Eltzia estrenará 'look' y usuarios en 2018

Diáfano y luminoso. La edil de cultura Nerea Zubia y la arquitecta Izaskun Legaristi en el topaleku./MARIAN
Diáfano y luminoso. La edil de cultura Nerea Zubia y la arquitecta Izaskun Legaristi en el topaleku. / MARIAN

El 'lifting' arquitectónico interior del vivero de cultura, creatividad y dinamización vecinal ya ha concluido. Con el pintado de la fachada con grafittis y la obra pendiente en el tejado, se rematará uno de los proyectos estrella de la legislatura

MARIAN GONZALEZOÑATI.

2018 dará carpetazo a uno de los proyectos estrella de esta legislatura: la reconversión del antiguo edificio de Eteo (rebautizado como Eltzia) en un vivero de cultura, arte, creatividad y dinamización vecinal.

El 'lifting' arquitectónico del interior del edificio ya ha recibido el alta urbanística, así que los eltzekides completan su mudanza, mientras el Ayuntamiento ha dado luz verde en los próximos presupuestos a una partida de 110.000 euros para la última fase de inversiones: el cambio de 'look' exterior de mastodóntico edificio que fue la primera sede de Mondragon Unibertsitatea. Además de sacar a concurso el pintado de la fachada con grafittis, se licitarán también las obras de la única zona del tejado sin renovar. Se cerrará así una ambiciosa intervención que arrancó con los locales para los grupos de rock del sótano.

La edil de cultura Nerea Zubia está satisfecha del proyecto y del proceso participativo en el que se gestó. «La reforma interior se ha alargado más de lo esperado, pero al final el resultado ha merecido la pena, pues se han primado las necesidades de los usuarios, y en esta línea, para que la sede de los jubilados del barrio tuviera más luz, se ha reubicado del emplazamiento ideado originalmente. Se mantienen en la planta principal, cerca del bar, pero en la zona de ventanales», ha explicado Zubia.

El nuevo establecimiento hostelero (con entrada independiente abierta a todos los públicos), y el diáfano 'topaleku' (separado por puertas correderas acristaladas del área verde del claustro) son los servicios comunes a los que tendrán acceso todos los 'eltzekides'. La entrada al edificio se gestiona ya con llaves-tarjeta inteligentes que tienen privilegios para un uso compartido de las zonas comunes.

Habrá puertas abiertas

«La obra acaba de entregarse y algunos de los nuevos usuarios han aprovechado estos días para concluir la mudanza, la idea es realizar una jornada de puertas abiertas cuando todos los grupos estén ya instalados y la zona de encuentro un poco más vestida. En cuanto a la adjudicación de la gestión del bar saldrá a concurso en el próximo pleno», ha relatado la edil.

El paso por el quirófano municipal no ha afectado al saludable estado del vivero cultural y social gestado en el marco del proceso participativo Eltzia, que lleva ya un tiempo funcionando como una gestora independiente. La mayoría de los usuarios han convivido en el edificio desde que empezó a tomar forma Eltzia, y durante las obras, pero otros colectivos, como Oñatz, han esperado al reordenamiento arquitectónico para poder trasladarse y dar un gran salto cualitativo en lo que a instalaciones se refiere.

No obstante, todos los inquilinos, no solamente los nuevos, notarán una mejora sustanciosa en el servicio comunitario, al reordenarse y reformarse todo el interior del inmueble y hacerse además dando forma a las necesidades detectadas entre los colectivos que desarrollan, o que lo harán su actividad en los 4.000 m2 que dispone el edificio.

El tetris de cinco grandes piezas o movimientos que el Ayuntamiento encomendó encajar a la arquitecta Izaskun Legaristi en el gran puzzle que era Eteo, ha tenido su intervención más rompedora en la planta principal. El remozado claustro es el corazón del inmueble, la zona de encuentro de todos los colectivos. Un 'topaleku' diáfano que está separado del área verde y el resto del claustro (propiedad del departamento de educación del Gobierno Vasco) por grandes puertas acristaladas que podrá abrirse fuera del horario lectivo del Instituto Larraña.

A esta misma planta principal, a la antigua zona de recepción de la universidad, se ha trasladado el bar, y la sede de los jubilados del barrio Lagun leku.

Las antiguas aulas de esta planta, en el brazo que da a Ugarkalde, se han transformado en seis salas con suelo especial para los movimientos encuadrados dentro de 'Gorputz Eltzia', léase Oñatz Dantza Taldea, Irazan Antzerki Taldea, o talleres de yoga y baile, así como al txoko familiar Txantxiki.

La planta sótano del edificio acoge por un lado, el espacio para la música (los locales de ensayo de grupos de rock) ya operativa, y con entrada independiente. Y por otro, una amplia zona de almacenes nueva ara todos los colectivos, talleres (grupo de costura, Txirrinka y Ortuzabala) y vestuarios y servicios.

La segunda planta está destinada a los movimientos de creación (Sormen Eltzia), desde Ilunpetan Argazki Taldea, a talleres de pintura, cerámica, talla o relacionados con el mundo audiovisual. También se han emplazado en este piso que dispone de salas y talleres, adaptables a distintas actividades, los colectivos englobados en 'Herri Mugimenduak': Bertso Eskola, Acesma, Sare, Naturzaliak o Cruz Roja...

Sacarle todo el partido

Las obras acometidas por Moyua con un inversión de más de 400.000 euros han escrito el último capítulo de un proceso participativo dinamizado por Bagara la pasada legislatura. Las fases de socialización y radiografía canalizaron y dibujaron las demandas y posibilidades existentes en el edificio, luego se abordó la definición de las mismas, y tras redactarse el diseño arquitectónico, se dio luz verde también a un modelo de autogestión comunitaria.

En 2018 sacar todo el partido a la filosofía del proyecto en las nuevas instalaciones, teniendo claro que Eltzia «no es ni exclusivo de nadie, ni excluyente» y que todos los espacios se han concebido como «multifuncionales, para atender a variopintas necesidades y adaptarse a las que pudieran surgir en un futuro».

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