parecía un río»

La zona de Plazaola en Legazpi, anegada por el agua el martes.
La zona de Plazaola en Legazpi, anegada por el agua el martes. / JOSU MORENO

Legazpi recupera la normalidad después de que el martes las tormentas descargaran 16 litros en diez minutos y dejaran sin luz a 2.000 abonados de Iberdrola

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

El cóctel de truenos, lluvia, granizo y viento cayó bruscamente sobre Legazpi. «Eran las seis de la tarde cuando el cielo empezó a oscurecerse. En un instante, nos vimos cubiertos por una gran cortina de agua y granizo. En cuestión de minutos la calle estaba anegada, parecía un río», cuenta una residente de Plazaola, barrio céntrico donde se inundó un tramo de la calzada.

Las tormentas que descargaron la tarde del martes se cebaron sobre la parte más occidental de Gipuzkoa y especialmente sobre Legazpi, donde se recogieron 25,2 litros por metro cuadrado, de los que 16 cayeron en diez minutos. También se registraron fuertes rachas de viento.

Las ramas desperdigadas en las cunetas y los fuertes chaparrones formaron un taponamiento en los desagües de la localidad. «En un momento, los coches se encontraban circulando con media rueda bajo el agua. La imagen impactaba», describe la vecina.

Josu Moreno recogió la escena con la cámara de su teléfono móvil. El vídeo no tardó en hacerse viral a través de las redes sociales. El joven legazpiarra se encontraba trabajando en la empresa de servicios gráficos Zuzen, situada a escasos metros, en Nafarroa Kalea, cuando fue alertado de la inundación. «Fue sorprendente ver, de un momento a otro, la calle anegada. Fue todo muy rápido», relata.

Afortunadamente, también fue rápida la disolución de los problemas. El tráfico del barrio se mantuvo cortado durante media hora, tiempo en el que voluntarios y agentes de la Policía Municipal procedieron a levantar las rejillas de los desagües. Solo entonces la balsa comenzó a diluirse sin problemas. Quince minutos, todo parecía resuelto.

También se registraron algunas inundaciones en diversos inmuebles, entre ellos, la escuela de música Doinua, donde el nivel del agua alcanzó los diez centímetros en la planta baja. Previsoramente, los músicos habían dejado a buen recaudo sus instrumentos, guardados sobre las alturas.

2.000 abonados sin luz

El suministro eléctrico fue otro de los frentes abiertos para los vecinos del centro de Legazpi. La caída de un árbol sobre el tendido eléctrico dejó sin suministro a 2.000 abonados de Iberdrola. Según indicaron fuentes de la compañía, «a los dos minutos se pudo restablecer el servicio al 30% de los afectados y 78 minutos más tarde, al 80%». Añadieron que entre las 5 y las 6 de la madrugada la normalidad se había impuesto en todos los abonados.

La falta de suministro coincidió con la celebración de la misa de siete en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, donde el párroco Iñigo Mitxelena procedió a oficiar un funeral a la luz de las velas.

Las tormentas dejaron datos de relevancia meteorológica. En apenas diez minutos los cielos descargaron 16 litros por metro cuadrado. «Si hubiese seguido lloviendo con la misma intensidad durante una hora se habrían medido 116 litros», afirma Margarita Martín de Aemet. El grueso de la tromba cayó entre las 18.00 horas y las 18.10. Además, el fenómeno meteorológico llegó acompañado de fuertes rachas de viento. En la vecina Zumarraga se registró una máxima de 65 kilómetros por hora.

El viento alcanzó más virulencia en Ordizia, donde llegaron a 86 kilómetros por hora. En la presa de Arriaran se midió otra de 78.

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