Talados cinco pinos en Azkoagain para parar los pies a la procesionaria

Operación 'procesionaria'. El acceso a Azkoagain por la mañana, durante la tala de los pinos, y por la tarde, al finalizarla, junto a las orugas procesionando y en su característico nido blanco. / MARIAN
Operación 'procesionaria'. El acceso a Azkoagain por la mañana, durante la tala de los pinos, y por la tarde, al finalizarla, junto a las orugas procesionando y en su característico nido blanco. / MARIAN

Los pelos de la oruga tienen capacidad urticante y pueden producir otras afecciones. Al ser un lugar con afluencia de niños, su presencia había causado preocupación, y el Ayuntamiento y el Aloña han decidido cortar el problema de raíz

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

La escalinata y toda la parcela de acceso a Azkoagain tenía unos vecinos indeseados. Colonias de oruga procesionaria que se habían instalado con sus respectivos nidos o bolsones en los cinco pinos de la barrera vegetal que delimita la entrada al campo de fútbol y la carretera a Arantzazu.

Los avistamientos de la típica fila india de la procesionaria suelen ser habituales a finales del invierno en zonas poco urbanizadas, caminos rurales y bosques, pero la zona verde exterior del campo de fútbol de Azkoagain tiene mucho trajín, y como jugar con las orugas puede producir distintas afecciones en la salud, sobre todo entre la población infantil, el Ayuntamiento y el Aloña Mendi han decidido atajar el problema de raíz, y ayer los cinco pinos afectados por la plaga de la procesionaria fueron talados, para dejar paso (cuando se recupere la zona) a especies autóctonas sin incómodos inquilinos.

La últimas semanas la proliferación de hileras de orugas en el suelo había despertado la preocupación de padres y madres, que insistían a los escolares en lo importante de no manipular ni molestar a las orugas. Y es que este lepidóptero puede provocar desde dermatitis a lesiones oculares, además de urticaria o reacciones alérgicas al tocarlo. Pero no solo son perjudiciales si se entra en contacto directo. Las orugas, en su fase inicial, están cubiertas de pelos urticantes (tricomas) que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta a los seres humanos, además de reacciones alérgicas.

Más vale prevenir

Tanto en el Aloña como en la concejalía de deportes del Ayuntamiento insistían ayer en hacer buena la premisa de «más vale prevenir que lamentar». Y es que desde finales del invierno hasta bien entrada la primavera, las orugas descienden de los árboles y buscan un sitio cálido en el suelo, donde enterrarse y pasar la fase de crisálida. En verano salen las nuevas mariposas o polillas y se reanudael ciclo, por lo que el problema se eternizaría junto a una infraestructura deportiva de primer orden.

Según los especialistas en la materia, colocar collares trampa para capturarlas cuando bajen del árbol o la fumigación pueden ser efectivos cuando se trata de pinos más o menos pequeños y en áreas no urbanas, pero los del acceso a Azkoagain eran ya bastantes grandes «de unos 22 metros el más alto» y estaban en una zona de bastante tránsito, al haber entrenamientos todos los días de la semana, y partidos el fin de semana.

Así que los dos ejemplares de pino insignis, y tres de pino laricio «de unos 25 años» ya son historia. La empresa Tomás Sagasti se encargó ayer durante durante toda la jornada de la operación. Acompañados de un camión grúa talaron los árboles con la ayuda de una motosierra. Primero se deshicieron de todas las ramas, hasta dejar los troncos desnudos, y una vez podadas todas las copas, cortaron también los troncos y despejaron un solar que a primera hora de la tarde ya empezaba a notar la afluencia de futbolistas. Fue una larga jornada en la que únicamente hubo que lamentar la ruptura de un trozo de la bicolor barandilla de la escalinata de acceso. La 'operación procesionaria', por lo demás, fue «un éxito».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos