El lector de matrículas para el control de acceso al cruce de Txaketua, para mayo

La medida busca implantar un dispositivo más eficaz y operativo que las vallas y acabar con la indisciplina de algunos conductores. /  MARIAN
La medida busca implantar un dispositivo más eficaz y operativo que las vallas y acabar con la indisciplina de algunos conductores. / MARIAN

Saltarse la restricción del nuevo dispositivo de control telemático acarreará 200 euros de multa

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

El casco histórico, y más concretamente los accesos al cruce del Txaketua o 'cuatro vientos' estrenarán un nuevo sistema de control telemático de vehículos, basado en la aplicación de nuevas tecnologías para la identificación de las matrículas de los vehículos autorizados. «Si no surgen problemas la idea es que comience a funcionar en el plazo de una mes, entre finales de abril o primeros de mayo. Estos días comenzará a instalarse la señalización que advertirá de la prohibición de circular en horario peatonal e informará de la existencia de un dispositivo de control por grabación» han explicado desde el gobierno municipal.

El objetivo es «acabar con la indisciplina de los conductores que no respetan la restricción y atraviesan Txaketua en su horario de cierre, incluso superando la velocidad permitida para pasar cuanto antes y evitar ser cazados ». Pero la idea es que el sistema se extienda también a otras zonas. La edil de movilidad, Irati Etxeberria, ha explicado que se está estudiando también la opción de instalar una de estas cámaras en el cantón de Gerriko para dar acceso a los propietarios de los garajes de la zona. Más adelante, no se descarta extender el sistema a más áreas peatonales, «al ser un método de control que funciona en muchos lugares, sin obstáculos y ruidos»

El nuevo sistema permitirá reconocer de forma automática los vehículos autorizados, a la vez que sancionará a aquellos que no respetan el horario peatonal de este céntrico enlace en los días y horas que permanece cerrado a la circulación rodada: los viernes, a partir de las 16.00 horas, los sábados desde las 12.00 del mediodía, y los domingos y festivos.

Pacificar el tráfico del casco histórico y dar mayor protagonismo a los peatones es uno de los ejes estratégicos del Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Este objetivo, sin embargo, se atascó en el cruce de Txaketua, después de que la prueba piloto llevada a cabo en los primeros meses del pasado año descartara la peatonalización completa de esta neurálgica arteria, limitándola a los fines de semana.

«El cierre con vallas fue una medida provisional hasta ver el resultado de la prueba, que luego decidimos mantener, para no intervenir en el asfalto, mientras estudiábamos este nuevo sistema de control de acceso», ha explicado la edil de movilidad. Cuestiones burocráticas, como los permisos necesarios o la elaboración de la base de datos, han retrasado la puesta en marcha prevista para otoño hasta primavera.

El método está implantado en localidades como Beasain, Elorrio y Hondarribia y se basa en el empleo de cámaras de lectura de matrículas. Los conductores que, en horario peatonal ,circulen por la zona prohibida (la Avenida de la Universidad, desde la confluencia con Aita Madina hasta la plaza Primero de Mayo) serán reconocidos por las matrículas de sus coches y multados, gracias a que la cámara estará conectada con la Policía Municipal y cursará una denuncia con la correspondiente.

Los automóviles acreditados estarán registrados en una base de datos (Herribusa, proveedores o vecinos con garaje o algún permiso especial), mientras que con los no autorizados se cursará una denuncia acompañada de la correspondiente multa que ascenderá a 200 euros.

Así las cosas, las vallas que durante meses han alertado del cierre del concurrido trayecto entre la Avenida de la Universidad y Maiatzaren 1 plaza serán sustituidas en breve por una cámara con lector de matrículas que vigilará el tráfico en ambos sentidos.

La medida busca, por un lado, implantar un dispositivo de control más eficaz que las vallas que han resultado «poco operativas», al haber aparecido en ocasiones rotas como consecuencia de actos de gamberrismo. Y, por otro, acabar con la indisciplina e imprudencia de algunos conductores.

La infracción se regirá por el incumplimiento de la señalítica que se colocará en Txaketua avisando de la prohibición de circular en horario peatonal. Una vez de que despegue el nuevo sistema, la intención es que el horario de los domingos para reabrir Txaketua se retrase de las 21.30 (actualmente) hasta «las 23.00 o 24.00 horas».

Radar móvil

Otra de las alternativas en materia de movilidad que también está analizando el gobierno municipal tiene que ver con la instalación de un radar móvil en distintos puntos del municipio en los que se detecten excesos de velocidad. Y es que en la dos mediaciones realizadas en el plazo de un año en Txaketua, por ejemplo, se observó «un preocupante excenso de velocidad».

En octubre de 2016 uno de cada cinco vehículos rebasaba la barrera de 30km/h. Y en las mediciones realizadas en primavera de 2017, con la zona peatonalizada, el 19% de los vehículos seguía superando el límite de velocidad. Así que cuando el gobierno descartó la peatonalización diaria de Txaketua por el malestar generado (fue la única medida con suspenso en la última encuesta de satisfacción ciudadana) ya anunció que revisaría el límite de velocidad y controlaría los excesos de velocidad y las infracciones cometidas por los conductores que pasan por el cruce para garantizar la seguridad de los peatones.

Con las nuevas medidas se tratará «no solo de controlar el correcto cumplimiento del cierre durante el fin de semana, también de que no se rebasa el límite de velocidad entre semana, al ser una zona muy sensible a los peatones».

Además de en el cruce Txaketua, el Ayuntamiento podría instalar el radar móvil en otras zonas en las que se detectan excesos para concienciar a los ciudadanos de la necesidad de adecuar la velocidad de sus vehículos a las condiciones de la vía en cada momento.

La propuesta que los responsables municipales barajan consiste en alquilar el radar, que no supondría coste alguno para las arcas locales, a una empresa que se encargaría de tramitar las multas, de las que se llevaría una comisión. El Ayuntamiento podría instalar el radar móvil en zonas en las que se detectan excesos para concienciar a los ciudadanos de la necesidad de adecuar la velocidad de sus vehículos a las condiciones de la vía en cada momento.

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