Igeralde, un viaje por la historia del pan

Tibur Agirre, rodeado de los pequeños y familiares que acudieron ayer hasta el caserío Brinkola. / FOTOS: LIMIA

El caserío de Brinkola muestra los secretos de este alimento a los niños y mayores dentro de los planes en familia organizados por Lenbur

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

Como todos los días, el olor a pan inundaba ayer el caserío Igeralde y sus alrededores gracias a la labor de Tibur Agirre. Esta vez, el maestro panadero desempeñaba su tarea junto a unos invitados muy especiales. Un grupo de niños y sus familiares recalaban en los parajes de Brinkola a las diez y media de la mañana para participar en los 'planes en familia' organizados por la fundación Lenbur, que se desarrollan en este enclave y en la ferrería de Mirandaola.

Los visitantes de Igeralde descubrieron el mausoleo dedicado al pan que alberga el caserío y que, bajo el nombre 'Rincón del pan', recibe a los interesados desde 2002. Desde entonces, el espacio ofrece un bonito viaje hacia los orígenes y métodos tradicionales de elaboración de este producto tan presente en nuestras mesas. Los visitantes se remontan a la preparación de la tierra para la siembra del trigo, el maíz, el cereal... a la siega de la cosecha con la característica y casi extinguida hoz, a los ancestrales métodos de trillar el trigo, aventarlo, almacenarlo en 'kutxas' y finalmente, molerlo para obtener el salvado para el pienso y la preciada harina para la elaboración del pan.

Las familias también pudieron ver ayer en funcionamiento el antiguo molino del lugar, que en 2015 cumplió la friolera de 500 años haciendo gala de una magnífica conservación gracias al buen trato que le han dispensado sus distintos propietarios. Benito Iñurritegi fue el último molinero de Igeralde, que actualmente pertenece a su hija, María Luisa, siendo su marido, Pepe Segade el encargado de cuidarlo de forma inmaculada.

Aunque la parte favorita de la visita no se situó en el molino, ni en el museo, sino junto al horno de leña de Tibur, con quien los niños hicieron opillas empleando la masa madre que el anfitrión había preparado de víspera a base de harina, sal, agua y levadura. Todas las familias pudieron llevarse los bollos a casa para saborear el resultado.

El Valle del Hierro albergará otras dos nuevas actividades en familia el próximo domingo, 30 de julio, la primera a las 10.30 horas en Igeralde y la segunda, a las 12 horas en Mirandaola, siendo necesario realizar la reserva previamente en la oficina de turismo (número de teléfono 943730428).

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