Txantxiku Txoko celebra su 90 aniversario

Protagonistas. El socio más veterano, Félix Arregi, que será homenajeado, y el presidente, Imanol Egoskozabal, ante la vista panorámica antigua de Oñati que preside el comedor de la sociedad, y una foto de la primera sede, que se ubicó encima del bar Txaketua de 1927 a 1969.
/MARIAN
Protagonistas. El socio más veterano, Félix Arregi, que será homenajeado, y el presidente, Imanol Egoskozabal, ante la vista panorámica antigua de Oñati que preside el comedor de la sociedad, y una foto de la primera sede, que se ubicó encima del bar Txaketua de 1927 a 1969. / MARIAN

Sin los grandes fastos de antaño, la conmemoración consistirá en una charla abierta y una cena de los socios Es la sociedad más antigua, y durante medio siglo fue el centro social y deportivo del municipio

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

Echar la vista atrás es bueno para conocer las vicisitudes por las que se ha atravesado a lo largo de los años, y más cuando son 90 ya los que han transcurrido desde que se fundara en 1927 la sociedad Txantxiku Txoko, la más antigua y emblemática de Oñati. Así que hoy, sus 55 socios actuales, y todos los interesados en la historia local, están invitados a la charla que Jesús Murgiondo ofrecerá a las 20.00 horas en la sede de Portu Kale para celebrar el nonagenario cumpleaños.

«Los últimos años se ha vivido un relevo generacional importante en la sociedad, y en la Junta pensamos que sería bonito que algunos de los socios más mayores, hablaran del pasado de la sociedad, antes de la cena de celebración» explica el actual presidente Imanol Egoskozabal. Y dicho y hecho, Murgiondo, uno de los veteranos, conocedor de la historia y buen orador, hará hoy una breve repaso a la vida del Txantxiku Txoko en presencia de otros veteranos, que son la memoria viva de la sociedad, entre ellos Félix Arregi, que con sus 92 años, es el socio de más edad y será objeto de un pequeño homenaje.

Félix, que nació solo dos años antes que el Txantxiku Txoko e ingresó en la sociedad a la muerte de su padre (miembro de la primera junta directiva), recuerda bien la primera sede social, de encima del Txaketua, y el ambiente que tenía. Y es que aunque actualmente es una sociedad gastronómica al uso Txantxiki Txoko nació vinculada fuertemente al deporte, y durante medio siglo fue el lugar en el que se 'cocía' todo, el perejil de todas las salsas, ya fueran de índole deportiva, cultural, social o recreativa.

La entidad como tal nació el 4 de octubre de 1927 con un total de 57 socios fundadores que pagaban una cuota mensual de dos pesetas, una cantidad importante en aquella época y que denotaba la buena posición económica de sus miembros. Su primera y más popular sede fue la de encima del bar Txaketua, local en el que estuvo emplazada hasta 1969. Una promoción de viviendas hizo que tuvieran que trasladarse a otro lugar. Eventualmente, y por un periodo de dos años (1969-70), se ubicaron en 'Zinepe', en los bajos del antiguo cine Aloña, para mudarse luego al primer piso del antiguo Hotel Ona, donde estuvieron dos décadas, de 1970 a 1990.

Un nueva promoción urbanística les obligó a volver a trasladarse, lo hicieron a Portu Kale, y esta vez, decidieron comprar el local en propiedad. La inauguración oficial fue el 29 de junio de 1991 y debido a las características del lugar y la inversión exigida, el número de socios se redujo a 55.

Los hábitos, en estos 90 años, han variado mucho. Antes la sociedad tenía más actividad, es más, durante casi medio siglo puede decirse que fue el centro social y deportivo del municipio. Los bailes y fiestas que allí se celebraban y la infinidad de citas deportivas organizadas bajo su patrocinio le hicieron acreedora de una gran reputación no sólo en la comarca sino en el territorio.

Y es que no hay que olvidar que el Txantxiku Txoko fue el germen del club deportivo Aloña Mendi, organizó el Concurso Internacional de Perros de Pastor desde 1967 a 1985 y citas deportivas de gran prestigio como el Campeonato del Mundo de Ciclo-Cross en 1953, las Subida Ciclistas a Arantzazu, los populares kilómetros lanzados, combates de boxeo, festivales folklóricos, concursos micológicos, partidos de pelota e infinidad de charlas y encuentros gastronómicos.

Jesús Murgiondo, que será quien haga el breve repaso a la historia del Txantxiku-Txoko recordará el éxito que tenían los bailes, amenizados por orquestas de Donostia y Bilbao y el trabajo que daba organizarlos. Y es que aunque hoy parezca increíble era requisito obligado contar con el permiso parroquial y el del Ayuntamiento e incluso había agentes que vigilaban el cumplimiento de las 'buenas costumbres', como llevar corbata en el caso de los caballeros.

En el archivo de la sociedad constan anécdotas como en 1936 se decidió subir la cuota mensual 50 céntimos (2,50 pesetas) para pagar las orquestas y la compra del primer aparato de radio por 1.125 pesetas, requisado un año después por las tropas franquistas. El teléfono llegaría a la sociedad en 1948, y la cocina de butano con nevera en 1960.

En 1940 se acordó la fusión con el club deportivo Oñate, que tenía 1.501 socios, mientras que el Txoko con 50 mantenía el nombre. Alumbraron juntos seis secciones: ciclismo, fútbol, alpinismo y pelota, atletismo y boxeo, caza y pesca y régimen interno, y establecieron dos tipos de socios: los que tenían acceso a todos los locales, y los que podían acceder a los espacios deportivos, pero no al salón.

Los más veteranos tienen también un excelente recuerdo de las cenas temáticas que se organizaban, como una taurina amenizada por Juan Luis Bikuña en la que un matador de toros dio una clase magistral de toreo de salón. Aunque la época gloriosa del Txantxiku Txoko, deportivamente hablando, fue de 1950 a 1953, años de efervescencia ciclista, gracias al entusiasmo, sobre todo, de Reyes Corcóstegi, que fue nombrado presidente honorario de la sociedad en 1950. En esa época, además de la Subida a Arantzazu, se organizó una etapa de la primera vuelta a Gipuzkoa, y el ya mítico Campeonato del Mundo de Ciclocross.

Una entidad con tanta solera como el Txantxiku-Txoko no puede carecer del anecdotario de visitantes ilustres. Por sus locales pasaron en su día personajes tan populares como el fallecido Félix Rodríguez de la Fuente, o Andrés Buesa, toda una personalidad en micología, o el por aquella época reputado doctor Barriola. Fue el historiador Iñaki Zumalde, vocal de Cultura en los años 50, el artífice de aquellas exitosas conferencias, que según consta en los archivos disfrutaron de un donativo anónimo de 500 pesetas.

Hoy, estas y otras historias como el hecho de que una orden gubernativa suprimiera en 1937 la T y la K del nombre de la sociedad, el homenaje tributado en 1972 a Arriaran II (campeón manomanista que asistió junto a los mejores pelotaris mondragoneses); o el realizado en 1973 a la Expedición Vasca Tximist al Everest, serán recordadas. El Txantxiku Txoko cumple 90 años de historia en familia, poniendo la mirada ya en ese primer siglo de existencia que habrá que celebrar dentro de diez años, cuando se convierta en la primera sociedad centenaria del municipio.

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