Tres pasos hacia un Corpus más igualitario

La gran familia adulta de Oñatz recibió con aplausos a los nueve dantzaris que participaron en la histórica procesión y posó junta. /  FOTOS MARIAN
La gran familia adulta de Oñatz recibió con aplausos a los nueve dantzaris que participaron en la histórica procesión y posó junta. / FOTOS MARIAN

Una mujer apóstol y una abanderada en la Adoración Nocturna redondearon una jornada histórica | La incorporación de mujeres dantzaris a la procesión atrajo la atención y las felicitaciones

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

Santo Tomás, el apóstol incrédulo fue el domingo en silencio, otro de los protagonistas del Corpus más igualitario de la historia. Su elección no pudo ser más oportuna, pues si hace medio siglo alguien hubiera dicho que en la procesión coincidirían dos mujeres dantzaris, una apóstol y una abanderada en la Adoración Nocturna, además de cofrades, no le hubiera creído nadie.

Pero, afortunadamente los tiempos han cambiado y el acceso igualitario de las mujeres al autosacramental, ha dado importantes pasos adelante, con cada vez más nombres propios. Si en 1999 Paulina Kernstock se convertía en la primera mujer en desfilar con la Cofradía del Apostolado con la enseña de virgen. Y en 2008, Eli Maiztegi, Teresa Etxeberria, Pasqui Madrid y Ana Ugarte, abrían el camino de las cofrades a desfilar con sus capas en la comitiva. El domingo, Marilo Unzurrunzaga se convirtió en la primera mujer en salir con los apóstoles personificados, bajo la máscara de Santo Tomás.

«Las mujeres en la cofradía tienen los mismos derechos que los hombres, así que era algo natural, que tenía que llegar, y a lo que no le hemos querido dar importancia» explicaban desde la asociación que organiza la procesión. Marilo, la protagonista que ya ha participado en otros roles en el desfile, valoraba la experiencia como «muy bonita e intensa».

Algo en lo que coincidían también las grandes protagonistas del día, las dantzaris Amaia Tatiegi y Ane Irazabal. Ellas fueron quienes mejor visibilizaron el acceso igualitario de la mujer a la fiesta. Acapararon los focos y las felicitaciones, y padecieron como los dantzaris masculinos los rigores del calor. También compartieron con ellos emociones y sensaciones únicas, que ya no son patrimonio de los hombres. El sentimiento de satisfacción era evidente en toda la familia de Oñatz, conscientes de haber dado un gran paso hacia un baile sin distinción de géneros.

Pero la igualdad no es solo reivindicación de las nuevas generaciones. Las veteranas de la Adoración Nocturna también dieron un paso adelante, y por primera vez una mujer, Amparo Biziola, llevó la bandera de la asociación de creyentes.

Otro paso adelante en el camino a la igualdad de las mujeres en el espacio público festivo de tradiciones tan antiguas como el Corpus. Una procesión que Oñati ha conseguido preservar durante cinco siglos y que está más viva que nunca.

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