Diario Vasco

«No esperaba una respuesta así»

Salmerón, ante los pabellones de la gran fábrica que protagoniza las fotografías de su libro.
Salmerón, ante los pabellones de la gran fábrica que protagoniza las fotografías de su libro. / LIMIA
  • Gorka Salmerón, Autor de la exposición y el libro 'Luz para un tesoro olvidado'

  • Agradecido por la magnífica acogida que su trabajo ha tenido en Legazpi, habla de la gran experiencia vivida

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Recién concluida la exposición 'Luz para un tesoro olvidado' y con el libro que lleva el mismo nombre prácticamente agotado, Gorka Salmerón saborea en estos momentos las mieles del trabajo realizado.

-Los 400 ejemplares de su libro se han agotado en casi un mes, ¿esperaba una respuesta así?

-En absoluto. Ni en las mejores expectativas hubiera contemplado que los libros se agotaran en un plazo tan breve. La distribución del libro se ha realizado entre los socios de Burdinola, la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de Legazpi y las personas e instituciones que han colaborado en el proyecto. Salvo apenas media docena de ejemplares que se vendieron en la librería donostiarra Hontza y otros tantos puestos a la venta en el Photomuseum de Zarautz, el resto se ha vendido en Legazpi durante las Navidades. Los libros se agotaron en víspera de Reyes, coincidiendo con el último día de la exposición. Supongo que ha sido un acierto casual presentarlo en estas fechas.

-Todo comenzó en 1993, cuando halló un impresionante fondo de imágenes de la fábrica de Patricio Echeverría datadas de 1918 a 1965 que habían sido encargadas por el propio empresario a los mejores fotógrafos de la época ¿qué fue lo primero que pensó al verlo?

- Fue un sentimiento contradictorio, agridulce. Yo acababa de realizar fotografías en el interior de P.E.S.A. en los años 1991 y 1992. En ese momento iba a presentar el resultado de tres años de trabajo, la serie 'Leaxpi Industri Paisaiak', exponiendo las fotografías simultáneamente en Galería Gaspar de Errentería y Galería Spectrum de Zaragoza, junto con un catálogo editado gracias a una beca concedida por la Diputación. Al ver todo ese material me quedé impresionado por la cantidad y calidad de las imágenes. Fue una digestión muy lenta. Lo que pretendía captar ingenuamente con mis fotografías ya estaba hecho, y de una forma excepcional. Había que preservar ese tesoro, conservarlo adecuadamente, investigar sobre el y por supuesto, divulgarlo.

-Ahora ese tesoro vuelve a cobrar vida en su libro, ¿ha sido difícil?

-Poner en marcha un proyecto de este tipo es complejo. Llevo años organizando exposiciones, buscando ayudas y colaboradores para producir mis trabajos y proyectos fotográficos, en los cuales acabo poniendo yo el dinero que falta. El problema principal es la financiación. Con este libro los pasos se han dado poco a poco, sin prisa. Burdinola ha apoyado el proyecto desde el principio, pero era necesario contar con la ayuda de otros organismos. Para ello, primero hay que dar a conocer el proyecto, interesar a las instituciones, realizando un trabajo previo de divulgación. Las fotografías que recientemente se han colgado en Kultur Etxea de Legazpi se pudieron contemplar en el Photomuseum de Zarautz a finales de 2015. Después de la acogida de aquella muestra por parte del público y los medios se pudo dar el siguiente paso, poner en marcha la publicación tras lograr la implicación de la Diputación y el Ayuntamiento. Quedaba entonces desarrollar y completar el trabajo de investigación. Eran numerosos los fotógrafos, de procedencias diversas, por lo que había varios frentes de trabajo. La tarea ha resultado muy laboriosa, más teniendo en cuenta que no soy foto-historiador, sino un fotógrafo implicado en el tema abordando una disciplina nueva para mí.

-¿Qué ha resultado lo más complicado de la investigación?

- Photito me ha traído de cabeza. Las fotografías más antiguas firmadas de este fondo corresponden a 1919 y llevan el sello 'Photito-San Sebastián'. Contacté con la historiadora de arte mexicana afincada en Florencia, Alejandra Ortíz Castañares, que había investigado sobre Photito en Donostia años antes, y con la foto-historiadora y técnico del Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, Mª José Rodríguez Molina. De esta forma se constituyó el 'Gabinete de detectives Photito' con sedes en Legazpi, Florencia y Valencia. Trabajando conjuntamente hemos podido arrojar luz sobre Photito. Ha sido todo un reto, cuantos más datos obteníamos el asunto se iba complicando más. Las vidas de los fotógrafos relacionados con Photito son culebrones increíbles, de película.

