Adiós al cartero Epi Rodríguez

Epi Rodríguez, retratado por el fotógrafo Julián Gil dentro de su exposición 'Legazpiarrak' en 2016. /
Epi Rodríguez, retratado por el fotógrafo Julián Gil dentro de su exposición 'Legazpiarrak' en 2016.

Desempeñó el oficio durante 37 años en la localidad, hasta su jubilación en 2006 | Compañeros de Correos lo recuerdan con cariño, recorriendo Legazpi en una época en la que el cartero era esperado como agua de mayo

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

Falleció el pasado 29 de abril, a los 71 años de edad, en su pueblo natal de Soria, Moñux, donde residía desde 2006 tras haber cogido la jubilación anticipada en su trabajo como cartero de Correos en nuestra localidad. Epi Rodríguez no tenía familiares en Legazpi, pero sí un gran número de amigos y conocidos, a cuya puerta había llamado casi diariamente para entregar la correspondencia. Ejerció el oficio durante 37 años, en una época en la que el cartero era esperado como agua de mayo en la mayoría de los hogares. Sin correo electrónico, sin WhatsApp y sin las plataformas digitales por las que hoy en día se canalizan muchas de las operaciones con la administración pública y los bancos, las cartas eran la principal vía de comunicación en todos los aspectos de la vida. Las notificaciones oficiales, las buenas y malas noticias de familiares lejanos, las declaraciones de amor... fueron llevadas a casa de los legazpiarras durante décadas por Epi y sus dos compañeros, Pascual Gonzalo y Agustín Fernández, también fallecidos.

«Era un hombre muy bueno y con un sentido del humor especial, en su tiempo la figura del cartero era más cercana que la actual, prácticamente entraba hasta la cocina, Epi siempre bromeaba diciendo que en su recorrido no había iglesias, en referencia a los bares, pero nunca rechazaba la invitación que algunos vecinos le hacían de entrar a sus casas a tomarse un blanquito», recuerdan desde la oficina de Correos de Legazpi. «Los carteros recibían hasta aguinaldos, el trato con la gente era muy personal y directo, el mismo Epi solía traer ilusionado mucha lotería de Soria para repartir en Legazpi», relatan. En el año 2016, fue retratado dentro de la exposición 'Legazpiarrak', compuesta por 47 imágenes en blanco y negro que habían sido tomadas por el fotógrafo Julián Gil a personas procedentes de distintos oficios en nuestra localidad, desde el médico, hasta el municipal, el peluquero o el cronista local. «Era una persona muy amable y posó encantado», describe el propio Julián Gil.

La noticia de su fallecimiento fue acogida con pena entre sus compañeros de Correos, que no dudaron en desplazarse hasta Moñux para brindarle el último adiós.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos