Ruta para conocer el Castillo de Eneco Oriz, en Atxorrotx

El recorrido de la ruta lleva hasta Atxorrotx.
El recorrido de la ruta lleva hasta Atxorrotx. / JOXEBI

JOXEBI RAMOS ESKORIATZA.

Para los que no salgan de vacaciones aún, y permanezcan estos días en la comarca, o para aquellos que ya han tenido sus vacaciones o no saldrán, una de las propuestas para cubrir su espacio de ocio es realizar una ruta con el fin de conocer el castillo de Atxorrotx y sus inmediaciones.

Del castillo de Atxorrotx hay constancia por primera vez en un documento de 1184 sobre el fuero de Atarrabia, cuando se cita como tenente de Aizorroç a Enecone de Oriz. Los tenentes eran nombrados por el rey, y tenían la obligación de defender el territorio que se les encomendaba, y administrarlo para el reino. Respecto a su primer responsable conocido, aparece en varios documentos con nombres como Eneco, Enecone, Enequo o Iñigo. Sabemos que es originario de Oriz, tal y como refleja su apellido 'de'. Esta pequeña población navarra se sitúa entre las localidades de Tiebas y Beriain en la Cuenca de Pamplona. En el primer documento donde aparece nuestro castillo se nombra a Enecone como tenente de Aizorroz. Posteriormente, en otro documento más tardío, fechado en 1186, consta como tenente de Ypuzcoa, Alava y Aitzorrotz. A partir de 1187 se cita exclusivamente Atxorrotx como tenencia única de Gipuzkoa, ya que la propia tenencia de Gipuzkoa no aparece más en los documentos, lo que refleja la importancia de este castillo, hasta que en 1199 el rey Sancho VII el Fuerte funda la tenencia de San Sebastián. Eneco de Oriz tuvo a su cargo esta tenencia que mantenía un control de la zona oriental de Gipuzkoa hasta el Cantábrico. Gracias a los documentos sabemos que se mantuvo en Atxorrotx desde 1184 hasta 1189, cuando se desplazó a Tafalla por orden del rey.

La ruta prevista

La ruta cuenta con 7,57 kilómetros, con un recorrido fácil y que se estima puede realizarse en 2 horas y 45 minutos. En ella se pasará por los restos del castillo de Eneco de Oriz que controlaba un amplio espacio territorial, sobre todo las rutas comerciales más importantes, pero también los espacios pequeños, los pastos y pequeñas vías comerciales.

La tenencia era un territorio administrativo, donde su responsable ejercía por mano real varias tareas, recaudar impuestos, administrar justicia y defender dicha demarcación. Las ferrerías, los montes o las salinas eran patrimonio de la corona, y el tenente se encargaba de asegurar su buen funcionamiento. En la Edad Media existió una serie de redes de vías y caminos de pequeña importancia por las que llegaban las mercancías a villas, aldeas, monasterios y castillos. Es así como surge esta ruta llamada 'el Castillo de Eneco'.

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