La fundación de la Banda de Música de Legazpi

Banda de los años 30 del siglo pasado. De izquierda a derecha: Paulino Gordoa, Tomás Perea, Julio Alústiza, Luís Alústiza, Florentino Iturbe, Julio Vicuña y Félix Perea; percusión: Donato Larrea./
Banda de los años 30 del siglo pasado. De izquierda a derecha: Paulino Gordoa, Tomás Perea, Julio Alústiza, Luís Alústiza, Florentino Iturbe, Julio Vicuña y Félix Perea; percusión: Donato Larrea.

A la tercera fue la vencida: 1867, 1907 y 1932. Vaya este entrañable homenaje para aquellos que la fundaron y para los componentes actuales, herederos de una larga y fructífera historia

JOSÉ MARI URCELAYLEGAZPI.

La actual Banda de Música de Legazpi, que dirige Jesús Castillejo, está promoviendo una serie de actividades para conmemorar el 150 aniversario de la fundación de la primera Banda de Música en la localidad. En efecto, esta efemérides ya se ha dado a conocer en el pañuelo que, con la inscripción '150', los músicos legazpiarras han portado en distintas actuaciones.

Así pues, es apropiado rememorar aquella iniciativa emprendida hace un siglo y medio y recordar a sus protagonistas. Para ello recupero el contenido de un libro inédito de la 'Historia de Legazpia' escrito por Saturnino Tellería 'mediku zahar'. Esta fuente ya fue recogida en mi libro 'La música y sus protagonistas legazpiarras en el siglo XX' editado por Zum Edizioak.

En el año 1867, siendo alcalde Martín Maquibar, se creó la que puede considerarse la primera Banda de Música en Legazpi. Estuvo compuesta por catorce miembros a los que Tellería adjudica su correspondiente instrumento. Estos son sus nombres: José Agustín Egaña, Fidel Apaolaza, Pedro José Zabaleta, Pedro Unanue, Cipriano Guridi, Martín Plazaola, José Unanue, Demetrio Mújica, Martín Vicente Izaguirre, José Oyarbide, Jacinto Izaguirre, Joaquín María Zabaleta, Txanbolin y Julián Aguirre. Además, tomaron parte como instructores de la agrupación musical Jerónimo Navarro, organista de Urretxu y Alejandro Unanue. En la dirección de la Banda de Música se alternaron José Oyarbide y Fidel Apaolaza. En cuanto a los instrumentos, éstos fueron adquiridos en Beasain, dada la circunstancia de que la Banda de Música de esa localidad se había disuelto. En lo referente al reglamento de actuación aprobado, se hace constar que la Banda actuó en fechas concretas como los terceros domingos de casa mes, en las jornadas patronales, en solemnidades religiosas como la Semana Santa o el Corpus Christi y en determinadas jornadas festivas que se celebraban entre semana. Por cada actuación recibían 'un azumbre de vino y un pan de cuatro libras', según señala textualmente Saturnino Tellería.

Diferentes intentos

Esta primera agrupación musical permaneció activa hasta el año 1870 y, según Saturnino Tellería, se disolvió ante el temor de una nueva contienda carlista. Efectivamente, en el año 1872 comenzó la Segunda Guerra Carlista.

Un segundo intento de formar una Banda de Música se puso en marcha en el año 1907. Tuvo como protagonista principal a Enrique Bengoechea. Pero su propuesta no prosperó por causa de las condiciones exigidas por el Ayuntamiento y que a continuación se detallan: puesta en marcha de la nueva agrupación musical en el plazo de cuatro meses y garantía de perseverancia de, al menos, diez años. De no cumplirse estos requisitos, los promotores de la Banda se verían obligados a restituir al Ayuntamiento el valor de las inversiones efectuadas en la compra de los instrumentos.

Por fin, el tercer intento de creación de una Banda de Música cuajó definitivamente, aunque es cierto que tampoco estuvo exento de dificultades. La fundación de esta banda tuvo que ver con el proceso de inmigración que comenzó en nuestra localidad. En efecto, las nuevas instalaciones siderúrgicas incorporadas por la empresa Patricio Echeverría S.A. necesitaban mano de obra. Esta demanda atrajo a muchos.

Así fue. La iniciativa tuvo la fortuna de topar con músicos provenientes de Araia, que se habían venido a trabajar a la factoría citada. Este grupo de alaveses organizó al principio una txaranga que, posteriormente, sería el germen de la nueva Banda de Música. Aquel primer grupo formado en el año 1932 estuvo compuesto por los hermanos Julio y Luis Alústiza, Donato Larrea, Félix Perea y Tomás Perea. Esta agrupación inicial debutó el 19 de febrero de 1933. En muy poco tiempo la plantilla se incrementó con la incorporación de Paulino Gordoa, Julio Vicuña, Florentino Iturbe y Roberto Aseguinolaza. Era ya la nueva Banda de Música, bajo la dirección de Julio Alústiza.

En esta década de los años treinta se sitúa la Guerra Civil. A causa de ella, por supuesto, se deshizo la Banda de Música. Pero, providencialmente, los hermanos Alústiza prosiguieron con la labor de preparar futuros músicos entre los jóvenes legazpiarras. Entre ellos, los siguientes nombres: Juan Murua, Ignacio Rivas, Rufino Zabaleta, Antonio Gorosábel, Julián Elorza y Lucio Arrizabalaga. Jóvenes que posteriormente formaron parte de la Banda de Música de Legazpi que se restauró a partir de los años cuarenta.

Concretamente la nueva etapa comenzó en el año 1941 con la contratación de José María Gorrochategui como director, pero con la particularidad de constituirse como Banda Municipal de Música en el año 1945, al aprobarse el reglamento de funcionamiento. En la relación nominal anterior figura el nombre de Julián Elorza, sin duda la figura irremplazable que cualquier entidad desearía disponer para garantizar, entre otros anhelos, la perseverancia. Organizador, previsor y detallista para el funcionamiento de la Banda de Música, la enriqueció como miembro de la misma en calidad de virtuoso clarinetista e incluso como director cuando era preciso. Sin género de dudas, el músico que prestó su servicio en la Banda durante el mayor número de años.

Julián Elorza nunca fue amigo de homenajes. Su modestia y sencillez le hicieron resistirse a ellos, incluso al que le propusieron para su despedida. Solamente aceptó el que compartió con José María Gorrochategui y Lucio Arrizabalaga, el día 4 de diciembre de 1966, con ocasión de la conmemoración del 25 aniversario de la fundación de la Banda de Música, por ser ellos los tres únicos componentes que permanecían desde la etapa fundacional.

Vaya este entrañable homenaje para aquellos que fundaron la Banda de Música y para los componentes actuales, herederos de una larga y fructífera historia. Zorionak!

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