Los condes llegaron al carnaval en 'la chocolatera'

Cada monumento con sus protagonistas. Los condes llegaron en tren; los novios salieron de la parroquia; y el obispo, el alcalde y autoridades de la universidad en su entorno. / MARIAN
Cada monumento con sus protagonistas. Los condes llegaron en tren; los novios salieron de la parroquia; y el obispo, el alcalde y autoridades de la universidad en su entorno. / MARIAN

Oñatiko Inauteria dio mayor protagonismo al entorno monumental del casco histórico y su rica historia. El nuevo recorrido, con paradas en las que se iban incorporando personajes, tuvo una excelente acogida

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

Los pequeños detalles son los que hacen que algo sea redondo, realmente especial y único, y los que ayer consiguieron que el carnaval oñatiarra diera un gran paso en lo que a puesta en escena se refiere. El nuevo recorrido trajo de la mano una presentación distinta de un buen número de personajes. ¿Dónde están el conde y la condesa ? ¿Y las autoridades..? se escuchaba en el primer tramo del recorrido mientras que los dantzaris y los músicos cumplían con el protocolo de rigor.

El misterio se resolvió en el entorno de la universidad al mediodía, en la primera parada reglamentaria. Primero saldrían el obispo Rodrigo Mercado de Zuazola y su monaguillo de la joya del renacimiento guipuzcoano. Y luego, el silbido del tren y la característica humareda blanca de las antiguas locomotoras, dejaba a dos pasajeros ilustres junto a la 'chocolatera': los condes, recibidos por su séquito de borreros. Poco después, llegaban las autoridades y los mikeletes, y de camino a Portu Kale, un grupo de dantzaris agasajaba a los novios al salir de la parroquia. Todavía quedaba para la matinal, otra visita muy especial: txokolateixia, y el brindis con el brebaje mágico de la jornada.

El chocolate y los chocolateros son ya un elemento esencial de la fiesta. Uno de ellos ejerció de maestro de ceremonias de las comparsas, y todas la antiguas chocolaterías han lucido sacas distintivas el fin de semana. La matinal funcionó, incluso el tiempo respetó un buen rato la fiesta, hasta que decidió que ya era hora de estrenar los plásticos. «Tal y como pintaba hemos tenido suerte. A ver si a la tarde no cae mucha agua» comentaba una cuadrilla antes de retirarse a comer para coger fuerzas para el segundo asalto. Hoy, el relevo pasa al carnaval de Luzaide con el pasacalles vespertino de Oñatz.

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