El día después de la gran tormenta

Tramo de calzada de Plazaola inundado durante la tormenta debido a la fuerte tromba de agua, granizo y ramas acumuladas.
Tramo de calzada de Plazaola inundado durante la tormenta debido a la fuerte tromba de agua, granizo y ramas acumuladas. / JOSU MORENO

Legazpi recuperaba ayer la normalidad tras los cortes eléctricos y los daños del viento y del agua, que llegó a inundar un tramo de Plazaola

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

La fuerte tormenta del martes por la tarde dejó diversos destrozos a su paso por Legazpi. Las trombas de lluvia y granizo, acompañadas por el viento, ocasionaron un reguero de ramas rotas, inmuebles afectados por la entrada de agua y cortes en el suministro eléctrico, que en el caso de unos 2.000 vecinos de la zona centro de la localidad se prolongó durante horas debido a la caída de un árbol sobre un tendido de alta tensión situado en terrenos de Antzuola.

Precisamente, la brusca mezcla de agua y granizo con el ramaje desperdigado por las calles fue la causante de la inundación registrada poco después de las seis de la tarde en Plazaola, entre el hotel Mauleón y el bar Kukue. El jefe de la Policía Municipal, Fernando Agirre, explica que su acumulación en las cunetas se perfila como el principal origen de la obstrucción que se produjo en las rejillas de los desagües que hay en el lugar. En poco tiempo, se formó una gran balsa, que llegó a cubrir media rueda a los coches, sin que afortunadamente, hubiera que lamentar incidentes mayores. El tráfico fue cortado durante media hora, mientras municipales y voluntarios subsanaban el atasco levantando las rejillas taponadas. «El agua no tardó en fluir y en quince minutos la zona quedó despejada», indica Fernando Agirre.

La escuela de música Doinua fue otra de las afectadas. La tromba de agua entró directamente por la puerta y se expandió en buena parte de la planta baja. «Alcanzó una altura de 10 centímetros», relata el director, Aitor Madina. «Empleados municipales, representantes políticos y trabajadores de la escuela achicamos el agua con cubos y fregonas, no es la primera vez que ocurre, ante fuertes lluvias como las del martes, suele ser habitual que nos entre agua, así que de forma previsora, siempre guardamos los instrumentos y demás materiales en alto, los daños sufridos se centran básicamente en puertas hinchadas y torcidas a consecuencia del agua y en el deterioro de los suelos y la suciedad», comenta. Vecinos de algunas comunidades de garajes como la de Plazaola 18, 19 y 20 también pasaron horas retirando agua de sus aparcamientos, sin luz, ya que su suministro eléctrico tardó en restablecerse. En Industrialdea, diversos pabellones se vieron sorprendidos por la entrada de agua desde el tejado. «Creemos que fue debido a una saturación del canalón general, no daba más de sí y el agua empezó a caer en cascada por las paredes de dentro», cuentan desde el tanatorio Santa Isabel, que en esos momentos se encontraba de servicio y albergaba a un nutrido grupo de personas, a las que pudo acomodar en otra parte de sus instalaciones. La parroquia tampoco dispuso de iluminación eléctrica para el funeral previsto a las siete de la tarde, ante lo que el párroco Iñigo Mitxelena llevó a cabo la ceremonia bajo la luz de las velas.

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