Un plan piloto para rehabilitar pisos vacíos e incorporarlos a alquiler social

Diagnóstico. El casco histórico tiene muchas viviendas vacías./MARIAN
Diagnóstico. El casco histórico tiene muchas viviendas vacías. / MARIAN

Los presupuestos han reservado una partida de 100.000 euros para 2018. El Ayuntamiento se encargará de la reforma, y una vez recuperado lo invertido, devolverá la vivienda al dueño

MARIAN GONZALEZOÑATI.

Conocer en qué situación se encontraba el parque inmobiliario oñatiarra, la evolución de necesidades, los usos actuales, así como la demanda potencial de viviendas y locales en los distintos barrios del municipio, y en el casco histórico en particular. Ese era el objetivo del diagnóstico que el Ayuntamiento encargó al Observatorio Gislan para poder evaluar correctamente el problema de la vivienda, en sus dimensiones social y urbanística. Y en el marco de los resultados de ese trabajo, el gobierno municipal ha decidido implantar un plan piloto dirigido a rehabilitar pisos vacíos y ponerlos en alquiler social.

La edil de urbanismo Irati Etxeberria, explicó en la comparencia sobre las inversiones previstas para 2018, que junto al alcalde Mikel Biain y la concejal Nerea Zubia ofrecieron sobre los presupuestos, que el objetivo de la partida de 100.000 euros que han incluido para el año que viene, es fomentar la recuperación de viviendas vacías que se encuentran en mal estado y después sacarlos al mercado de alquiler social, como se está haciendo en Tolosa.

«Ocurre, muchas veces, que el propietario de una vivienda vacía que no está en estado de ruina, pero tampoco es habitable, no puede sacarla al mercado porque es incapaz de hacer frente al coste que supone la rehabilitación. Es una situación bastante frecuente en pisos antiguos de casco históricos, y para combatirlo algunas instituciones están ofreciendo ayudas para acometer obras que fomenten un alquiler social que haga aflorar de una forma efectiva pisos desocupados», relataron. En el caso de Oñati, será el Ayuntamiento quien se encargará de la rehabilitación y también de hallar un inquilino para ocupar el piso ya reformado.

Éste pagará directamente al consistorio el importe del alquiler hasta amortizar el coste que ha supuesto la reforma a las arcas municipales. Una vez recuperado el importe invertido, el Consistorio entregaría al propietario la vivienda rehabilitada, barajándose una cifra de alquiler social de al menos 8 años.

«Para empezar hemos asignado 100.000 euros para el proyecto piloto. Si vemos que funciona podría consolidarse con una partida anual en los presupuestos, pero de momento es simplemente una prueba», explicaron. «Según las dimensiones de las obras, se podrían reformar entre dos y tres casas en el 2018», adelantaron. «Estamos elaborando una ordenanza que regule las condiciones para presentarse a la convocatoria (estado de los pisos, situación financiera del propietario, condiciones de la cesión etc..) y cuando la tengamos terminada haremos una convocatoria pública para saber cuántos dueños de este tipo de pisos, estarían interesados en concurrir a este plan piloto», concluyeron.

Hay muchas fórmulas para ampliar y adaptar el parque de viviendas, y el gobierno municipal quiere explorar nuevas en un panorama complejo y cambiante, tanto por el cambio de ciclo inmobiliario como por la evolución demográfica.

El progresivo incremento de la esperanza de vida y las situaciones de dependencia entre la población, el retraso en el calendario de emancipación de los jóvenes, y un incremento notable de la ruptura de parejas respecto a hace unas décadas, implica que el número de hogares crezca más deprisa que el de habitantes, y su evolución suponga una mayor diversificación de las formas de convivencia y un considerable aumento de los hogares unipersonales y una progresiva disminución de su tamaño medio.

El plan de rehabilitación de pisos antiguos para destinarlos al alquiler social, remaría hacia estas nuevas realidades.

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