- ¿Y qué ha sido lo más gratificante?

- También Photito. La magia de los archivos engancha, la información mayormente está ahí, pero hay que buscarla, contrastarla, interpretarla y obtener conclusiones. La experiencia vivida con mis compañeras del 'Gabinete de detectives' ha sido inolvidable. También ha sido muy gratificante la colaboración de los técnicos de archivos y registros civiles, la mayoría han participado activa y desinteresadamente.

-Culmina el recorrido visual por la antigua fábrica de Patricio Echeverría con imágenes posteriores a las del fondo, ¿cuáles son?

-En la exposición se han mostrado las fotografías de mi fondo, las que recuperé de P.E.S.A., pero al margen de ellas hay diversos fotógrafos que fueron contratados por la empresa entre los años 60 y 1992, y otros que han realizado fotos de esas instalaciones por voluntad propia. En la publicación se ha pretendido abarcar todo ese periodo comprendido entre 1918 y 1992, intentando recoger los nombres de todos ellos y completando el recorrido iniciado a comienzos de siglo. El punto final corresponde a 'Leaxpi Industri Paisaiak', ya que estas fotografías recogen el final de Patricio Echeverría. La última imagen corresponde a la demolición de la Laminación Vieja en 1993, la actual Industrialdea.

- ¿Ha cambiado en algo la visión que tenía como legazpiarra que ha crecido bajo el latido de la fábrica?

- Tras revisar los trabajos realizados por otros autores sobre Legazpi y la fábrica, y después de analizar detenidamente los cambios urbanísticos en las fotografías, tengo un conocimiento más amplio de nuestra historia reciente, de todos los cambios que originó la empresa de Patricio. Legazpi se desarrolló a la sombra de Echeverría, pero no imaginaba que esa sombra fuera tan alargada. También me ha servido para descubrir otros tesoros que debiéramos salvaguardar: el archivo histórico de la empresa, que alberga cajas y cajas de información -toda la historia de la empresa- apiladas una encima de otra, se encuentra olvidado en un local en desuso y corre el riesgo de desaparecer, o los archivos fotográficos de Vergara y Gabiria, que recogen la evolución de Legazpi desde los años 30 hasta los 60.

- ¿Qué sensaciones ha recibido por parte de los legazpiarras?

- Los principales promotores y colaboradores son legazpiarras: Burdinola y el Ayuntamiento. Sigo sorprendido con la reacción de los legazpiarras. El libro se ha vendido prácticamente en Legazpi, y la exposición ha recibido numerosas visitas. Creo que las imágenes, sobre todo las antiguas, son las que más interés han suscitado. Supongo que el público de la exposición y los compradores del libro han sido en su mayoría gente mayor, antiguos trabajadores y sus familiares. No imaginaba que un trabajo sobre la vida de los fotógrafos pudiera interesar, pero sin embargo hay quien se ha leído los textos, valorándolos positivamente, lo cual me ha extrañado todavía más. Agradezco a todos ellos su colaboración y aportación.

- ¿Le ha quedado alguna espinita clavada?

- No he podido acceder al archivo de Lenbur. La respuesta fue que la información estaba archivada y no se podía consultar. Un archivo pierde su función y todo su sentido si no se puede investigar en él. Aún resulta más incomprensible considerando que uno de los objetivos de Lenbur siempre ha sido intentar involucrar en su proyecto a los legazpiarras, y que son los legazpiarras a través del Ayuntamiento uno de los principales sustentos económicos de la fundación. Me parece una contradicción, un despropósito.

-¿Cuál será su próximo proyecto?

-Han sido 4 años dedicados casi en exclusiva a dos libros, 'Leaxpi Industri Paisaiak', publicado también por Burdinola en 2014 y del cual aún quedan ejemplares disponibles, y este último sobre la historia de los fotógrafos de P.E.S.A. Quiero volver a hacer fotos, retomar una actividad que tengo bastante abandonada por hacer de plumilla, pero no descarto retomar la investigación en un futuro, la historia de la fotografía es apasionante y engancha.

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