Arantzazu apuesta por el Camino Ignaciano

Caminantes. Un grupo de peregrinos del Camino junto a la basílica.

El Gobierno Vasco y el Catalán trabajan juntos en el impulso de un proyecto turístico que fue esencial para la apertura del albergueEn 2022 se cumplirá el 500 aniversario de la ruta de 650 kilómetros seguida por el patrón de Gipuzkoa

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

El Camino Ignaciano quiere poner en valor zonas del interior y la montaña de Euskadi, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña; promocionar un patrimonio cultural muy rico y diverso; fomentar el placer de caminar y dar una oportunidad a los que buscan una experiencia espiritual. Así que no es de extrañar que Arantzazu se haya convertido en una de las puntas de lanza de una ruta que encaja como un guante en su entorno de naturaleza, cultura y espiritualidad.

Un proyecto que recibirá un importante impulso de cara al 2022 coincidiendo con el segundo año jubilar del Camino y el 500 aniversario de la ruta que el patrón de Gipuzkoa y Bizkaia, cubrió desde de su casa natal en Azpeitia hasta la localidad catalana de Manresa, donde vivió como eremita en lo que se conoce como la Cova de San Ignacio.

Siguiendo la estela del mundialmente conocido Camino de Santiago el Gobierno Vasco y el Catalán han decidido fortalecer y promover la ruta de 650 kilómetros que tiene Arantzazu como destino de la segunda de las 27 etapas, y partida de la tercera.

En total Euskadi acoge seis etapas llenas de alicientes, y los peregrinos y/o turistas que este verano se ha adentrado en el recorrido, se ha encontrado varias novedades. Por un lado, la posibilidad de pernoctar en el albergue de Arantzazu, que abrió las puertas en Semana Santa. Y por otro que la primera parte de caminata que une Loiola con Arantzazu ha sido debidamente señalizada y homologada.

Y es que poco a poco, y con la mirada puesta en el 2022, se quiere renovar toda la señalética y mejorar los servicios que hay en cada municipio con el objetivo de poner en valor un camino, que tras atravesar Euskadi, visita La Rioja, Navarra y Aragón y finaliza en Cataluña donde se alojó durante unos meses en su peregrinación hacia Jerusalén tras su conversión un año antes.

Ignacio de Loiola, cuya festividad se celebra el lunes, es uno de los referentes y personajes vascos más conocidos a nivel mundial, y cada vez hay un mayor interés por las rutas y propuestas de senderismo por etapas. Uniendo lo uno y lo otro, la Agencia Vasca de Turismo Basquetour, con la colaboración de las tres comarcas guipuzcoanas que participan en este proyecto (Urola Erdia, Debagoiena y Urola Garaia), han decidido apostar fuerte por un producto turístico que pone en valor elementos patrimoniales de los pueblos que recorrió el fundador de los Jesuitas en el momento fundacional de la orden. Se trata de ofrecer una alternativa diferente a los amantes del patrimonio cultural, la naturaleza, la gastronomía o del recogimiento espiritual.

Un proyecto aglutinador

El conjunto de Loiola (santuario y casa del santo), así como Arantzazu, la ermita la Antigua de Zumarraga, el parque natural de Aizkorri y Laguardia, llevan ya algún tiempo promocionándose juntos, y aprovechando que en 2022, se celebrará el quinto centenario de la conversión de San Ignacio y su peregrinación por el camino real, la orden de los Jesuitas y distintas instituciones quieren dar un salto adelante en un proyecto que mira con ilusión al futuro.

La voluntad es seguir las huellas del éxito del Camino de Santiago y de otros caminos europeos, tematizados entorno a figuras religiosas del pasado. El caso de Santiago es muy ilustrativo ya que con la implicación del Gobierno y la ayuda del Vaticano en menos de tres décadas se ha convertido en un producto de masas que ha trascendido al componente meramente religioso.

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