Operación de sutura para la cruz de Aloña

Una vista de la centenaria cruz metálica de Aloña antes de sufrir los destrozos de un rayo. /  NATXO SANTOS
Una vista de la centenaria cruz metálica de Aloña antes de sufrir los destrozos de un rayo. / NATXO SANTOS

El Ayuntamiento ha decidido tomar la iniciativa en la reparación del estropicio que un rayo causó en la base de la simbólica estela El domingo, personal técnico especializado subió a la cima para valorar los daños y decidir cómo actuar

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

La 'operación de sutura' que muchos mendizales reclamaban en la base de la centenaria cruz metálica de Aloña, a 1.244 metros de altura, ya tienen el 'volante' pertinente. El Ayuntamiento ha decidido tomar cartas en el asunto porque, según ha explicado el alcalde, Mikel Biain, «aún no siendo competencia estricta nuestra, dada la dimensión de los trabajos de restauración, y de la responsabilidad a la hora de preservar el patrimonio cultural, artístico,paisajístico...actual, debemos de tomar la iniciativa como Ayuntamiento».

Para el primer edil , que el domingo participó en la visita que personal técnico realizó a la cima para valorar los daños «es evidente que estamos ante un símbolo religioso que tal vez no compartan todos los ciudadanos, pero también entendemos que se trata de un lugar emblemático de Oñati y todos y todas tenemos una responsabilidad a la hora de preservarlo».

Biain ha querido agradecer, en este sentido, «la gran labor que han realizado varios voluntarios oñatiarras en los últimos años en su mantenimiento» y explicado que se está barajando «una alternativa mixta» para acometer la obra. «Se ha llegado a la conclusión de que la restauración de la base de piedra, requiere maquinaria y personal especializado, debido a la dimensión de las piedras que hay que mover y recolocar en su sitio de origen. Así que posiblemente la mejor alternativa sea contratar parte de los trabajos a una empresa y dejar otros para realizarlos en auzolan. Ya se han pedido varios presupuestos para su valoración en la comisión consistorial» concluye .

Así las cosas, la problemática que en el entorno del colectivo Aloñako Lagunak llevaban queriendo solucionar desde que un rayo destrozó la base de piedra y la barandilla en marzo de 2016, ha recibido ya luz verde. Solo quedaría adjudicar las obras, que dada la inmediatez del invierno y su inclemente climatología, arrancarían seguramente en primavera, aunque no se descarta intentarlo antes, si el tiempo acompaña.

Hace ya veintiún meses que la verja que rodea la emblemática estela y el montículo de piedra sufrieron los embates de uno de los fenómenos de la naturaleza más temidos en la montaña. Un desaguisado en forma de rayo, que dejó huella en la cruz que se ve desde cualquier lugar de la villa, y en su entorno natural. Diariamente en el mundo se generan más de ocho millones de rayos según el sistema de detección mundial de meteorología, y uno de ellos hizo de las suyas en la popular montaña, oficialmente denominada Gorgomendi, pero más conocida como Aloña.

Una cruz con mucha historia

La cruz metálica que corona la cima se inauguró el 13 de octubre de 1901 para conmemorar el comienzo del siglo XX, siguiendo las recomendaciones papales. La estela fue construida en Arrasate en la fábrica Vergarajauregi, Resusta y Compañía, luego reconvertida en Unión Cerrajera, pero este no es el único nexo con la vecina localidad de Mondragón, pues la reja que rodeaba la cruz fue también un regalo de la Parroquia de Arrasate.

Según las crónicas de la época, la inauguración estuvo presidida por el entonces párroco Ladislao Sagastizabal, que ofició una misa a la que asistieron unas 2.000 personas. Dos décadas después, el 17 de agosto de 1924, una peregrinación de mendizales y fieles festejaba las obras de reforma de la estela y la colocación del primer pararrayos, que supuso abandonar esa función involuntaria que tantos daños ocasionó.

Con motivo del 50 aniversario, el ayuntamiento también organizó un ambicioso programa conmemorativo. Iluminación nocturna de la estela con antorchas, una multitudinaria peregrinación presidida por las autoridades eclesiásticas y civiles, misa cantada por la Schola Cantorum Santa Cecilia, un concierto de la Banda de Txistularis y la actuación de los dantzaris de Oñatz aderezaron un programa que presidió el obispo de San Sebastián, Jaime Font y Andreu, que fue el encargado de bendecir las obras de reparación.

La fiesta del centenario de hace 16 años no tuvo nada que envidiar a las anteriores. La onomástica permitió arreglar la estela y su entorno, incluido el refugio, impulsar la publicación de un libro firmado por Inaxio Irizar, y programar distintos actos culturales y festivos. Lo cierto es que el entorno de la cruz quedó estupendo, pero la adversa climatología se deja sentir en la popular cima, y hace 6 años ya se llevaron a cabo algunas mejoras en auzolan en la base sobre la que se asienta la cruz. El problema es que el año pasado, un rayo la deterioró seriamente y ante «la preocupación generada» el Ayuntamiento ha decidido arreglar y asegurar la base y la verja afectadas.

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