El plano 'oñatiarra' que permitiría volver a levantar la catedral de Sevilla

Dos monjas clarisas con el plano en 2008, antes de enviarlo a restaurarlo y exponerse en Sevilla. /  MARIAN
Dos monjas clarisas con el plano en 2008, antes de enviarlo a restaurarlo y exponerse en Sevilla. / MARIAN

Se cumplen 10 años del descubrimiento del documento en el Monasterio de Bidaurreta | Tras el revuelo que causó su hallazgo, fue restaurado, objeto de una exposición en la capital hispalense, y eje de un libro

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

A veces los caprichos del azar son los protagonistas de importantes descubrimientos. Científicos tan célebres como Einstein, Fleming o Pasteur reconocieron lograr importantes hallazgos fruto de la casualidad. No se trata exactamente de suerte, sino de un descubrimiento inesperado fruto de otra búsqueda distinta.

Algo semejante ocurrió hace un década entre los muros del sobrio monasterio de Bidaurreta, donde el tiempo parece detenerse desde hace más de cinco siglos. Un plano que las monjas clarisas pensaban que era un diseño que barajó su benefactor Lazarraga para la iglesia y que finalmente no se ejecutó, resultó ser el plano a escala más antiguo de la catedral de Sevilla, datado entre 1480 y 1498.

Su descubrimiento acaparó titulares, fue el protagonista de una exposición, e incluso de un libro. Y no es para menos, porque gracias a él podría levantarse de nuevo el templo gótico más grande de la cristiandad: la catedral de Sevilla.

Nadie, ni las propias monjas clarisas, eran conscientes del tesoro que custodiaban. «Hemos sido las primeras sorprendidas», relataban hace diez años. El descubrimiento tuvo un nombre propio, el de la investigadora Begoña Alonso, especialista en arte tardogótico de la Universidad de Cantabria, que siguiendo los pasos de Juan de Ruesga, uno de los grandes maestros canteros del siglo XVI (así eran denominados los arquitectos de antaño) decidió visitar esa primavera Bidaurreta. Su buena relación con María José Lanzagorta, autora de un trabajo de investigación sobre el archivo del monasterio de clausura, le animó a profundizar en la relación entre Lazarraga y el arquitecto.

«María José nos pidió si podían ver los planos del monasterio· -explicaban las monjas entonces-. Las dos investigadoras nos visitaron y en principio no les llamó la atención ese plano en particular. Eso sí, tomaron muchas fotografías de todos los legajos, y al parecer fue ya en Sevilla, revisando más concienzudamente la documentación, cuando Begoña, ayudada por el maestro mayor de la catedral de Sevilla, Alfonso Jiménez, se dio cuenta del importante hallazgo».

Lo trajo López de Lazarraga

La pregunta del millón era cómo fue a parar un plano de la catedral de Sevilla a Bidaurreta, y la clave fue el fundador del convento: Juan López de Lazarraga, que tuvo un papel muy importante en la corte de la época de los Reyes Católicos.

Según el libro 'La traça de la Iglesia de Sevilla', el plano llegó a Oñati en 1509 de la mano de Lazarraga, que lo tendría en su poder desde diciembre de 1499, cuando por encargo de los Reyes Católicos organizó en la capilla de la Antigua de la Iglesia catedralicia hispalense una reunión de las cortes de Castilla. Alonso y Jiménez se mostraban seguros de que el plano en papel que se ha conservado, copia del original, que se hacía en pergamino y que debió dibujarse entre 1433 y 1439, fue el utilizado por López de Larrazaga para organizar aquella reunión, tras la cual lo incluyó entre sus pertenencias al volver a Oñati. No hay que olvidar que el fundador de la Iglesia de Bidaurreta fue secretario de Fernando el Católico, contable de su esposa, la reina Isabel, además de su albacea testamentario.

El plano, es un pliego de 46 por 55 centímetros en el que aparecen las 20 capillas y las 5 naves del templo, con sus 32 pilares unidos a estribos y pilastras. Y gracias a él se certificó que los diseñadores originales del templo tenían previsto derruir la Giralda y el Patio de los Naranjos o de la antigua mezquita, y también que la altura de las naves se redujo en seis metros sobre lo inicialmente previsto, cambios que seguramente se efectuaron a medida que avanzaba la obra, sin reflejo en planos».

En planta, el documento coincide a la perfección —no hay otra catedral gótica en el mundo con cinco naves, dos hileras de capillas y dos puertas en la cabecera—, además de que tiene inscripciones que sitúan la 'Puerta del Perdón' y la 'Capilla de la Antigua' y una inscripción en su reverso: 'Traça de la iglesia de Seuilla'. La marca de agua que conserva el papel, propia de finales del siglo XV, y el modo de plegarlo, el mismo que se empleaba en el archivo de la Catedral de Sevilla para otros papeles de la época, descartaron además tras un minucioso análisis cualquier falsificación.

Hasta el descubrimiento de hace una década en Bidaurreta, el plano de planta completa más antiguo de la catedral de Sevilla databa de alrededor de 1604 y se hallaba en la galería de los Uffizi, en Florencia. El primer plano de catedrales que se conoce en Europa es el de la Torre de Colonia, que se hizo antes de 1308 y en España, el dibujo de una catedral más antiguo es el de la fachada de la de Barcelona (1408).

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