Operación de captura y marcaje de 50 buitres

Marcaje. A los buitres leonados se les coloca una marca alar de gran visibilidad como ésta / SEMINARIO
Marcaje. A los buitres leonados se les coloca una marca alar de gran visibilidad como ésta / SEMINARIO

El proyecto financiado con fondos europeos es un paso más en el conocimiento de la dinámica poblacional de estas avesLa campaña foral busca contribuir a la recuperación y protección de esta rapaz amenazada

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

El Departamento de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa va a iniciar los próximos días un programa de marcaje de buitres leonados, que conllevará la captura, si se cumplen las previsiones, de 50 ejemplares adultos en las inmediaciones de Belar.

La jaula-trampa cebada con carroña ha permanecido en el lugar de prendimiento durante varias semanas para que los buitres se acostumbren a ella y no tengan ningún problema para entrar a comer dentro. Una vez interceptado el ejemplar, se le 'ficha' y libera en el mismo lugar. La minuciosa operación consiste en colocarle unas marcas alares con código de gran visibilidad y un anillo, tomarle las medidas, y extraerle sangre para efectuar un análisis biométrico de las rapaces. El objetivo es centrar las capturas en dos o tres días, para luego desmontar la jaula y trasladarla e instalarla en otros puntos de alimentación de la campaña.

El seguimiento se realiza mediante visitas a los comederos y posaderos conocidos, recogiéndose observaciones y estudios para determinar la amplitud de los desplazamientos y trayectorias de esta especie y fortalecer la cohabitación entre las personas y estas rapaces.

El marcaje es una herramienta muy útil para valorar distintos parámetros de la ecología de especies amenazas, y en el caso de los buitres oñatiarras se realiza en el marco del proyecto europeo 'Ecogyp Intereg Poctefa' tal y como explicaron responsables del servicio de Fauna y Flora Silvestre de la Diputación, en una charla sobre la campaña ofrecida en el ayuntamiento.

Este proyecto es un paso más en el conocimiento de la dinámica poblacional, condicionantes demográficos y uso del espacio de la población de buitre leonado, que cuenta con una amplia colonia en los alrededores de Orkatzategi, donde acaban de marcarse también cuatro crías. En estos casos la operación es todavía más meticulosa aún.

Hay que estudiar cuáles son los nidos más accesibles, que las pequeñas aves no tengan más de 100 días para que no salten, y vigilar también los hábitos de sus progenitores, ya que el marcaje se realiza en el mismo nido.

En total, según los datos ofrecidos por el ente foral, en Gipuzkoa hay en la actualidad unas 220 parejas de buitres leonados, y unas 65 habitan en Oñati. Junto a Orkatzategi, otro punto de referencia provincial es Jaizkibel, que también participa en el proyecto europeo Ecogyp. Las regiones de ambos lados del Pirineo se han unido para proteger el hábitat de las aves necrófagas (las que se alimentan de cadáveres de otros animales) como los buitres, y en el caso guipuzcoano, el proyecto se centra en dos áreas.

Aves necrófagas

En Ecogyp participan las diputaciones forales de Gipuzkoa y de Araba; la Fundación Hazi; el Gobierno de Navarra ; la Ligue pour la Protection des Oiseaux (LPO); la Fundación Catalunya La Pedrera; y la Diputación General de Aragón.

La colaboración entre las administraciones y las regiones para preservar la biodiversidad en los Pirineos data de tiempo atrás, pero el valor añadido que aporta el proyecto Ecogyp es que por primera vez todas las regiones que ocupan la zona pirenaica (desde el Mediterráneo al Atlántico) trabajan de manera conjunta para desarrollar un marco común de gestión sostenible de rapaces necrófagas.

Las aves incluidas en el proyecto Ecogyp son el quebrantahuesos, el alimoche común, el milano real, el buitre leonado y el buitre negro. Estas especies y sus hábitats están presentes en todo el espacio 'Poctefa', proporcionando importantes beneficios (tanto para el equilibrio de los ecosistemas como por los servicios ecosistémicos que generan), pero se encuentran seriamente afectadas por un buen número de amenazas como envenenamientos, molestias humanas en las zonas de nidificación, electrocución y colisión, deterioro del hábitat y disponibilidad de comida.

Todas son aves longevas, que empiezan a reproducirse tarde (5-8 años) y con bajas tasas de productividad al año. Cualquier causa no natural que aumente la tasa de mortalidad en edad adulta o que disminuya las tasas de productividad constituye un grave problema de conservación para estas especies.

Entre las actuaciones comprendidas en el proyecto, además del marcaje de los buitres leonados, la Diputación ya ha comenzado el seguimiento de un ejemplar de quebrantahuesos, tres milanos reales y dos alimoches, que proporcionará información sobre sus ubicaciones y sobre el uso del espacio de estas rapaces.

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