Investigan el triple papel de las mujeres en el pequeño comercio del siglo XX

Las ganadoras de la beca, Irati Garai y Jone Arrazola, junto a la edil de igualdad, Leire Zumalde./MARIAN
Las ganadoras de la beca, Irati Garai y Jone Arrazola, junto a la edil de igualdad, Leire Zumalde. / MARIAN

La primera edición de la beca Selma Huxley ya está en marcha. Irati Garai y Jone Arrazola llevan a cabo una etnografía feminista en clave económica, socioemocional y espacial

MARIAN GONZALEZOÑATI.

Visibilizar y poner en valor la contribución de las mujeres de Oñati al municipio a lo largo de su historia porque, lamentablemente, su labor en numerosos ámbitos ha quedado invisibilizada a lo largo de los años. Ese el objetivo principal de la beca de investigación Selma Huxley Barkham que en su primera edición se centrará en una etnografía feminista del pequeño comercio en el siglo XX, del papel que ha desempeñado la mujer en este sector, abordando no solo la actividad de sostén económico, también la socialización de la mujer a través de los recados, y la relevancia del pequeño comercio y el sector servicios en la vida vecinal.

Y es que tal y como explicaron las ganadoras de la beca Jone Arrazola e Irati Garai, en la presentación que tuvo lugar ayer en el Ayuntamiento, «mientras que los hombres se reunían en los bares y sociedades, las mujeres hacían vida social en los establecimientos comerciales». Las tiendas se convertían en lugar de encuentro, de comunicación... un espacio de sociabilidad en el que tiene mucho que ver la elevada presencia femenina. Esa labor de las mujeres tras el mostrador, no solo como motor económico, también como tejedoras de espacios clave para la vida vecinal, no es casual. Y por eso la investigación se centrará en el triple aporte realizado por las mujeres que han sostenido el pequeño comercio durante la historia: el papel económico, el socioemocional y el espacial (la importancia del emplazamiento de los comercios en la vida del municipio).

Entrevistas y fotografías

Metodológicamente prevalecerán las técnicas cualitativas, dando así voz y protagonismo a las propias mujeres. «No solo a las tenderas, también a las clientas, a las que repartían a domicilio o quienes trabajaban en las pensiones o la hostelería. En la actualidad estamos recabando información para luego estudiarla en profundidad -explicaron-. Nuestra intención es realizar entrevistas a una treintena de protagonistas que nos permitan rescatar la historia de muchas mujeres. También necesitamos fotos de tiendas, dependientas... y en este punto pedimos la colaboración de la gente. Que se pongan en contacto con nosotras en los teléfonos 688612841 y 671715321» indicaron.

La edil de igualdad, Leire Zumalde, recordó que «la aportación de las mujeres y su influencia en la sociedad ha sido ocultada y no se ha recogido a lo largo de la historia debido al androcentrismo imperante, por lo que el déficit en la visibilidad social de las mujeres es evidente, tanto en la vida económica como social, cultural y política». La beca Selma Huxley creada por el Ayuntamiento es, en este sentido, un «paso para recoger, analizar y difundir cuál ha sido esa aportación y, al mismo tiempo, quiere servir de reconocimiento a todas estas mujeres».

Incidió en que la invisibilidad histórica, también es desigualdad de género, y que el Consistorio quiere reivindicar con el nombre de la beca, la figura de Selma, una investigadora de relieve internacional en la historia marítima de Euskadi y Canadá, que residió muchos años en Oñati, y hace dos años recibió un sentido homenaje. Huxley marcó nuevos rumbos historiográficos, y como los marinos vascos, superó vientos y tempestades. El hecho de quedarse viuda a los 37 años con cuatro hijos menores de 10 años, no le impidió dedicarse a su pasión: la investigación, y mudarse con su prole primero a México, luego a Bilbao y finalmente a Oñati, para llevar a cabo sin apoyos institucionales una investigación que ya es historia. Sin ella, Red bay sería hoy un pequeño puerto pesquero canadiense, en vez de Patrimonio Mundial de la Unesco. Se instaló en Oñati en 1972, y con tesón e ilusión, buzoneando entre los miles de documentos del Archivo de Protocolos, descubrió la existencia de la industria ballenera vasca del siglo XVI en Labrador y Terranova. Ahora reside en Londres con su hijo, y ambos han recibido de buen grado la temática de la primera edición de la beca, elegida entre tres proyectos. La dotación es de 12.000 euros y los resultados de la investigación se harán públicos en octubre.

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