Migas, carne y buena compañía

Apetitosa oferta. Un cerdo de 90 kilos hizo las delicias de los presentes, servido en pintxos. /Limia
Apetitosa oferta. Un cerdo de 90 kilos hizo las delicias de los presentes, servido en pintxos. / Limia

El centro extremeño La Bellota celebró ayer su fiesta de la matanza del cerdo

CRISTINA LIMIALEGAZPI.

Dieciséis años después de la celebración de la primera fiesta extremeña de la matanza del cerdo en Legazpi, la cita desplegaba ayer la misma receta con la que, edición tras edición, ha ido conquistando paladares en la localidad: migas realizadas al estilo tanto de Cáceres, como de Badajoz, pintxos de carne, vino de la tierra y la compañía de los socios del centro extremeño La Bellota, fundado en el municipio hace veintitrés años.

«Aquí no tenemos penas», pregonaban las canciones interpretadas durante la fiesta por el grupo del propio centro, ‘Sones de Extremadura’. Y es que más allá del consistente menú con el que deleitar a los estómagos, predominaba la alegría de aquellas personas que un buen día tuvieron que dejar su tierra en busca de un futuro y ayer se reencontraban al calor de otros paisanos y de todos aquellos legazpiarras y autoridades locales que se sumaron al evento.

‘Sones de Extremadura’. Alegró la jornada con su música.
‘Sones de Extremadura’. Alegró la jornada con su música. / Limia

La mayoría de ellos cuentan ya con más años vividos en Legazpi que en su Extremadura natal. «Pero la tierra llama, allí crecimos, llevamos dentro el olor de las jaras y los campos de aceituna, su cultura y sus costumbres, entre ellas la matanza del cerdo, ¡que era todo un acontecimiento!, se aprovechaba todo y nos daba para comer durante una larga temporada», relataban desde La Bellota. Muchos de sus socios son ya abuelos. A la mayoría les siguen dos numerosas generaciones de hijos y nietos nacidos en Legazpi, a los que tratan de transmitir las tradiciones y la esencia del pueblo extremeño. La fiesta de la matanza del cerdo es una de ellas. «Nos encanta que vengan, reunirnos toda la familia con otras familias extremeñas y disfrutar de su compañía y de todos los legazpiarras que se animar a venir, que al fin y al cabo, es de lo que se trata», indicaban. Al término de la jornada no quedaron existencias del cerdo de 100 kilos encargado para la ocasión.

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